Como ya mencionamos en una entrada dedicada a Total War: Warhammer, uno de sus principales atractivos es el mundo que nos pone delante a los jugadores. Un escenario que pese a no ser de los más originales, sí es rico y cautivador, sobre todo para aquellos que han vivido tardes inolvidables junto al wargame de Games Workshop que inspira esta saga de The Creative Assembly. En esta ocasión dejamos el Viejo Mundo para adentrarnos en la versión de las américas de Warhammer, el denominado como Nuevo Mundo en el que también se han incluido otros territorios.

Como ocurría con el Viejo Mundo, estos nuevos continentes que ofrece Total War: Warhammer II se corresponden a una versión distorsionada de América y África, a las que hay que añadir la mítica isla de Ulthuan, que muchos consideran que emula a la legendaria Atlántida. En cualquier caso, las diferencias con el mundo real son notables, aunque sí existen ciertos paralelismos como el de los Hombres Lagarto con el de las culturas precolombinas de América del Sur.

El resto de razas son un poco más complicadas de ubicar con algún tipo de cultura humana,  aunque siempre se puede encontrar cierto parecido, sobre todo si uno tiene un poco de mala baba. Cuestiones a parte, estos territorios son bastante interesantes respecto a lo que pudimos ver en el primer juego de la saga ya que ofrecen una variedad de escenarios mucho mayor. Por ejemplo, Naggaroth, la tierra de los Elfos Oscuros es su mayor parte un páramo helado, especialmente en la zona del norte donde colinda con los peligrosos desiertos del caos, aunque también podemos encontrar frondosos bosques y escarpadas montañas.

En contraposición destaca Lustria que es en su mayor parte un territorio cubierto por una frondosa selva de tipo amazónico. Allí habitan los misteriosos Hombres Lagarto cuyos líderes son los seres más poderosos de este mundo, a excepción de algunos personajes y de los propios Dioses del Caos. Una curiosidad respecto a este territorio, en otro guiño a la historia de la humanidad, es que fue descubierto a ojos del Imperio y de la humanidad por el explorador tileano Marco Colombo. Allí tras vivir múltiples aventuras consiguió revisar a Tilea, la Italia del mundo de Warhammer, y dar cuentas de las maravillas y riquezas descubiertas allende los mares.

En lo que se refiere a Ulthuan, lo cierto es que pocas comparaciones podemos hacer con nuestro mundo. Sin embargo, esta isla es uno de los lugares más importantes en el extinto universo de Warhammer Fantasy Battles y en Total War: Warhammer II. En la cuna de los Altos Elfos se encuentra el vórtice que regula y limita la influencia de los Vientos de Magia y la influencia del Caos en este mundo, que precisamente es el eje de la campaña de esta segunda entrega.

Los últimos protagonistas de Total War: Warhammer II son los Skaven que si bien podrían haber sido incluidos en la primera parte, The Creative Assembly decidió introducirlos en este escenario del Nuevo Mundo. Lo cierto es que aunque sean oriundos del Viejo Mundo, allí técnicamente no existen ya que el Imperio, que está en posición de la verdad absoluta, considera que son una invención. Al menos eso es lo que nos dice el trasfondo clásico, aunque todos sepamos que los hombres rata existen y constituyen una verdadera amenaza en el mundo de Warhammer.

Pero como decíamos, tiene sentido su introducción en Total War: Warhammer II ya que desde la llegada de los Skaven a Lustria han sido una amenaza para los Hombres Lagarto. Tanto es así que estuvieron a punto de extinguirlos hasta que la llegada del dios Sotek obligó a los hombres rata a replegarse y limitar sus acciones en este territorio. Un conflicto interesante, que no obstante revivimos a nuestra manera en esa entrega.

Uno de los últimos territorios por explorar es el correspondiente a las Tierras del Sur, un lugar inhóspito en el que la selva se entremezcla con los desiertos. Este escenario está dominado por los Hombres Lagarto, aunque también es el hogar de multitud de tribus de Orcos salvajes que campan a sus anchas por la jungla. Al norte de este territorio encontramos las ancestrales y desérticas tierras de Nehekhara, cuyos habitantes, los Reyes Funerarios han sido recientemente añadidos al juego mediante un DLC.

Como se puede observar, Total War: Warhammer II vuelve a recrear a la perfección nuevos territorios de este particular mundo creado por Games Workshop. Pero tras este juego se abre una pregunta ¿Qué nuevas zonas explorará la tercera parte de la trilogía? A pesar de que el trasfondo existen otros territorios correspondientes a Asia, lo cierto es que desde Games Workshop nunca se ha desarrollado activamente esta zona. En cuanto a ejércitos ausentes, destacan los que se ubican en estos territorios: Enanos del Caos y Reinos Ogros. ¿Serán los próximos protagonistas de Total War: Warhammer III? Parece poco probable, pero solo el tiempo lo dirá.