Hay ocasiones en las que pequeños estudios son capaces de hacer grandes obras. Cuando Warhorse Studios acudió a Kickstarter para financiar un RPG de mundo abierto y corte puramente histórico, muchos debieron pensar que era una meta arriesgada y difícil de conseguir. tras un largo periodo de desarrollo y con las correspondientes idas y venidas que eso supone, Kingdom Come: Deliverance es ya una realidad.

Un título que ha conseguido sorprender a aquellos que apostaron por él en su momento y a todos aquellos que lo han conocido recientemente. Kingdom Come: Deliverance pone de manifiesto que es posible hacer grandes proyectos y que además se salgan de los cánones establecidos en la industria donde parece que para un RPG solo existen dos realidades: fantasía y ciencia ficción. Sin duda, toda una llamada de atención para aquellos que pensaban que la historia únicamente tenía un hueco en los juegos de estrategia.

Eso sí, Kingdom Come: Deliverance tiene sus licencias porque recrear un juego 100% fiel a la realidad o a la historia comprometería de forma significativa la jugabilidad del mismo. Esto se traduce en que este título incorpora elementos que nunca existieron, como pociones “mágicas” por una mera cuestión que permita a los jugadores vivir una experiencia amena. Algo que no tenemos que olvidar, ya que estamos ante un RPG y no un simulador, aunque sí es cierto que Kingdom Come: Deliverance se esfuerza por mantener el realismo en la medida de lo posible como iremos viendo a lo largo del presente análisis.

Apartado técnico

Como nos podíamos imaginar, el apartado que más problemas ha suscitado en Kingdom Come: Deliverance se corresponde a cuestiones técnicas y bugs. Por fortuna, la gran mayoría de estas incidencias han sido solucionadas a través de múltiples parches. El rendimiento ha mejorado sensiblemente gracias a estas actualizaciones y la gran mayoría de errores y bugs de importancia han sido eliminados desde que se produjo el lanzamiento de este título. Aún así, Warhorse Studios sigue trabajando para solucionar todos los problemas que todavía pueden persistir aunque la incidencia real de estos sea cada vez más anecdótica.

Pero obviando estas cuestiones, lo cierto es que Warhorse Studios ha creado un mundo bello y al mismo tiempo, feo y crudo. Esto se puede apreciar en la mayor parte de los modelos de los personajes del juego, incluido el protagonista. A bote pronto, sus caras son sencillas, incluso feas, y en general todas ellas evocan una cierta normalidad que contribuye a crear esa sensación de estar observando las que podían ser personas de la época.

Eso sí, los personajes principales presentan una mayor variedad y un nivel de detalle muy elevado, algo que sin duda contrasta con lo “anodino” de Henry, nuestro avatar, aunque es imposible no pensar que esto es así por una cuestión de coherencia, llamemoslo histórica, dado sus orígenes humildes. Pero obviando estas cuestiones, lo cierto es que visualmente el trabajo realizado con los personajes es muy bueno, así como con los entornos que los rodean.

En relación con esto último podemos destacar que Kingdom Come: Deliverance cuenta con unos escenarios muy bien recreados, ricos en detalle. Deambular por la campiña medieval es un placer para los sentidos, así como visitar los pueblos y ciudades que dan vida a este RPG. Quizá su precisión histórica sea discutible, pero sin duda acierta en recrear la idea que la gran parte de la población tiene sobre la Edad Media.

Quizá los aspectos más negativos en este sentido los encontramos en el comportamiento de algunos personajes, que en ocasiones chocan, dan saltos o desaparecen momentáneamente cuando ejecutan alguna tura programada. No ocurre con frecuencia, pero sí lo suficiente como para que podamos notarlo. También hubiese sido muy interesante que los personajes tuviesen un comportamiento dinámico con la climatología, algo que hubiese “puesto la guinda” a este pastel llamado Kingdom Come: Deliverance.

Más allá de estas cuestiones, lo cierto es que Warhorse Studios ha realizado un trabajo mayúsculo técnica y artísticamente con Kingdom Come: Deliverance y eso se aprecia desde el primer momento. Como señalábamos, la mayor parte de los problemas se han solucionado y todo parece indicar que este estudio no parará hasta pulir completamente este título.

Jugabilidad

Kingdom Come: Deliverance emplaza su trama bajo un periodo histórico concreto lleno de intrigas políticas por el poder de la corona y el Sacro Imperio Romano Germánico. Un “juego de tronos” real en el que nuestro protagonista se ve envuelto sin darse cuenta aunque con unas consecuencias que le obligarán a verse envuelto en una peligrosa aventura. Warhorse Studios aprovecha esa máxima que dice que hay que tener cuidado con lo que se desea porque puede hacerse realidad como motor de esta historia. Una fórmula no demasiado utilizada y que funciona a la perfección en este título.

Como no podía ser de otra forma en un RPG, a medida que avancemos en la historia y cumplamos misiones y encargos obtendremos experiencia y recompensas por nuestras gestas. Desde Warhorse Studios han utilizado un sistema que recuerda al utilizado por Bethesda en The Elder Scrolls en el que según utilicemos nuestras habilidades, mejoraremos en ellas. Particularmente, es un sistema que funciona a la perfección en este tipo de juegos y que permite que nuestro avatar desarrolle sus habilidades en función a nuestro estilo y además se consigue de forma orgánica, sin tener en ningún momento la sensación de que sea un proceso artificial.

De esta manera, a medida que avanzamos en el juego pulimos nuestra habilidades ya sea con la espada o el diálogo. Además, según desarrollamos estas capacidades abrimos habilidades que una vez seleccionadas, nos dan bonificaciones o ventajas en base a nuestra experiencia previa. Por ejemplo, una de estas habilidades puede ser “alta cuna” con la que tendremos una facilidad mayor para relacionarnos con la nobleza, aunque elegir esta opción impedirá que podamos escoger la contrapuesta. Todo este sistema permite la creación de personajes complejos y abre puertas interesantes de cara la rejugabilidad.

En lo que se refiere al combate, va de más a menos. Al principio luchar contra los enemigos nos resultará complejo y difícil, dada nuestra poca pericia en el combate. Esto hace que cada lucha ofrezca en el jugador la sensación de estar en un enfrentamiento a vida o muerte en el que tiene que dar lo máximo si no quiere perecer. Sin embargo, a medida que avanzamos en el juego, nuestra letalidad aumenta hasta límites insospechados, algo que le resta algo de encanto al juego, y que refleja la dificultad de equilibrar juegos tan amplios como Kingdom Come: Deliverance.

Obviando lo anterior, hay que señalar que el combate es uno de los aspectos que más nos ha gustado. Su aproximación realista hace que estemos ante un juego con un toque diferente a lo que viene siendo habitual en el mundillo. En Kingdom Come: Deliverance debemos movernos, fintar y cambiar el ritmo del combate con distintos golpes y ángulos para intentar sobrepasar a nuestro rival, en resumidas cuentas, lo que viene siendo una lucha real. Quizá pueda resultar menos visual que en otros juegos similares, pero lo cierto es que encaja a la perfección con la máxima de Warhorse Studios por crear un RPG de corte realista.

Y es que desde el primer momento, Kingdom Come: Deliverance transmite esa sensación. Hay otros muchos RPG que cuentan con modos realistas, pero pocos son los que vertebran esta modalidad con la jugabilidad principal. En este título dormir y comer son dos cuestiones irrenunciables, y tendremos que estar pendiente de estas necesidades si queremos no tener penalizaciones, o directamente, morir en caso de que las ignoremos completamente. Dos componentes que aunque condicionan la jugabilidad enriquecen la experiencia de juego y contribuyen a crear ese halo de realismo que hemos venido mencionando a lo largo del presente análisis.

Por ejemplo, para desplazarnos por el mapa tendremos que hacerlo a pie o a caballo. Dos factores que limitan nuestra movilidad pese a que es cierto que existe un modo de “viaje rápido”. En cualquier caso, abusar de esta opción es complicado y casi siempre tendremos que desplazarnos por medios normales, con todo lo que ello implica. Sin embargo, no resulta especialmente engorroso y nos permite disfrutar de las vistas y entornos del reino de Bohemia.

Desde un punto de vista más personal, quizá lo único que no termine de encajarnos sea el sistema de “mini juegos” utilizado para la realización de algunas acciones como los hurtos o el uso de ganzúas. Esto es algo que lleva imponiéndose desde hace años y parece que los estudios más pequeños se suman a esta práctica también. Lo cierto es que una vez dominados, no tienen mucho misterio, aunque hay que señalar que no resultan demasiado intuitivos. Además, las consecuencias de los actos criminales son notables, y si nos pillan no será nada raro que acabemos pasando una temporada en la cárcel o convirtiéndonos en un prófugo.

Relacionado con esta cuestión, Warhorse Studios ha introducido en Kingdom Come: Deliverance en un complejo sistema de reputación a través del cual nuestras acciones definirán las reacciones de las poblaciones que visitemos. Según nos comportemos y la reputación previa que tengamos, los habitantes de aldeas y ciudades tendrán más o menos afinidad hacia nosotros. Algo de lo que tendremos que ser conscientes a la hora de visitar cada uno de estos lugares.

Como se puede apreciar, Kingdom Come: Deliverance es un juego muy complejo que presenta multitud de interacciones entre los distintos elementos que lo componen. Algo que se refleja en los distintos modos de afrontar las misiones y desafíos que nos propone. En muchas ocasiones, usar la espada será la solución más rápida, pero quizá no sea la más adecuada ni la más sensata a largo plazo. Del mismo modo, nuestra interacción con el resto de personajes dependerá de si son nobles o pueblo llano, y nuestra ropa, actitud o incluso grado de limpieza puede tener una utilidad para relacionarse según la escala social de nuestros interlocutores.

Todo esto hace que Kingdom Come: Deliverance ofrezca una interesante escala de grises en la que el jugador puede moverse. Eso sí, tal y como hemos señalado, algunas decisiones pueden tener consecuencias directas sobre la partida, llegando incluso a ponerle fin de forma abrupta, por lo que es conveniente sopesar cada decisión que tomemos. Además, sobre esto último Warhorse Studios ha hecho que sea algo difícil sobre lo que maniobrar debido al sistema de guardado del juego.

A diferencia de otros títulos, en Kingdom Come: Deliverance no podemos guardar la partida libremente. Para poder hacerlo en cualquier sitio necesitaremos unas “pociones” de aguardiente que nos permiten salvar nuestras aventuras, algo así como las cintas de tinta de la saga Resident Evil aunque menos limitado. Esta poción puede fabricarse mediante alquimia o comprarse en algunos mercaderes, aunque no podemos llevar un número ilimitado de ellas. Por tanto, tendremos que andar con un poco de ojo a la hora de decidir en qué momento utilizarlas. También es posible guardar la partida si dormimos o gracias a uno de los parches introducidos, el juego nos permite “guardar y salir” como una opción.

Todo esto hace de Kingdom Come: Deliverance un RPG muy ambicioso que se aleja de las convenciones del género en múltiples sentidos. Completar la historia principal puede llevarnos más de una treintena de horas, aunque únicamente estaremos rascando la superficie del juego. Perdernos en su mundo es un atractivo más y descubrir cómo funciona este intrincado mundo del medievo es sin duda una experiencia única.

Apartado sonoro

La banda sonora de Kingdom Come: Deliverance es interesante, ya que parte de la esencia de la música medieval. Estos tonos ayudan a crear una experiencia de juego más inmersiva para el jugador y añaden ese toque diferenciador que uno espera en un título de estas características. Todo ello se consigue gracias a una orquesta sinfónica de una alta calidad que gracias a una gran variedad de temas hace que el juego se enriquezca hasta límites insospechados. En lo que se refiere a los efectos sonoros, hemos de señalar que están bien conseguidos e integrados en el juego. Las voces originales no están mal, algunas de ellas tienen una enorme presencia, aunque tampoco es una selección que nos haya resultado especialmente memorable.

Conclusión

Kingdom Come: Deliverance es un juego único y eso es algo que a día de hoy es complicado de decir. Es un RPG complejo con múltiples matices y sutilezas a la hora de ser afrontado por el jugador, algo que hará las delicias de los veteranos y que probablemente horrorice a aquellos que busquen en este título una experiencia más convencional. Y es que Kingdom Come: Deliverance es como un aguardiente de alta graduación, fuerte, con carácter en el que una vez se saborea se aprecian todos sus matices.

Todo lo anterior no quita que el juego esté carente de problemas. Como hemos señalado, todavía persisten algunos errores que pueden enturbiar la experiencia de juego, aunque Warhorse Studios esté luchando activamente para erradicarlos. Visualmente, es un título atractivo aunque el espíritu “indie” se nota y hace que en algunos momentos esa humildad se note.

Pero en cualquier caso, Kingdom Come: Deliverance es un título que desprende personalidad pero que va más allá al ofrecer una experiencia de juego sólida y entretenida. Lejos de ser solo fachada, Warhorse Studios ha creado un monstruo en el buen sentido de la palabra y puede que al mismo tiempo se haya convertido en el espejo en el que otros estudios, grandes y pequeños, quieran verse reflejados en sus próximas creaciones.

Kingdom Come: Deliverance ya disponible para PC, PS4 y Xbox One.