Los problemas de la adolescencia son uno de los nichos temáticos que con más frecuencia suelen protagonizar libros y películas. Esta etapa convulsa de la vida en la que todo es confuso resulta un caldo de cultivo extraordinario para narrar experiencias y los creadores de videojuegos no han dudado en atacar este filón para contextualizar algunas sus creaciones.

Títulos como Gone Home, A normal Lost Phone o Life is Strange son algunos ejemplos de videojuegos que se han lanzado a explorar la adolescencia desde el punto de vista de este nuevo formato “artístico” centrándose especialmente en la narración, estableciendo una suerte de historia interactiva. Life is Strange es quizá el más reconocido de todos ellos ya que su historia cautivó a infinidad de jugadores a los que dejó con ganas de más.

Life is Strange: Before the Storm supone la contestación por parte de sus creadores a todos los aficionados cautivados por Arcadia Bay y sus protagonistas. En esta ocasión, nos encontramos ante una precuela que nos sitúa en un momento previo a lo acontecido en el primer Life is Strange. También cambiamos de protagonista, y aunque esta es una historia independiente, lo cierto es que contextualiza muchos de los elementos que pudimos ver en su día en la primera entrega.

Juventud, divino tesoro

El amor, la construcción de la propia identidad, la rebeldía contra el sistema son solo algunos de los elementos que trata Life is Strange : Before the Storm. Un cóctel de los clichés más típicamente adolescentes que sin embargo está correctamente tratado en este título, ofreciendo al jugador una historia que si bien es tópica, es interesante el poder experimentarla.

Y es que con el filtro de la edad, uno puede darse cuenta de aquellas cosas que cuando se es joven parecen un mundo y lo más importante, cuando en realidad su trascendencia suele ser bastante menos de la que en esa edad imaginamos. Life is Strange: Before the Storm permite revivir esas experiencias y permitirnos jugar con las decisiones de Chloe, la protagonista. Aunque eso sí, esta vez sin poder volver atrás en el tiempo como podíamos hacer con Max en el primer juego.

En este sentido, Life is Strange : Before the Storm es un juego puramente narrativo en el que la exploración del entorno es clave para comprender la historia que nos rodea, aunque su impacto en la jugabilidad es mínimo. De hecho, el considerar a este título como una aventura gráfica resulta bastante atrevido ya que no hay ningún puzle que vertebre la historia. El jugador, es un ente pasivo, un demiurgo que se limita a tomar las decisiones que afectarán al futuro inmediato de Chloe.

Lo más parecido a un desafío lo encontramos en algunas conversaciones, en las que tendremos que hacer gala de nuestra habilidad dialéctica para poder derrotar verbalmente a nuestro oponente y salirnos con la nuestra. No es algo especialmente complicado y tampoco añade ninguna dimensión profunda al juego. Y es que a pesar de los esfuerzos de sus creadores por introducir algo de jugabilidad tradicional, ya que el resultado final es casi más cercano al “walking simulator” que a una aventura gráfica tradicional.

Como ocurrió en la primera parte, los creadores de Life is Strange: Before the Storm han optado por el modelo episódico para este título. Debo apuntar que a mí personalmente es una decisión que no me gusta, ya que la estructura de serie no creo que funcione en el mundo de los videojuegos, aunque puede haber gente contenta con la decisión. En cualquier caso, el número de capítulos se ha reducido a tres en esta entrega y el compromiso es lanzarlos al mercado cuanto antes.

A pesar de que no estamos ante un título especialmente puntero a nivel técnico, visualmente es muy agradable. Los entornos están creados con mucho mimo y detalle y eso salta a la vista en todas las pantallas del juego, donde queda patente ese esfuerzo por hacer que Life is Strange: Before the Storm resulte verosímil. Lo mismo ocurre con los personajes, que cuentan con una marcada personalidad pese a que representan los clichés del “American Way of Life” que ya hemos visto hasta la saciedad en películas y series.

La otra pata del estilo creativo de este juego la encontramos en la cuidada y variada banda sonora de Life is Strange: Before the Storm. La música suele ser uno de los primeros pilares a la hora de formar una identidad personal propia y en este título podemos encontrar varios ejemplos de esta búsqueda. Las pistas musicales son variadas y sirven para acompañar a nuestra protagonista a lo largo de toda la historia, haciendo que el jugador se sumerja en un viaje que disfruta con todos los sentidos. Life is Strange: Before the Storm cuenta con voces en inglés y subtítulos en castellano. La traducción no está mal y es bastante fiel, lo que sin duda agradecerán todos aquellos que no dominen el idioma de Shakespeare.

Diario de una rebelde

Este primer capítulo de Life is Strange: Before the Storm es toda una declaración de intenciones de lo que está por venir en las sucesivas entregas. Una historia directa a las emociones que se centra en el espíritu más rebelde de la adolescencia para crear una historia potencialmente interesante. Es cierto que los clichés están ahí, pero también lo es que el jugador puede dedicarse a intentar ir contracorriente, dentro de la escasa libertad que deja el juego.

Y es que no nos engañemos, pese a la aparente libertad de decisión y acción que tenemos, al final es todo una ilusión. Casi todas las situaciones a las que nos enfrentamos son duales, lo que resta posibilidades al juego. De hecho, no elegir no se presenta como una opción, lo que pone de manifiesto esa carencia de libertad del jugador.

Por lo demás, estamos ante una historia interesante. Un primer acto que comienza con fuerza y nos deja con ganas de más a la espera de lo que nos deparará siguiente capítulo. A nivel jugable se le podía haber sacado más rendimiento, pero realmente el videojuego no es más que una escusa para narrar esta historia y convertirnos a nosotros, los jugadores, en sus protagonistas.

Life is Strange: Before the Storm ya disponible para PC (16,99 euros), PS4 (5,99 euros) y Xbox One (5,99 euros)