“X es porque es el número 10 de la saga” esto es lo que me dijo el dueño del sitio en el que alquilaba los juegos en los 90s. Mi yo enano, pensaba, “Qué narices va a ser 10? si van por el 6 en la NES, X será de XTREME” vaya tiempos los 90s, sin internete, con revistas en las que se inventaban la mitad, y sin youtubers, o mejor dicho, content creators…….

Hacer una review de un recopilatorio, y que encima son 8 juegos de diferentes épocas, no es moco de pavo, así que tras el cuento del abuelo cebolleta que os conté con el de Street Fighter, esta vez voy a ser más editorialmente correcto, ahí vamos.

Generación X

Volviendo al tema que nos ocupa, Megaman X no era 10, ni Xtreme; era la nueva idea de Keiji Inafune para darle un nuevo estilo a la mascota de Capcom, más acorde con los tiempos en los que nos encontrábamos. En medio de Soundgarden, Clinton y sus puros, o la oveja Dolly, no podíamos seguir con un niño de 10 años enfundado un pijama azul y con los gayumbos por encima: hola X.

Aún siguiendo siendo azul, el nuevo Megaman ya tenía un look más adulto y molón, ahora llevaba una armadura – con biónicos gayumbos por fuera, para no perder la costumbre – parecía un adolescente enfadado con el mundo – estábamos en pleno grunge – y el cambio estilístico más importante, salía en SNES.

Este último punto implicaba que nos íbamos a hacer pipí encima con lo que se no venía encima. Nada más empezar, tenemos el musicón de la pantalla del título, pero esta tonadilla no es la única que se os iba a meter en el cerebro como el último hit veraniego de Georgie Dann, el primer nivel y otros temas nos dejan una cosa clara, aquí vamos a tope. Y sí, a tope vamos a ir, porque tras un nivel introductorio – el cual hace de tutorial sin necesidad de una palabra, aprended juegos modernos – en el que descubrimos que podemos correr, usar esa carrera para saltar más lejos, cómo escalar paredes, o que hasta tenemos un colega Megamolón, Zero. Después de terminarlo,pasaríamos a la clásica pantalla de selección de enemigo.

Aquí ya vemos más novedades, para empezar los robots malos son animales, Chill Penguin o Storm Eagle son algunos de los nombres molongos que tienen los susodichos. ¿Dónde está el Dr. Wily? en ningún lado, ahora nuestro némesis es Sigma, otro roboto malvado que parece un miembro de The Legion Of Doom del que no nos libraremos ni con aceite hirviendo.

Por si esto fuese poco, faltaba la mayor novedad de la saga, podremos conseguir una armadura que potenciará nuestras habilidades a tope, permitiéndonos planear, cargar el X-Buster un nivel más y usarlo con las armas de los Mavericks – que ya no son Robot Masters, o recibir menos daño, aparte de darnos un aspecto de lo más molón.

Vale, el primero fue un pepinazo de Capcom, Keiji era un molón, y obviamente estos dos elementos no iban a dejarlo ahí, así que prosigamos con las secuelas.

X2, no tardó en llegar, con algunos cambios que más adelante se ampliarían, como jefes secretos o diferentes finales en base a lo que hagamos. También se suponía que iba a ser la repera con el nuevo chip C4 de Capcom, que permitía vectores y efectos chachis, pero más allá de un orondo robot al principio, y 3 wireframes rancios, poco uso le dieron. Por lo demás, seguimos manteniendo las bases del primer capítulo, si algo funciona ¿para qué vamos a cambiarlo?

Eso es lo que debió pensar nuestro amigo al mando, porque X3 – me voy a ahorrar poner Megaman, Rockman si eres de Nippon – es más de lo mismo, bueno con dos matices: tras numerosas peticiones, podremos controlar a nuestro rojo amigo Zero, pero de un modo limitado, un error que arreglarán pronto, no os preocupéis. Y otro bastante menos divertido, y es que, en mi opinión, es el más difícil de la saga, los niveles y enemigos están pensados para tocarte las narices, y esperad a llegar al enemigo final, váis a sudar para terminarlo.

X-Men

Con la nueva generación encima, Capcom no iba a desaprovechar la oportunidad de lanzar una nueva entrega de su hit en los 16 bits. Así que tras hacer frente a Sony y su política de “juegos en 2D son cosa del pasado, nosotros queremos cuatro polígonos y texturas bailonas” Inafune y sus compinches nos traen una nueva entrega con algunos cambios interesantes.

Porque para empezar, tenemos escenas de anime que nos contarán la historia, un factor que pretende ser importante en esta saga, con guerras civiles, traiciones, dramas familiares, etc, ríete tu de “Amar en Tiempos Revueltos”.

Seguimos, ¿recordáis lo que he escrito más arriba de Zero? pues ahora lo podemos controlar, con sus habilidades, como la espada o los movimientos especiales que aprenderá cuando venza al Maverick de turno, porque Zero no es un cagueta con un cañón para atacar a distancia como X , él se pega cuerpo a cuerpo con su espada de plasma, hace shoryukens, para bolas de energía y hasta le roba el Screw Attack a Samus, es un molón en toda regla. En el caso de X, la vida sigue igual, tiene que buscarse su armadura.

A nivel técnico, el salto es considerable, sobre todo los sprites de los Mavericks y los protagonistas, porque los escenarios, por desgracia no siguieron esa línea, sino que en su mayoria son una mezcla de elementos 2D con renders propios de la época, que en muchos casos no terminan de convencer mucho.

Como nota final sobre el juego, podéis leer esta entrevista vetusta a los creadores del mismo.

Si la cuarta entrega no supuso una revolución total, con la quinta – que supuestamente iba a ser la final – Mr. Inafune y sus compinches, nos dejaron sin animu, y a cambio, trajeron el único juego de la saga con límite de tiempo. Sí, en X5 no podréis tontear probando niveles si queréis salvar el mundo, así que no tonteéis mucho cambiando los susodichos antes de conseguir las piezas que os piden, o tendréis que sufrir el final malo.

Junto a este cambio radical, esta entrega también nos trae la posibilidad de tener múltiples armaduras para X, cada una con diferentes habilidades, poder elegir entre él y Zero en cualquier momento, la posibilidad de instalar chips que nos darán otras habilidades extras, y la revolución total, ¡poder agacharnos!

Bueno, ¿y qué pasa cuando el creador de una saga se va? En muchos casos, la cosa se va al garete, en X6, por suerte el juego sigue manteniendo muchas de las cosas de sus predecesores a la vez que incorpora elementos propios, como la posibilidad de rescatar Reploids, y así conseguir habilidades nuevas junto a la posibilidad de usar la espada de Zero siendo X.

Triple X

Dicen que todo lo bueno se acaba, y en parte, con la salida de la séptima parte de la saga, puede que sea hasta verdad, X7 es un despropósito de juego.

Para empezar, X está de huelga – normal después de currar 6 seis juegos haciendo lo mismo, el pobre necesitaba un descanso, pero poco le va a durar…- y nuestro nuevo héroe, en vez de Zero, al que también usaremos, es un fulano llamado Axl, el cual puede robar habilidades de cualquier enemigo y usarlas en su contra. Axl no es el problema del juego, como ya veremos en X8, lo peor de este es que no se que mente brillante en Capcom pensó que hacer un Megaman en 2.5D era buena idea, y obviamente, no lo era.

Los personajes son LENTOS, tanto que con los dash parece que los personajes se deslicen sobre hielo, pero eso no es lo peor, ¿podemos liarla más? ¿qué tal si ponemos un lock on chusquero que funciona fatal? dale, dale don dale. Y bueno, esperad a ver los cambios de cámara en las secciones de plataformas, que también veréis el fondo del abismo que prentendíais saltar de lo malas que son.

Tras el desastre de X7, cualquiera se hubiese retirado del todo, pero siendo parte de una de las sagas con más juegos de la historia, y siendo Capcom una de las compañías a las que menos les gusta sacar secuelas, mirad por donde, no les salió mal la jugada; X8 es un X en toda regla, y una modernización realmente digna.

Como capítulo final de la saga, hasta ahora, se basa en todo aprendido en los anteriores a la vez que se olvida del lo peor de la séptima entrega. Podemos controlar a los tres protagonistas, cada uno con sus habilidades propias, con la posibilidad de intercambiarlos cuando queramos, o incluso hacer ataques combinados. También volvemos a un desarollo 2D con un estilo adaptado a los tiempos de PS2, el cual está bastante bien resuelto. Y hasta incluso añade su toque propio con los “Metals”, items que usaremos para conseguir nuevas piezas para potenciar al Trío Lalalá.

Hasta aquí el resumen de todos los juegos de la saga, pero no mi review, porque ambas colecciones vienen cargadas de extras. Algunos típicos como las galerías de imágenes, la posibilidad de escuchar los temazos de la saga en un reproductor interno, o posibilidad de poner bordes o filtros – que alguien me explique por qué el CRT tiene ruido – son los más habituales.

Aparte de los anteriores, aquí también tenemos una galería con diferentes muñecos y productos, o la cual está bastante curiosa, la película de “The Day of Sigma” en la cual nos explican por qué Sigma se volvió un pesado, sin remasterizar, eso también.

Por último, dos de los añadidos más interesantes a la hora de jugar: el primero, la posibilidad de jugar los juegos en modo “Rookie Hunter” lo cual nos ahorrará un dinero en mando rotos contra la pared bajando la dificultad de los juegos. Y en segundo lugar, el “X-Challenge”, el cual es un combate contra dos jefes finales de la saga al mismo tiempo, con sus rankings globales y todo, para que podáis vacilar a la gente del internet.

Y no me voy a quedar sin decir algunos de los puntos negros del recopilatorio. Primero los ports tienen lag. Si no los habéis jugado nunca, a lo mejor os da igual, pero en mi caso – y en el de otros muchos supongo que también – se nota muchísimo, tanto que en el primer X, pensaba que ya estaba demasiado viejo para jugar a esto. Segundo, las versiones de la generación de 32 bits son las de PSX, y no las de Saturn, que eran un poco mejores a nivel técnico. Por otra parte, el del 3, es el de SNES, no el mejorado de las ediciones posteriores, las cuales incluían escenas de anime. Y puestos a meter toda la saga X, podían haber tenido el detalle de añadir el Command Missión, que está bastante bien, y es un juego bastante diferente al resto.

Si habéis leído hasta aquí, enhorabuena, ya estáis doctorados en la universidad del Dr. Light, pasad a recoger vuestros X-Busters, y empezad a disfrutar de una de las mejores sagas de la historia de los videojuegos.