Si ya el nuevo Prey supuso un soplo de aire fresco en el género de los juegos de acción, con características de sigilo y algo de estrategia en primera persona, Arkane Studios quiso innovar aún más y aprovechar el universo Prey con el fin de poner en marcha una expansión para el mismo título, pero utilizando las características de los roguelike. A primera vista algo muy difícil de explicar, pero que por sí mismo se argumenta.

Mooncrash es la primera expansión para Prey, pero a la vez se trata de un proyecto que podría definir como de completamente original. Se aprovechan todas las mecánicas del título inicial, incluyendo los tifón y las formas de jugar, pero se introduce una nueva historia. En esta ocasión tendremos que viajar a la luna, donde podremos encarnar uno de los cinco personajes disponibles y adentrarnos en una simulación de la que tendremos que escapar. Eso sí, la tarea será algo complicada. Y no está descartado que vayamos a morir unas cuentas veces. De hecho, Mooncrash está diseñado para eso.

Primero, prestemos atención a la historia que presenta este Mooncrash. Básicamente, utilizando el personaje seleccionado tendremos que escapar de la simulación de una base lunar. Se trata de una simulación debido a que la zona original ha sido destruida, como más o menos podremos comprobar al inicio de cada partida. No obstante, esta situación no estará exenta de peligros, con varios tipos de tifones que nos harán caer de vez en cuando.

Mooncrash, donde cada partida es diferente

Prey: Mooncrash

Teniendo en cuenta que Mooncrash es un roguelike, hablamos de una expansión en la que cada partida es diferente. Y es que el sistema modificará algunas partes de los escenarios en cada partida. Hablando de otra forma, cada partida es diferente. Nosotros hemos comenzado una partida y, tras morir (y para evitarlo es necesario un buen nivel de habilidad), comenzaremos desde el principio del escenario con este modificado. Esto ya de por sí es un reto, ya que nos tendremos que adaptar a las nuevas ubicaciones que existirán.

Por supuesto, lo que no se perderá entre partida y partida son los avances de los personajes, los cuales mantendremos y nos permitirán hacer evolucionar sus propias características. Esto, a la vez, provocará que cada partida sea más sencilla. Tenemos que destacar que cada personaje tiene sus propias habilidades únicas y su árbol de habilidades, destacando en un determinado sentido. Por lo tanto, podremos establecer nuestras propias características y hacer evolucionar a los modelos de las formas que estén disponibles. Este aspecto se comporta en cierto manera como un RPG, sobre todo porque cada modelo nos proporcionará diferentes maneras de escapar de la simulación en la que tiene lugar el juego.

Hay que tener en cuenta que en cada partida la estructura de los niveles es muy similar, aunque eso ya de por sí podría ser calificado como un reto que, en los niveles más bajos de cada persona, será muy difícil de superar. Cada zona de los escenarios está llena de una determinada cantidad de tifones que tendremos que derrotar para poder seguir continuando. Y la tarea se irá haciendo más difícil conforme caminemos hacia adelante. Completar Mooncrash no es algo sencillo.

Un detalle adicional: si queremos salir con vida de la simulación en la que está inmerso nuestro personaje de Prey: Mooncrash tendremos que darnos prisa. Y es que, a cada minuto que pase, los enemigos se irán haciendo más fuertes y serán más inteligentes, complicando la tarea. Incluso existe un límite de corrupción que, una vez superado, provocará la expulsión de la simulación.

Sin cambios en los gráficos, sonido o jugabilidad

Prey: Mooncrash

La idea que pone en marcha Mooncrash se ciñe sobre todo a ejecutar un reto que va delimitado por un cierto tiempo en el que tenemos que escapar del escenario. Y, teniendo en cuenta que es una expansión, algunos usuarios podrían esperar algún cambio técnico, sonoro o en la propia jugabilidad. Al respecto no encontraréis novedades.

Aparte del aspecto argumental que hemos comentado anteriormente no hay cambios significativos respecto del Prey original, teniendo en cuenta la añadidura de nuevos modelos y sonidos que se adaptan a la experiencia que se ha querido transmitir. Aunque esto no es un impedimento para el desarrollo de la expansión, que a nosotros nos ha parecido bastante notable y un buen soplo de aire fresco.

Prey: Mooncrash, una experiencia diferente y sencilla, pero innovadora

Prey: Mooncrash

Prey: Mooncrash es, a primera vista, una expansión extremadamente sencilla. Y lo es, ya que simplemente pone en marcha una experiencia roguelike con la que tendremos que jugar y ejecutar nuestras propias estrategias con el fin de salir vivos, virtualmente hablando, de la simulación en la que estarán los personajes. Sin embargo, ese toque le sienta muy bien al universo Prey. Los tifones nos lo pondrán difícil, y usar los recursos limitados que se encuentran en el proyecto no siempre es una garantía de supervivencia.

Está claro que Mooncrash es una experiencia innovadora que utiliza bien los elementos del universo Prey. Eso sí, nosotros le hubiéramos añadido algunas mejoras visuales, teniendo en cuenta que los aspectos técnicos son prácticamente iguales al proyecto original. En todo caso, si os gustó el Prey que ya pudimos disfrutar hace unos meses, estamos seguros de que esta expansión colmará vuestras expectativas.

Prey: Mooncrash ya está a la venta como DLC del original Prey, por 19,95 euros. Recordad que tenéis que contar con el videojuego base para poder jugar.