Prey

Prey. Con solo mencionar este nombre nos vienen a la cabeza infinidad de situaciones. La primera, es evidente, resulta de aquél juego que se lanzó en su día para Xbox 360 y que nos invitaba a escapar de una nave alienígena. Famosa la escena en la que éramos absorbidos. De hecho, el éxito del proyecto animó a los desarrolladores a ponerse manos a la obra con un Prey 2. Un juego que nunca llegó a materializarse, pero que sí dió pie a Prey, el juego que vamos a analizar.

El proyecto tiene su propia historia, aunque vamos a resumir todo diciendo que el producto original, Prey 2, vió reiniciado su desarrollo por completo. Arkane Studios se puso a trabajar en lo que sería el juego que ha visto la luz hace unas semanas. ¿Buena decisión? Está claro que sí. Prey es un título muy interesante que ya apuntaba maneras en los materiales que pudimos ver. Eso sí, hacía falta echarle el guante a la versión final para comprobar si los esfuerzos habían merecido la pena.

Este Prey toma los puntos básicos del juego original. Es decir, estaremos de nuevo ante un ataque alienígena, aunque la acción se situará en la Talos I, una Estación Espacial que los humanos han puesto en órbita. Nosotros somos, aparentemente, un sujeto de pruebas llamado Morgan. Todo se irá al traste cuando los enemigos escapen de su confinamiento, por lo que tendremos que actuar con el fin de intentar salir vivos de la situación. La historia tiene mucho más chicha de lo que podríamos pensar. No en vano, ya desde el principio iremos viendo cómo las cosas no son en absoluto lo que parecen.

Aunque los ataques alienígenas sean típicos en el mundo del entretenimiento, así es cómo empieza Prey. Por supuesto, nuestro objetivo principal será el de salir con vida de la Talos I. Tarea que nos costará casi todo el juego (y puede que más de una vida), pero que es posible llegar a conseguir si somos habilidosos con el mando a distancia.

Un juego no se forma de solo una historia de calidad, sino también de otros apartados que sería conveniente analizar para saber si estamos ante un buen proyecto. Vamos a echarles un vistazo. Así podremos saber si Prey es esa idea que llevan meses vendiéndonos como revolucionaria.

Apartado técnico

Prey

Nada más escuchar que Prey iba a tener una nueva entrega, aparte de la ya cancelada, enseguida empezamos a pensar que el apartado gráfico iba a ser lo más de lo más. Y no nos equivocábamos, en cierta manera.

Hablando de lo que veremos, podríamos decir que Prey es una experiencia interactiva notable, muy interesante, y que más que buscar la excelencia gráfica se centra en ofrecer un entorno peliculero con el que podremos interactuar gracias al mando a distancia. No esperéis, en cuanto a lo visual, un resultado totalmente moderno, que aproveche cada ciclo de cálculo de Xbox One (la plataforma en la que hemos analizado el juego), sino algo mucho más profundo.

A los pocos minutos de empezar el juego ya podremos ver una panorámica de la ciudad en la que se ¿desarrolla? El videojuego. Ponemos estas interrogaciones debido a que no queremos desvelaros mucho de la historia. No obstante, las primeras imágenes sorprenden mucho no solo debido a la calidad gráfica y artística que poseen, sino también a la fluidez con la que todo funciona. No tendréis queja en este aspecto.

Tenemos que decir que tanto los personajes como los objetos y efectos que veremos en el videojuego han sido bien realizados, sin llegar a ser sobresalientes, pero sí muy notables. Es evidente que se podría haber sacado un poco más de potencia, aunque estamos muy contentos con el resultado conseguido en el producto.

De nuevo, hacemos una mención especial a la fluidez. La misma solo se ha visto perjudicada en muy raras ocasiones, cuando algo estaba cargando o simplemente inmediatamente después de comenzar las partidas. De hecho, este tipo de ralentizaciones han comenzado a suceder después de aplicar los parches que ya existen para el título, por lo que es posible que se lance una nueva actualización que pula este aspecto.

En conclusión, el apartado gráfico de Prey es notable. El apartado artístico es muy interesante, dando la sensación de que estamos ante una obra de arte (en ocasiones similar a los dibujos animados) que muestra el espacio, los monstruos, los personajes e incluso los efectos de las armas al disparar con bastante certeza. Existen algunos problemas menores relacionados con la fluidez, la física o las sombras. Eso sí, solo suceden en determinadas ocasiones, y esperamos que Arkane Studios ya esté trabajando en los errores. Inconvenientes que, en todo caso, no le restan demasiados puntos al conjunto general.

Apartado sonoro

Prey

Tras varias horas jugando a Prey, nos hemos dado cuenta de que el apartado sonoro del juego, además de ser extremadamente sencillo, también ha sido colocado con exactitud. Recrea a la perfección todo lo que necesita: una atmósfera asfixiante, con peligros a casi cada paso. No penséis que estaréis continuamente escuchando algo, ya que hemos notado cómo se han puesto todos los sonidos de manera magistral, simplemente sonando cuando es necesario.

La calidad de las melodías también es sobresaliente. La música, por una parte, solo sonará en los momentos exactos y de forma casi aislada, creando un apartado sonoro que pocas veces hemos visto en los juegos. Lo mismo sucede con los propios efectos: solo los escucharemos en las ocasiones imprescindibles. La combinación es perfecta, ya que no se crean puntos flacos y se mantiene un ambiente que claramente define el espacio. Con sustos justos, sonidos aislados y que provocan tensión y, en definitiva, un resultado sobresaliente.

Respecto de las voces, las mismas están dobladas al castellano con especial acierto. Han sido bien integradas en el juego, no tendréis inconvenientes en saber todo lo que está sucediendo.

Por último, un detalle menor que a nosotros nos ha molestado bastante. Y que provoca una pequeñísima bajada en el resultado final del análisis. Hablemos del volumen de la música. En determinados momentos, cuando se escuche algunos tonos especialmente agudos, podremos comprobar cómo el volumen ha aumentado ligeramente, provocando una sensación de extrema sonoridad que nos resultará molesta. Y esto hace que estemos continuamente subiendo y bajando el volumen al televisor. Algo bastante incómodo.

Por lo demás, el apartado sonoro de Prey es más que notable, con sonidos puestos en su debido momento y que conseguirán una experiencia muy lograda. Un trabajo muy bien realizado.

Jugabilidad

Prey

Antes de nada, decir que Prey es un videojuego con un único modo jugable (la historia) que se desarrolla en la Estación Espacial Talos I. Se trata de una pequeña nave situada en el Espacio por los propios humanos, y en la que se están llevando a cabo experimentos. Nosotros controlamos a Morgan (hombre o mujer, nos encargaremos de realizar la selección), un sujeto de experimentos que verá cómo la Estación Espacial es invadida por enemigos que, desde luego, no pertenecen a la Tierra. Con esto queremos decir que estamos ante un sandbox en el que, casi desde el primer momento, podremos caminar con bastantes zonas de la Talos I (diferenciadas por tiempos de carga demasiado extensos). Muchas también tendremos que ir abriéndolas.

Nuestro principal objetivo es el de escapar del lugar, aunque el argumento irá realizando giros inesperados que harán que en más de una ocasión nos salga el corazón por la boca.

A primera vista, Prey es un shoot ‘em up como otro cualquiera. Es decir, avanzar y sobrevivir. Sin embargo, sí es cierto que tiene muchos componentes que lo hacen único en su género. Por ejemplo, el mapeado desde un inicio es bastante amplio, por lo que tendremos que ir haciendo uso de los diferentes elementos que encontraremos con el fin de enfrentar las situaciones que darán lugar. Estas también se pueden completar de diferentes formas.

El personaje tendrá habilidades (y herramientas) que se pueden ir perfeccionando con los llamados neuromods, potenciadores que nos permitirán nuevas posibilidades. Por ejemplo, es posible implementar uno que nos ayude a hackear puertas y abrirlas sin la necesidad de ningún tipo de llave. Mencionar que los neuromods en realidad son objetivos que iremos encontrando repartidos por el escenario.

Por supuesto, dispondremos de armas que podremos utilizar contra los enemigos… Lo malo es que la munición no es abundante. La mayoría de las veces, nosotros al menos, hemos usado armas cuerpo a cuerpo y fabricado algunas balas con los objetos a reciclar. Este aspecto, el del reciclaje, esparticularmente interesante debido a que nos ayudará a fabricar nuestros propios objetos (armas, balas, botiquines de salud) gracias a las cosas que hay distribuidas por los escenarios. De hecho, recurriremos a esta opción en más de una ocasión.

En términos jugables, controlar a Morgan es bastante sencillo, aunque sí es cierto que completar la Historia de Prey nos será una tarea imposible, si no sabemos manejarnos bien con el mando de control. De hecho, nosotros mismos tuvimos que bajar el nivel de dificultad debido a que avanzar era una tarea muy complicada. Aunque, eso sí, al principio nos haremos un lío debido a que manejar todos los aspectos del videojuego es algo que requiere de experiencia. Y esto no se consigue en solo unas horas.

Lamentablemente, y como ya hemos dicho, Prey es un videojuego con un solo modo de juego: la historia. Esto significa que no es extremadamente rejugable. Es decir, disponemos de varios caminos, opciones de mejora sobre el traje y posibilidades que aumentan las horas de juego. Después de completar la historia, lo único que podemos hacer es conseguir los logros, investigar un poco más la Talos I, o simplemente cambiarle el sexo al personaje principal.

Prey es una experiencia jugable que, la verdad, no nos esperábamos en absoluto. No es un juego de tiros al uso. Ni de terror. Combina diferentes géneros con el fin de proporcionar una experiencia en primera persona muy diferente a lo que estamos acostumbrados. Su duración puede llegar a ser bastante grande debido a las posibilidades que están disponibles. Un producto muy difícil de definir en algunas líneas. Tenéis que probarlo, si queréis haceros una idea.

Conclusión

Prey

Como ya hemos dicho, Prey es algo muy diferente a los videojuegos a los que estamos acostumbrados. Cuando le echamos el guante por primera vez pensábamos que nos íbamos a liar a tiros con todo lo que saliera al paso. Nada más lejos de la realidad: la historia en sí es un complejo reto en el que interfieren muchas variables: armas (con poca munición), habilidades, objetos del escenario y nosotros, el propio personaje. Las posibilidades jugables son extremas, pudiendo pasar por cada situación de muy variadas formas. Un juego no apto para los que sean de gatillo fácil.

Prey es un título revolucionario que, bajo la excusa de una invasión extraterrestre, nos pone a los mandos de un personaje que ha olvidado casi todo lo que sabía, y que tendrá que hacer frente, solo, a diferentes situaciones. Incluso terroríficas. No es exclusivamente de acción. No es exclusivamente de terror. Combina varios géneros y aspectos con el fin de conseguir una experiencia diferente.

¿Es un juego recomendable? Sí. Solo por la experiencia que nos hace pasar, merece ser comprado. Eso sí, tened en cuenta que completarlo es un reto que puede llegar a ser extremadamente difícil de conseguir. Es posible que os desesperéis en más de una ocasión. En todo caso, podemos decir que las empresas de desarrollo encargadas del proyecto han hecho un excelente trabajo.

Prey ya se encuentra a la venta en tiendas, para Playstation 4, Xbox One y PC.