Hay algo escondido en el ser humano que le impulsa a dar respuestas a todo aquello que desconoce. Un impulso primario que nos acompaña desde los albores de la civilización a través del cual nuestras sociedades han crecido hasta convertirse en lo que son. Es este sentimiento el que nos ha llevado a explorar los confines de la tierra y lo que nos impulsará llegado el momento a abandonar nuestro planeta.

Esa inquietud nace de orígenes humildes ya que un simple acertijo o un pequeño rompecabezas ponen a trabajar nuestra mente hasta que antes o después desentrañemos su solución o significado. Tal es la fuerza del puzle y del enigma, que la industria del videojuego no podía haberse desarrollado de forma tan efectiva, si no lo hubiese hecho en torno a ellos. Este es precisamente el punto de partida de uno de los últimos libros publicados por la editorial Héroes de Papel: Rompecabezas. Cinco décadas de videojuegos y puzles.

Un libro que sumerge al lector en los albores de la industria indagando a través de sus páginas en los elementos que conforman el puzle como uno de los motores principales de la industria. Marçal Mora Cantallops explora en este pequeño tratado sobre el puzle los origines de los mismos y se adentra en los efectos tan particulares que producen los rompecabezas en la psique de los seres humanos. Un recorrido que pese a no ser exhaustivo, para no saturar al lector, sí sirve para contextualizar el rompecabezas como un poderoso motor creativo.

Es precisamente la aparente e imperiosa necesidad de los hombres en organizar el caos de donde surge el rompecabezas. Una de las primeras formas de ocio que desarrolló nuestra especie y que a lo largo de los siglos ha permanecido como fuente de diversión y desafío intelectual. Sus formas evidentemente han variado, pero la esencia se mantiene inalterada. Una evolución en la que los videojuegos han tenido un papel destacado, sobre todo durante los años en los que esta industria se formaba y consolidaba.

Y es que el puzle forma una parte casi integral de cualquier juego que podamos imaginar. No son pocos los géneros que introducen pequeños rompecabezas para modular la acción o simplemente como forma de dosificar el juego. El autor detalla este componente como uno fundamental y casi indivisible y plantea los distintos tipos que nos podemos encontrar en los juegos.

Puede parecer una cuestión baladí, pero lo cierto es que un puzle es capaz de ensalzar un juego o simplemente destrozarlo. Quizá esta última afirmación sea un tanto dramática, pero los más veteranos recordarán juegos que hacen gala de acertijos o puzles que a todas luces son injustos para el jugador. Ya sea por su dificultad o el paradigma sobre el que se plantean, que en ocasiones pueden resultar frustrantes. Quienes hayan jugado al primer Broken Sword recordarán el acertijo de la cabra y sin duda sabrán a lo que me refiero.

Pero tal y como se pone de manifiesto en Rompecabezas. Cinco décadas de videojuegos y puzles, estos enigmas resultan enormemente satisfactorios cuando el jugador es capaz de resolverlos. Algo se enciende en nuestra cabeza, una iluminación momentánea que nos hace sentir bien y más inteligentes. Este es el motivo por el cual quizá el puzle sea adictivo y todavía recurramos a ellos. Puede que sea vanidad, puede que sea un deseo de destacar o el impulso de ordenar el caos. Justificaciones aparte, el caso es que funcionan.

Si bien es cierto que el “tuetano” de Rompecabezas. Cinco décadas de videojuegos y puzles radica en su análisis de cerca de 160 juegos de este tipo, no lo es menos que su presentación es iluminadora para entender lo expuesto en esta reseña. El autor gracias su estilo sencillo, a medio camino entre el ensayo y la divulgación aporta las claves de del puzle de forma amena, sin abrumar con tecnicismos o un lenguaje oscuro. Esta prosa sencilla hace que la lectura sea ágil y se pueda avanzar por las páginas del libro con rapidez.

Si bien es cierto que el análisis de los 160 juegos es el núcleo fundamental del libro, lo cierto es que la evaluación de los mismos resulta un tanto desigual. Por un lado las razones son obvias, ya que tal cantidad de juegos no podrían ser diseccionados en detalle sin crear un monstruo inabarcable o algo cercano a una tesis doctoral. Pero sí es verdad que hay muchos títulos por los que Marçal Mora pasa casi de puntillas limitándose a hacer una valoración somera de los motivos que le han llevado a incluir dicho título en el listado.

Evidentemente hay juegos que por su trascendencia tienen más importancia que otros. Tetris tiene un apartado destacado en esta selección, así como Dr. Mario, Puyo Puyo o Portal por nombrar algunos. Quizá si la selección hubiese sido más somera se podría haber realizado un ajuste y un análisis más sesudo aunque probablemente esa no era la idea del autor.

Hay que señalar que como cualquier listado algunos encontrarán ausencias o incorporaciones cuestionables. Bajo mi punto de vista creo que la selección es bastante completa e incluso bastante iluminadora ya que se presentan algunos títulos que nunca llegaron a nuestras fronteras. Rompecabezas. Cinco décadas de videojuegos y puzles, es por tanto una especie de bestiario medieval en el que el autor presenta año por año las criaturas que a su juicio resultaron más sorprendentes.

Sin entrar a cuestionar la validez de la lista, sí es cierto que me ha sorprendido gratamente encontrar títulos como Narnacular Drop, el precursor de Portal. No por nada especialmente, pero sí es llamativo que se hayan incorporado algunos juegos que han existido fuera del mercado del mundo del videojuego y que se han constituido como elementos revolucionarios dentro del género y la industria. Eso sí, hay que señalar que los juegos que se contemplan en Rompecabezas. Cinco décadas de videojuegos y puzles, son títulos “puros” por los que las aventuras gráficas y similares no aparecen, salvo con la excepción de Myst.

Edición

Héroes de Papel nos trae de nuevo una edición muy cuidada que pone de manifiesto la atención por el detalle de esta editorial con sus productos. Rompecabezas. Cinco décadas de videojuegos y puzles, cuenta con un buen formato que facilita la lectura. El tamaño de la letra resulta adecuado para su visualización y el gramaje de las hojas aporta entereza al libro y las tapas duras un plus de calidad. El diseño del libro es original, quizá un poco llamativo, pero en consonancia con su temática. Como es habitual, Héroes de Papel no decepciona en este apartado y demuestra que en calidad de la producción es uno de sus objetivos irrenunciables.

Conclusión

Rompecabezas. Cinco décadas de videojuegos y puzles, es un título interesante, especialmente para aquellos interesados en este género en particular. No es estamos ante un libro que pueda ser considerado como un “imprescindible” en la biblioteca del aficionado a esta industria, pero su lectura es sin duda reveladora en muchos aspectos. Aquellos que quieran adentrarse en este género tienen una excelente guía con este libro para descubrir títulos clásicos y pequeñas joyas inexploradas. En este sentido, el valor de este libro es único y Marçal Mora Cantallops se convierte en un excelente explorador que nos adentra en un mundo desconocido para muchos de los jugadores actuales.

Rompecabezas. Cinco décadas de videojuegos y puzles ya disponible en Héroes de Papel.