Recuerdo leer sobre ICO en una revista de PlayStation editada en nuestro país. De siempre he tenido la costumbre de comprar revistas del sector sin vincularme a una en exclusiva y gracias a ello creo que he adquirido una visión más global de este mercado. Por ello, cuando leí sobre ICO sabía que estaba ante algo diferente, las imágenes transmitían un sentido único en su arte, y aunque no lo había visto en movimiento también sabía que al jugarlo sentiría algo diferente.

Ese sentimiento se trasladó a Shadow of the Colossus. Una aventura atípica en los años de florecimiento de los sandbox con miles de opciones, sin embargo, el team ICO apostó por un mundo frío, carente de expresión, reducido al mínimo y que escondía criaturas apasionantes que todavía hoy en día nos emocionan.

Una obra atemporal que se actualiza a nivel técnico y por la que no pasan los años a nivel jugable. Bluepoint Games y Sony nos traen un Shadow of the Colossus preciosista que conviene saborear como el buen vino.

La epopeya de Agro y Wander: a la caza de los colosos

Numerosos títulos se inspiraron en las mecánicas de Shadow of the Colossus. Un producto típico de la factoría de Fumito Ueda con una jugabilidad bien marcada, opciones concretas y un mundo incorpóreo que absorbe al jugador en sus misterios. En este viaje, el jugador necesita resucitar a su amada y para ello debe liberar al mundo de 16 colosos. Criaturas de otro tiempo, y posiblemente de otro eje espacial, que se encuentran en diferentes localizaciones de este mundo.

Para llegar a ellos empuñaremos nuestra espada sagrada y un rayo de sol nos marcará el lugar en el que se encuentra el coloso que debe derrotarse. Para alcanzar a estos colosos nos serviremos de Agro, nuestra leal yegua. Las reacciones de Agro son realistas y en realidad no controlamos a la yegua, sino sus movimientos a partir de las riendas del animal. Algo que se ha reducido en esta nueva versión, pero no responderá de forma inmediata, ni tendrá un control grácil, porque se ha buscado lograr una conexión con el animal a través de una “personalidad”. Esa dureza es completamente premeditada y le aporta fondo a Shadow of the Colossus.

Cada uno de los colosos debe derrotarse en un orden determinado, orden que nos dictaminará el brillo de nuestra espada. Para llegar a estas criaturas tendremos que superar segmentos de plataformas -en algunos casos-, encontrar el lugar recorriendo el entorno y a veces llegaremos sin imposiciones. Dentro de la sencillez de la fórmula existe variedad en la disposición de estos colosos y pluralidad en los lugares donde moran estos seres mitológicos.

Una vez que visualizamos la majestuosidad de los colosos tendremos que derrotarlos. Cada uno de ellos debe derrotarse de una forma. No bastará con llegar y atacarles, tendremos que leer el entorno, estudiar al coloso y encontrar una forma de subirnos a ellos para hacerles daño en sus puntos débiles. Cada coloso debe tomarse como un puzle ambiental en el que nos ayudaremos de todos los elementos del lugar para conseguir acercarnos si cabe de nuevo a nuestra amada.

16 colosos nos separan de los labios de esa blanca doncella que yace en el templo ancestral. Cada una de estas criaturas requiere de seguir una estrategia diferente y su tratamiento es único por la forma que tienen de atacar, de moverse en ese hábitat y de ser derrotados. Una bondad de peso es que dentro de lo sencillo que es el producto en el mapa jugable, el juego saca partido a su diseño para proponer novedades con cada coloso. Cada enfrentamiento deja un amargor difícil de cubrir por la inocencia intrínseca de estas criaturas.

El juego esconde pequeños elementos que recompensan los atributos de Wander. Simples destellos en un diseño por sustracción que pone los focos en Wander, Agro y los colosos, nada más se interpone en nosotros. Y esa unión no exenta de mística es la que consigue crear algo único y que debe ser jugado.

Shadow of the Colossus en PS4

El juego del Team ICO no necesitaba adaptarse a la época actual, pero exigía ser descubierto por una nueva generación que por lejanía técnica no podía ser atraída por una propuesta que les es ajena por las corrientes de juego actuales -tanto jugables como artísticas-. Bluepoint Games ha facturado un remake que es una preciosidad técnica y que eleva el producto a otro nivel.

Estamos ante un remake que ha retocado los cimientos del juego a varios niveles. Tenemos un lavado de cara en las texturas, tenemos nuevos modelados en los personajes, un nuevo motor de iluminación que ambienta el producto de una forma más cercana, y escenarios que se han retocado a varios niveles. Las texturas se han enriquecido, se han añadido elementos y son más detallados. Por encima de todo, destacan los colosos.

Estos seres de fantasía se han vestido con nuevas texturas, se ha reforzado su detallado y se han añadido pieles en su construcción. El acabado es soberbio y a 60fps. Shadow of the Colossus se mueve de maravilla y además tenemos un nuevo control. El nuevo control es menos travieso que el antiguo, pero sigue manteniéndose la rebeldía en algunas respuestas de Wander al interaccionar con el escenario. Normalmente, se retiran elementos físicos para dar al jugador un control más plano, pero en Shadow of the Colossus una sacudida de un coloso o saltar de un risco a otro ofrece una respuesta realista por parte de Wander. Es algo a lo debemos acostumbrarnos, pero que enriquece más si cabe la experiencia. También podréis seleccionar el control antiguo en opciones.

El único “pero” que le encuentro al remake es el modelado facial de Wander, pero admito que volví a ponerme el anterior y al comparar, el acabado actual es más que digno. En el resto, os sorprenderá recorrer este mundo íntimo lleno de crudeza y tan particularmente bello gracias al trabajo de Bluepoint Games.

Gameplays

Durante mi reencuentro con Shadow of the Colossus, he grabado algunos de mis enfrentamientos y os invito a ser testigos de la magia que desprende este juego añadiendo la lista de reproducción creada con los vídeos capturados de mi partida.

Conclusión

Shadow of the Colossus no es un videojuego más y muestra de ello es el nivel de trascendencia que ha logrado con el paso de los años. Tan importante fue en su momento como lo puede ser ahora. El soberbio acabado técnico de este remake permitirá que los profanos de esta obra puedan disfrutarla sin el lastre técnico que podía arrastrar un producto con más de 12 años.

Aquellos que ya disfrutaron de este arduo camino, volverán a encontrarse con un clásico y volverán a recordar porque les dejó marcados y porque nunca olvidarán el melancólico viaje de Wander y Agro. Imprescindible y actualizado con cariño, respeto y mucho oficio.

Shadow of the Colossus ya a la venta en PS4.