Tekken 7 viene de una de las franquicias más queridas y veneradas por los amantes del género de lucha. Tras un periplo enorme a través de consolas y otro tipo de dispositivos, el Torneo del Puño de Hierro ha marcado cada generación, entregándonos un título al menos que ha obtenido las máximas puntuaciones en las encuestas de popularidad.

Llevamos dos años desastrosos (una palabra un tanto exagerada, es posible) en relación a videojuegos de lucha. Ya lo hemos explicado en análisis de otros títulos del mismo género, pero para los que somos amantes de este tipo de entregas, 2016 y 2017 han sido desgraciadamente agridulces. No hemos encontrado demasiados grises, y nos hemos tenido que enfrentar a videojuegos muy pulidos o, desgraciadamente, muy pobres. Algunos se han conseguido corregir con tiempo gracias a parches y demás, pero otros videojuegos ofrecían de salida lo que los primeros no pudieron.

Y, dónde un Street Fighter V pasó de modo negativo por el público, y donde The King of Fighters XIV pareció apuntar demasiado alto (para los estandartes que solía manejar), esperábamos la llegada del tercer vórtice, Tekken.

Ahora, ¿qué esperábamos de él? ¿Qué esperábamos que supusiera con respecto a los anteriores videojuegos de la saga y, además, con respecto a sus principales competidores? Realmente, muchísimo, más teniendo en cuenta que, para muchos, Tekken 6 supuso un bajó de calidad con respecto a Tekken 5 (no lo fue tanto… pero eso lo explicaremos en otra ocasión). Tekken 7, además, se situaba en el punto de mira por haber pasado cinco años desde el último lanzamiento de la saga, Tekken Tag Tournament 2, y ocho años desde Tekken 6, la última entrega numerada. La séptima entrega hubo de coger un testigo que se le hacía, tal vez, demasiado pesado.

Las expectativas eran crecientes, sobre todo cuando veíamos que otras compañías populares sacaban antes sus productos. Ya no sólo es el hecho de que Tekken tenía que enfrentarse a Mortal Kombat, a Street Fighter o a The King of Fighters, sino que con el tiempo han ido creciendo otros títulos que se miden uno a uno con los más grandes, como la dupla de Injustice, la saga Guilty Gear y su hermana gemela BlazBlue, los títulos basados en anime como Dragon Ball Xenoverse 1 & 2 (además del futuro Dragon Ball FighterZ), One Piece: Burning Blood o Naruto Shippuden Ultimate Ninja Storm 4 y sus dos precuelas. También ha compartido época de lanzamiento con Marvel VS Capcom: Infinite e, incluso aún siendo uno de los reyes imbatidos, no es fácil competir cuando una saga tiene tanto que perder, y otras tan poco.

Pero si los seguidores de este dadivoso viaje hemos seguido al pie del cañón ha sido por muchos elementos, entre ellos, la promesa de una ilusión, de una sorpresa. Y, definitivamente, Tekken 7 logra sorprender.

TEKKEN 7

Veamos los motivos.

¿El fin de un ciclo?

Tekken 7 marca el fin de una franquicia que ha protagonizado la mayoría de títulos previos de Tekken, ensombreciendo el argumento y desarrollo que otros personajes pudieran tener dentro de la propia saga.

Vivimos a través de los miembros de las familias Mishima y Kazama, a pesar de que, principalmente, es el primer clan el que se roba todo el protagonismo. Nos adentramos con profundidad en lo que antecedió a la aparición de Kazuya, al incluir en el videojuego a la que fuera madre del Mishima más joven, Kazumi Mishima. En este cóctel de personalidades dispares, en el que están incluidas tres líneas genealógicas (Heihachi, Kazuya, Jin), se une un invitado especial que viene directamente de la saga Street Fighter, Akuma, con quien Kazumi compartía un pasado.

La historia, uno de los pilares centrales del título, se nos vendió en repetidas ocasiones durante los meses que precedieron al lanzamiento del juego. La inclusión de Kazumi, evidentemente, sentaba las bases de un camino dispar que ya ejecutó Jinpachi Mishima en Tekken 5. Además, no era una figura sin apenas relevancia hasta su aparición, como supuso Jinpachi, de quién no conocíamos nada ni tampoco suscitaba preguntas acerca de su relevancia en la familia. Muchos nos planteábamos la presencia de Heihachi como el que hubiera comenzado toda la historia relacionada con el gen diabólico y con todos los problemas actuales de esta complicada familia; sin embargo, el que fuera el padre de Heihachi no era tan relevante. No obstante, Kazumi si suscitaba cierta curiosidad, más aún teniendo en cuenta la relación de Jun con Jin. Además, la figura materna en la historia de Kazuya sí se había dejado entrever en Tekken 2, para sorpresa de muchos.

TEKKEN 7

Más allá del portento de conocer a un miembro más de la familia Mishima (y, por supuesto, un miembro con una relevancia contundente), la historia es simple, sin sorpresas ni giros de guion. Fuera de Jin y familia, no hay historia que englobe al resto del elenco, excepto para contar con cameos esporádicos (cameos que se reducen en una cinemática de veinte segundos o en un combate).

Íbamos sobre aviso, por otra parte, de que este juego señalaba el final del camino del clan Mishima, así que sería lógico pensar que la historia iría dando vueltas a su alrededor. Sin embargo, se hace extraño reducir el uso de una plantilla tan enorme con personajes tan populares, para explicar un acontecimiento que no requeriría de tanta expectación. Fuera de posibles spoilers, si lo jugáis, entenderéis.

Por otra parte, los demás personajes no cuentan con una historia propia desarrollada. Hasta este Tekken, lo norma era que cada personaje tuviera su pequeño momento cinemático después de completar el modo arcade, previo paso por una serie de enfrentamientos que podían (en algunos casos) aportar a la historia del personaje en cuestión dentro del torneo. No contaremos con eso dentro de Tekken 7.

La única presencia de una pseudo-historia en este título es un modo especial dentro del modo historia principal, en el que se nos resumirá la historia de cada personaje a través de una pantalla estática, para luego pasar al mano a mano en combate. Al completar este modo, sí obtendremos una cinemática por personaje… sólo si superamos una única pelea, con el rival de quien hayamos escogido. Sobra decir que es bilateral: si, escogiendo a King, nos enfrentamos a Jack-7, a la inversa sucederá lo mismo, por lo que se plantea una cinemática con un fin alternativo tras cada combate. Sobra decir que las batallas que incluyan a los mismos dos personajes se realizarán en el mismo escenario (por ejemplo, King y Jack-7 combatirán, en ambas historias, en el escenario del torneo).

TEKKEN 7

Esto puede ser suficiente o no para muchos. Sin embargo, comparándolo con el contenido en anteriores entregas, es difícil de aceptar para el seguidor medio, pues no se ha explotado lo suficiente la presencia del resto de personajes, ni siquiera de aquellos que son más nuevos y que requieren que el público los conozca. Sin lugar a dudas, Heihachi y demás se han llevado el protagonismo como nunca han hecho antes.

A pesar de existir un modo arcade, no hay historia alguna en él, así que, si queremos enterarnos de qué ha llevado a los luchadores a estar presentes en este Tekken 7, no tenemos más que completar el combate que cada uno de ellos tiene asignado.

Jugabilidad

Sin duda, Tekken 7 es uno de los videojuegos más divertidos de toda la franquicia, y más cómodos de jugar. Hay novedades interesantes que superan a predecesores, mejoras de mecánicas antiguas, movimientos viejos de personajes que regresan con una ejecución diferente. Los veteranos descubrirán que ejecutar largas cadenas de ataques se vuelve mucho más sencillo, mientras los novatos podrán tener un desarrollo algo más fácil al adaptarse muchos miembros del elenco a su jugabilidad de principiante.

Moverse con cada personaje y encadenar combos es una opción al alcance de todos, siendo algunos de ellos considerados ‘de élite‘. Es sencillo aprender a moverse por el escenario, tanto hacia el fondo y hacia el jugador como pivotando alrededor del rival. Se ha ajustado la velocidad de rotación de los personajes hasta el punto de volver el movimiento algo más milimétrico de lo normal; no obstante, sigue siendo una mecánica básica que nos puede sacar de apuros en más de un momento.

Entre los diferentes participantes de Tekken 7, se nota en exceso las diferencias entre ellos más que nunca, habiéndose potenciado la amplitud y alcance de las técnicas, la fuerza empleada, el rango y la velocidad por frame de cada movimiento. Como nos tiene acostumbrados la saga, hay personajes demoledores, como Kazuya o Miguel; personajes rápidos, como Steve o Hwoarang; personajes con mayor focalización en ataques bajos como Feng Wei; personajes con más agarres, como King.

TEKKEN 7

Sin embargo, la mayoría son viejos conocidos que no requieren de detalles a estas alturas. Por otra parte, los añadidos nuevos como Katarina, Lucky o Josie son personajes perfectos para los más novatos, por la facilidad de sus combos o la rapidez de sus acometidas. Todos son interesantes, aunque tal vez el que salga perdiendo más que los demás sea Gigas, un prototipo lento y grande al estilo de los ya conocidos Jack.

Junto a las chicas, llegan Master Raven, que bebe del Raven que ya conocíamos, Shaheen, Kazumi y Claudio. Este último es algo más complicado de utilizar que sus compañeras femeninas nuevas; aún así, esconde ataques en casi cualquier rango. Por supuesto, la incorporación más extraordinaria es la de Akuma, pues se ha adaptado sorprendentemente bien su estilo a la jugabilidad de Tekken. En el mismo rango está el personaje del DLC, Eliza, que utiliza una serie de movimientos similares a las de Akuma.

Por otra parte, ¿qué novedades veremos en el apartado jugable en esta entrega de Tekken, que la haga diferente a las anteriores, dejando de lado las evidentes mejorías en la combología de cada personaje?

Lo más importante dentro de Tekken 7 son los nuevos Rage Art, un movimiento de finalización de cada personaje que terminará con la reducción de la barra de energía del rival en un 30%-40%, si es que consigue acertar. Es una técnica poderosa que puede servirnos para finalizar un combo o para aprovechar el último lapso de vida del rival para acabar con el combate… con el cuidado de que, si erramos, nos quedaremos en una posición desventajosa que el enemigo podría aprovechar para darle la vuelta al escenario. Por supuesto, ningún Rage Art será accesible si no tenemos la vida baja y si nuestro personaje no ha obtenido el estado Rage, similar al Rage System que vimos en Tekken 6.

Junto a los Rage Art, que diferencian en su estilo de ataque y su efecto dependiendo de qué personaje utilicemos, encontramos los Rage Drive, un combo predefinido que podrá combinarse con otras técnicas y que agotará nuestro nivel de Rage Art. El personaje, a diferencia del estado Rage, se pondrá azul y ejecutará el movimiento. En muchos casos, los Rage Drive pueden potenciar y completar un combo. En la mayor parte de personajes, esta técnica es excesivamente rápida y nos podría proporcionar una buena ventaja durante el proceso del enfrentamiento.

Por supuesto, el estado Rage potenciará la fuerza de los movimientos durante el tiempo que se mantenga en activo, así que queda bajo nuestra estrategia el aplicar un Rage Art, un Rage Drive o conservar este ‘modo berseker’.

TEKKEN 7

Con una escala menor de protagonismo en lo referente a lo visual, pero situándose como una pieza fundamental en la resolución de batallas, los movimientos Power Crush son técnicas que no pueden ser interrumpidas por ataques normales o combos. En lugar de cancelarse el movimiento, la animación del Power Crush continuará, absorbiendo el ataque previo del rival y contraatacando. Hay Power Crush en todos los rangos, aunque son especialmente útiles aquellos de largo alcance y rápida ejecución. Un Power Crush no puede detenerse, salvo usando lanzamientos o ataques bajos (y, por supuesto, con un Rage Art).

Por otra parte, dos personajes de Tekken 7 cuentan con una característica especial: Akuma y Eliza. Ambos podrán potenciar el uso de ondas y de otros movimientos gracias a la barra EX, que se situará en la esquina inferior del HUD. Dividida en dos, con ella, podremos ejecutar movimientos EX, tal y como sucede en la saga Street Fighter.

Apartado técnico

Tekken 7 no se destaca tanto como cabría pensar en cuanto a su apartado visual con respecto a anteriores entregas, especialmente si sentamos la base de que Tekken Tag Tournament 2 ya era un título bastante pulido técnicamente.

Sin embargo, superando las diferencias de un sistema a otro son evidentes en cuanto a la utilización de reflejos, fuentes de luz, sombras y efectos al golpear. También los personajes reciben un lavado de cara, apreciándose mejor la marca de la musculatura, de las arrugas, de las cicatrices y del sudor. Además, se detalla más la ropa que en Tekken Tag Tournament 2 (quedando muy por delante de Tekken 6) y se distinguen unos mejores modelados, sobre todo durante las cinemáticas. Sin embargo, mientras que los cuerpos tienen un mayor nivel de detalle, las caras (destacándose en el pre-combate y post-combate), así como las expresiones faciales, no están tan bien cuidadas. Algunos personajes tienen un mayor carácter que otros, como Heihachi o Kazuya, aunque no llegan a ser llamativos.

Como añadido novedoso, encontramos los efectos dinámicos temporales durante los combates. El que sorprende por encima de los demás es el de la lluvia, especialmente vistosa en los últimos enfrentamientos de los combates y en escenarios puntuales.

Sobre estos últimos, hay partes destructibles y diferentes alturas a las que saltaremos, como sucediera en Tekken Tag Tournament 2. No hay una mayor espectacularidad en este sentido, y aunque se nota que ha habido un mejor trabajo en algunos escenarios, siguen resultando demasiado grandes y demasiado vacíos. Quedan por encima de lo que hemos visto en las últimas entregas, pero no todo lo que podrían brillar.

TEKKEN 7

Si hay algo en lo que sí sobresale es en los propios combates, donde las secuencias a cámara lenta y la perspectiva de la cámara en determinados movimientos le dan una mayor espectacularidad a los encuentros. El momento en que más destaca es cuando coinciden dos golpes antes de que uno de los dos personajes pierda.

Modos de juego

En Tekken 7, tenemos cinco modos de juego principales, además del respectivo online: el modo Historia, el modo Arcade, el Combate de Tesoro, el modo Versus y el modo Práctica. Sin embargo, es peor de lo que parece al primer vistazo, porque, a pesar de contener un modo arcade, no es sino la sombra de lo que una vez significó ese nombre en la franquicia Tekken.

Ya hemos mencionado el modo Historia en el primer apartado. Como síntesis, adelantamos que dentro de Historia: La Saga de la familia Mishima encontraremos la historia principal, que consta de catorce capítulos (reducidos a 1 o 3 combates por capítulo), además del prólogo y del epílogo, y de los Episodios de personaje que, como comentamos, se resumirán en un combate y una secuencia.

En lo referente al modo historia y a sus capítulos, tendremos poca variedad de personajes durante los combates (los personajes nos vienen preestablecidos por la historia), aunque hay alguna sorpresa especial que no se limitará al típico 1 VS 1. Ya lo iréis descubriendo.

La transición entre las cinemáticas y los combates se siente un tanto burda. Sin embargo, algunas escenas previas a los combates sí son interesantes de ver. También son atractivas una serie de bocetos artísticos que se utilizan para contar la historia de los Mishima. De nuevo, es una lástima no poder hablar de ello abiertamente, pero es mejor que descubráis ese aspecto de la historia por vosotros mismos, más aún teniendo en cuenta que es una de sus bazas más interesantes.

TEKKEN 7

Tanto el modo Versus y el modo Práctica son los acostumbrados, por lo que no requieren explicación. Por otra parte, el Combate del Tesoro es algo que hemos visto en las últimas entregas de Tekken y en otros videojuegos, manteniéndose sin ningún tipo de cambio. Tenemos los premios por combate tanto en metálico como en objetos y los rangos habituales que ya forman parte de Tekken.

El modo Arcade es, tal vez, la mayor decepción de Tekken 7, obviando la no-inclusión de otros modos de juego típicos como el modo Supervivencia, el modo Contrarreloj o las batallas por equipos. A pesar de tener un nombre como tal, no puede eliminarse el hecho de que no hay ningún tipo de interacción de personajes tales como secuencias pre-combate o similares, no pelearemos con nuestro rival en el combate previo al jefe final, no hay escena final (algo obvio teniendo en cuenta que se ha utilizado en otro modo de juego), pero lo peor de lejos es que el modo Arcade se reduce a cinco combates, siendo el cuarto de ellos contra Heihachi y el quinto contra Kazumi. Es una decepción porque, además del Combate del Tesoro, este es el único modo donde podemos combatir a la CPU durante series de combates. Sin embargo, sabe a poco cuando vemos que sólo podremos pelear contra tres enemigos diferentes antes de enfrentarnos al clan Mishima. Esto reduce al Combate del Tesoro al único modo donde se nos presentará una CPU con la que podremos competir todo lo que queramos, aumentando nuestro rango offline y ganando tesoros.

En cuanto a modos de juego activos, eso es todo lo que tendremos offline: un modo infinito, un modo historia, un modo arcade de cinco peleas y un modo mini-historia por personaje que quedará reducido a un combate. El modo Versus, dicho sea, no incluye la opción Jugador VS CPU.

Por supuesto, encontramos otros modos en el menú. De nuevo, regresa la personalización de los personajes en su respectivo apartado. Podremos ponerles sombreros, recurrir a diferentes estilos de peinado, máscaras o maquillaje, gafas, prendas superior e inferior, accesorios (cuchillos, banderas, y otros objetos), cambiar el efecto de los golpes… También se incluye una opción para oscurecer la piel de los personajes (en el caso de los robots, la piel toma otro color) y otra para vestirlos con el traje que utilizaba Heihachi al final de Tekken 4… sólo accesible a través del respectivo DLC. También podremos personalizar nuestra ventana de información, así como el diseño de las barras de vida del juego y nuestro lema de jugador.

Otros modos que encontraremos en el menú principal son la Gramola, un modo exclusivo de Playstation 4 en el que podemos personalizar la banda sonora del juego con los temas de anteriores episodios de Tekken, hasta Revolution, y la Galería, donde tendremos acceso a todos los vídeos y arts de videojuegos de Tekken anteriores, junto a material extra que no hemos visto.

TEKKEN 7

Tekken 7 se queda corto en cuanto a modos de juego offline, olvidando a todos aquellos jugadores a los que no les interesa demasiado el online. Sin embargo, ¿qué tal está en este sentido?

El modo online

Tekken 7 está dirigido prácticamente al jugador online, al jugador competitivo. A pesar de sólo poder jugar a tres tipos de combates en el modo online (torneo, clasificatorio y amistoso), la ausencia de modos de juego offline y la proliferación de torneos y competiciones oficiales de Tekken señalan en otra dirección.

Pero, como ha sucedido en otras franquicias, resulta que no todo son regalos en el Polo Norte. El modo online representa un receso comparado con el de otras franquicias de lucha actuales, dándonos un online inexacto e irregular. Es posible que unas veces encontremos que podemos jugar combates cada diez minutos. Otras veces, por otra parte, tardará más de media hora en encontrarnos partida. Esto último no servirá de nada sino, como tantas veces, el videojuego no te indicara que ha habido un error de conexión o, peor, que el anfitrión ha salido de la partida y tú debes regresar al menú principal, un problema que es bastante común, incluso después de haber pasado tanto tiempo el título en la calle.

Por fortuna, dentro de las propias partidas, el juego suele ir sorprendentemente fluido. Lástima que el online sea como es y no nos permita aprovechar todo el tiempo que podría, porque sería una opción genial a tener en cuenta. Ni siquiera en estas semanas de competición en varias zonas del mundo sirve para encontrar partida más rápidamente. Una delicia técnica lastrada por las conexiones.

TEKKEN 7

Conclusión

Tekken 7 es el mejor exponente jugable de toda la franquicia, dejando por detrás a cualquiera de sus antecesores, sin importar lo viejos o nuevos que fueran. Es una delicia jugable que sólo invita a mejorar, preparado tanto para novatos como para veteranos expertos. Cada personaje es diferente, y el placer de embestir a un enemigo al final del combate con un Rage Art es una maravilla al alcance de pocos. Definitivamente, si amaste la jugabilidad de cualquier Tekken anterior, la de la séptima entrega te terminará por seducir completamente.

Pero, para llegar a ella, vas a tener que dejar por el camino una serie de características básicas con las que ha contado la saga. Sólo encontraremos cinco modos de juego, entre los que encontramos el modo Práctica. El que suele ser el modo principal en estos juegos, el modo Arcade, apenas son cinco combates que no nos ofrecerán nada que no ofrezca el Combate del Tesoro. Una completa lástima desaprovechada.

Por otra parte, la historia narrada es interesante y permite terminar con uno de los arcos de la familia Mishima (no todos, pues quedan cabos sueltos). La alta dificultad puede aumentar la duración del modo, más teniendo en cuenta uno de los últimos combates. Por otra parte, mientras que Jin, Kazuya y familia se han visto positivados por este videojuego, otros personajes descubrirán que sólo tienen una pelea en la otra parte del modo historia para explicar su historia. ¿Lo peor? No todos los personajes tienen su historia particular.

Si te interesa Tekken 7 para jugar con amigos offline o para competir en el online, definitivamente, es tu juego. Tekken 7 no tiene rival en su propia saga bajo la cual sentirse apretada. Es la mejor técnicamente. Sin embargo, si tu idea es jugar solo, hazte a la idea de que sólo podrás hacerlo indefinidamente en el Combate del Tesoro, porque los otros modos no te ayudarán a disfrutar de la experiencia de un jugador en solitario.

TEKKEN™7

Podéis haceros con Tekken 7 para Playstation 4 (54,95€), para Xbox One (54,50€) y para PC (49,99€).