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Con The Elder Scrolls Online se materializa el sueño de muchos seguidores de la saga de poder adentrarse en este universo acompañado de otros jugadores. Ciertamente, la posibilidad que más se barajaba al principio era algún tipo de modo multijugador al uso, pero Bethesda no iba a desperdiciar la ocasión de crear un mmorpg basado en una de sus franquicias estrella.

De esta forma, Tamriel se pone a nuestra disposición para ser recorrido y vivir todo tipo de aventuras en un mmorpg que intenta mantener la esencia de la saga y al mismo tiempo, obedecer a las necesidades de este género online. Una tarea nada fácil a la que Zenimax y Bethesda han llegado a un tenue equilibrio, pero que para llegar hasta él se han tenido que realizar cesiones de diversa consideración. Tras el salto, encontraréis el análisis detallado de The Elder Scrolls Online.

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Apartado técnico

Estamos ante uno de los aspectos más importantes en un mmorpg. Dada su naturaleza online, el número de animaciones en pantalla y la presencia de multitud de personajes en pantalla suele hacer que la experiencia de juego se resienta, sobre todo cuanta más potencia gráfica posee, por lo que nunca podemos obviar la importancia de las cuestiones técnicas. The Elder Scrolls Online no tiene un apartado gráfico despampanante, pero sí resulta bastante atractivo a pesar de la utilización de paletas de tonos pastel.

Tampoco estamos ante un título que intenta ofrecer gráficos realistas, ya que con la paleta de colores elegida nos acercamos en algunos momentos al “cartoon”. A pesar de ello, The Elder Scrolls Online mantiene el diseño característico de la saga, por lo que no hay que temer influencias de otros títulos similares. Se han recuperado modelos clásicos y se han adaptado a este motor gráfico consiguiendo un resultado muy bueno. Quizá lo más negativo en este sentido es que las razas jugables, salvo Khajits y Argonianos resultan demasiado genéricas y que las animaciones dejan un poco que desear, pero es una mera cuestión de gustos.

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He de decir que el rendimiento del juego es aceptable, aunque es cierto que en estas primeras semanas se ha resentido debido a la concentración de jugadores en las zonas iniciales. Fuera de las grandes aglomeraciones, The Elder Scrolls Online rinde bastante bien y visualmente es muy atractivo. En cualquier caso, podemos configurar bastante los parámetros de índole técnica para ajustarlos a nuestras necesidades. Por si fuera poco, el juego luce suficientemente bien en configuraciones medias, lo que permite llegar a un punto de equilibrio entre lo visual y lo funcional.

Respecto al funcionamiento de los servidores, salvo por algunas ocasiones contadas, han estado funcionando a la altura de las expectativas. Los lanzamientos de mmorpg nunca son fáciles y suelen ir acompañados de diversos problemas, pero en el caso de The Elder Scrolls Online, salvo los primeros días de vida, el lag o las colas no han sido problemas, por lo que no deberían producirse en un futuro. Hay que señalar que únicamente hay un “mega servidor” para toda Europa, con los problemas que de ello se deriva.

En cuanto a bugs y errores varios, The Elder Scrolls Online cuenta con una buena plétora de ellos, aunque se trabaja rápido para darles solución. No he encontrado ningún error grave, pero sí bastantes relacionados con misiones que no podían ser continuadas o determinadas zonas que no se pueden completar. Como digo, nada grave, pero que interfiere en la experiencia de juego de manera notable. En cualquier caso, es totalmente normal que existan esos errores en un título de estas características.

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Jugabilidad

The Elder Scrolls Online intenta ser distinto a otros mmorpg del mercado en muchas cuestiones, pero quizá la más llamativa es su interfaz, prácticamente importada de Skyrim. Esto se traduce en que la interacción entre el usuario y el juego no es lo directa que debería, y en cierto modo está enfocada a las futuras versiones de consolas. Inicialmente es bastante confusa, sobre todo porque es poco intuitiva y no tiene la inmediatez que ofrecen otros mmorpg.

Al final es una cuestión de gustos, pero no parece que este sea un campo para experimentar. En cualquier caso, uno se termina acostumbrando rápido a utilizar los atajos del teclado para acceder a los diferentes menús, ya que el uso del ratón está bastante limitado. Esto se debe a que los distintos menús y habilidades están ocultos y la única forma de acceder a ellos es a través del teclado. Una vez más ganamos en inmersión dentro del juego, pero a cambio de sacrificar funcionalidad.

Obviando estas cuestiones, que son considerablemente importantes, The Elder Scrolls Online presenta un formato de juego bastante al uso. Nuestra aventura comienza con la creación de nuestro avatar al cual podemos personalizar con un elevado nivel de detalle. Podemos elegir cualquiera de las razas características de la saga, cada una de ellas con sus particularidades y puntos fuertes. Al final la elección es una mera cuestión de gustos, ya que el juego es bastante flexible a la hora de configurar nuestro personaje y el desempeño de su rol.

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Tras la creación del avatar, se inicia un tutorial en el que se nos enseña los conceptos básicos del juego y se nos mete de lleno en la trama del mismo. Una fórmula típica pero efectiva y suficientemente entretenida, que una vez superada, no tendremos que volver a repetir cuando decidamos crear otro personaje, ya que podremos saltárnoslo.

Una vez finalicemos esta introducción, comenzará el juego de verdad y apareceremos en zona determinada por la alianza que hayamos escogido durante el proceso de creación de personaje. Esta alianza es el motor de los enfrentamientos PvP de The Elder Scrolls Online, algo que detallaré más adelante. En cualquier caso, la zona inicial es poco determinante y no tiene mayor trascendencia.

Quizá la principal particularidad de The Elder Scrolls Online es su peculiar sistema de desarrollo de personajes. Para subir de nivel, tendremos que realizar multitud de tareas tales como completar misiones, explorar el territorio o despejar mazmorras de enemigos. Al principio, el sistema es un poco confuso, porque no funciona de la forma típica a la que estamos acostumbrados los jugadores de mmorpg. Para subir de nivel tendremos que hacer una mezcla de todo lo anterior, lo que hace que sea un juego bastante dinámico en este sentido.

Algo similar ocurre con las habilidades que poseemos. A medida que subimos de nivel, accedemos a una paleta de habilidades que podemos escoger. La selección es muy amplia, y como ocurre en la saga The Elder Scrolls, mejoraremos en ellas cuanto más las usemos. A medida que avanzamos en el juego, estas pueden ser modificadas, lo que aumenta su eficacia o añade nuevos efectos a las mismas. Quizá es un sistema un poco encorsetado hasta el nivel 15, momento en el cual podemos optar por una construcción alternativa, lo que nos permite más flexibilidad a la hora de afrontar desafíos.

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The Elder Scrolls Online fundamenta sus encuentros en la archiconocida “trinidad”: DPS, Tank y Healer. Esto plantea los típicos problemas de que falten determinadas clases a la hora de hacer mazmorras, pero también hace que los enfrentamientos sean más sencillos de entender para los jugadores. En cualquier caso, el sistema es lo suficientemente flexible como para que casi todas las clases puedan desempeñar funciones mixtas, aunque este tipo de construcciones no sean todo lo óptimas que se desearía y únicamente funcionen en mazmorras básicas.

Respecto a otro de los pilares de cualquier mmorpg, encontramos un sistema de fabricación de objetos relativamente útil en todos los niveles del juego. Al principio sirve para adecentar a nuestro personaje y obtener objetos que no podemos conseguir fácilmente, y a niveles más altos nos sirve para complementar y potenciar a nuestro personaje como es el caso de la alquimia. Como ocurre con el resto de habilidades, cuanto más las usamos, más mejoramos en ellas.

En cuanto a los enfrentamientos de jugador contra jugador, estos se desarrollan en la provincia de Cyrodiil, en la que las distintas alianzas de The Elder Scrolls Online luchan por hacerse con el control del imperio. Esta modalidad de juego resulta muy similar al Mundo contra Mundo de Guild Wars 2, en la que los jugadores se enfrentan en batallas campales por el control de fortalezas y posiciones estratégicas mientras usan maquinaria de asedio y otras herramientas. Este formato es bastante interesante, y merece darle una oportunidad, ya que no es el típico enfrentamiento PvP cerrado.

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Quizá el aspecto que más me ha gustado de The Elder Scrolls Online sea la exploración. El juego está lleno de pequeños secretos y elementos que potencian que el jugador se pierda por el mundo buscándolos, o que simplemente se dedique a vagabundear por él y que la aventura le salga al paso. Esto último ocurre, y eso es algo que pocos mmorpg del mercado pueden ofrecer. Es evidente que esto únicamente pasará con los primeros personajes, pero es una experiencia que no se ha desarrollado mucho y que este título si ha optado por utilizar. Un acierto sin duda.

En cuanto a las actividades que realizar a máximo nivel, podemos decantarnos por dos vertientes: el PvP o las mazmorras en modo desafío. No son muchas opciones, aunque ya se está trabajando en añadir una zona nueva exclusiva para los jugadores más veteranos, algo que sin duda será de agradecer de cara a los próximos meses.

Para finalizar, acabamos con el aspecto más “controvertido” de The Elder Scrolls Online: la necesidad de una suscripción de pago para poder jugar. Por el momento, no puede disfrutarse de él de ninguna otra forma, aunque si lo adquirimos tendremos treinta días de prueba para dejarnos seducir por sus virtudes, o simplemente para comprobar todo lo que puede ofrecer.

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Apartado sonoro

La banda sonora de The Elder Scrolls Online está a la altura de las expectativas, con algunas pistas de audio realmente buenas. Además, la totalidad de los npc cuentan con voces y efectos sonoros, lo que supone una abrumadora cantidad de líneas de dialogo hablado como muchos podréis comprobar. Tampoco es que las voces sean memorables, pero sí tienen un buen nivel, lo cual es de agradecer. Eso sí, todas ellas están en inglés, así como el resto de contenidos del juego lo que puede ser un impedimento para aquellos que no dominen esta lengua.

Conclusión

Pese a las dudas que podía haber sobre la viabilidad de un mmorpg ambientado en la saga The Elder Scrolls, Bethesda ha demostrado que podía ser una realidad. El resultado ha sido bastante bueno y The Elder Scrolls Online es un mmorpg bastante competente, aunque el empeño de la compañía por hacer que fuese un relejo de los títulos para un jugador, le pase factura en determinadas cuestiones. Otro de sus problemas es que a pesar de su ambientación única, resulta genérico en otros aspectos lo que termina por restarle atractivo a pesar de otros muchos aciertos.

¿Hay espacio en el mercado para un nuevo mmorpg de pago? El tiempo lo dirá, pero este será uno de los mayores escollos que tendrá que sobrepasar The Elder Scrolls Online para triunfar. Como señalo, el juego es bueno y resulta entretenido perderse por su mundo, pero no estoy seguro de si eso será suficiente para mantener el interés en el mismo de cara al largo plazo.

Puntuación 8

The Elder Scrolls Online está disponible desde el 4 de abril de 2014 para PC (47,23 euros).

Equipo de Pruebas