The Creative Assembly vuelve a la carga con la segunda entrega de Total War: Warhammer ofreciendo a los jugadores nuevos ejércitos y territorios que conquistar. Lo cierto es que la decisión de partir este juego en tres puede resultar chocante, e incluso puede llevar a algunos a pensar que se ha actuado con algo de mala fe, pero lo cierto es que los contenidos de esta segunda entrega son notables.

De hecho, resultan tan numerosos o más como los ofrecidos por la primera de estas entregas aunque sin tantos DLC, al menos de momento. Bromas a parte, Total War: Warhammer II ofrece todo un nuevo mundo que conquistar, y el juego de palabras no es casual, ya que en esta ocasión la acción se desarrolla allende los mares, en las tierras de Lustria, Ulthuan y Naggaroth. Territorios hasta ahora inexplorados que ponen sobre el tablero a sus respectivos pobladores para sumarse a la guerra total.

Y es que en líneas generales nos encontramos ante el mismo juego que pudimos disfrutar hace unos años, ya que el tuétano de Total War Warhammer no ha cambiado con este segundo título. Sí, hay mejoras respecto a la primera entrega, pero muchas de ellas son fruto de los continuos parches que The Creative Assembly ha lanzado de cara a pulir y ajustar la experiencia de juego de este título de estrategia. A pesar de todo, vamos a entrar a detallar estas cuestiones aunque sea de forma somera.

Apartado técnico

Pocas novedades encontramos en Total War: Warhammer II respecto a lo que pudimos ver en el primer capítulo de esta trilogía. Los escenarios y las unidades siguen haciendo gala de un gran nivel de detalle, lo que sin duda hace las delicias de todos los aficionados al wargame. Dados los nuevos territorios que exploramos en el Nuevo Mundo, en esta ocasión nos entramos con entornos helados, junglas profundas y desiertos que ofrecen un componente distinto hasta lo que habíamos visto hasta ahora.

Sin embargo, no solo se ha importado lo bueno de la primera entrega de esta saga, ya que Total War: Warhammer II adolece de los mismos problemas que su predecesor. Sin duda el más molesto de todos ellos son los tiempos de carga, que llegan a ser muy elevados y en ocasiones se convierten en una auténtica tortura para el jugador. Una cuestión que parece difícil de solucionar, pero que de conseguirse haría que este título fuese todavía más atractivo.

Jugabilidad

Sin duda el principal atractivo de Total War: Warhammer II es el de poder jugar con las cuatro nuevas razas que entran en liza y disfrutar de su nueva campaña. Elfos Oscuros, Altos Elfos, Skaven y Hombres Lagarto se suman a esta contienda eterna y con ellos llegan nuevas estrategias y formas de afrontar las batallas. En este sentido el trabajo de The Creative Assembly vuelve a ser digno de elogio ya que ha conseguido plasmar casi a la perfección la esencia de cada raza al juego.

En esta ocasión, el objetivo de cada una de estas facciones es el de ejecutar cinco rituales con el objetivo de controlar o estabilizar los Vientos de Magia que se canalizan a través del vórtice de la legendaria isla de Ulthuan. Una tarea que no será fácil y para la que tendremos que esforzarnos al máximo si queremos completarla. Lo más significativo de estas nuevas razas, además de sus correspondientes unidades de combate, es que todas ellas resultan únicas y desafiantes.

Quizá una de las más complejas de dominar resulten los Elfos Oscuros cuya fragilidad hace que cada batalla deba ser planteada con extremo cuidado. Sin embargo, cuentan con tropas muy poderosas que correctamente utilizadas son capaces de marcar la diferencia en la batalla. Pero no solo tendremos que estar pendientes de nuestros enemigos, ya que la traición forma parte de esta raza y en cualquier momento nuestros generales podrán intentar quitarnos de en medio.

Una novedad que comparten con los Skaven y que añade una capa más de complejidad a la fórmula de este Total War. Los hombre rata también resultan muy diferentes respecto a todo lo que habíamos visto hasta ahora en Total Warhammer y tienen un componente impredecible que se plasma a través de sus tropas y máquinas de guerra. Una facción única que sin duda merece ser jugada por los retos que pone ante el jugador.

A pesar de que Total War: Warhammer II no nos pone límites a la hora de conquistar territorios, esta entrega introduce el factor ambiental como otro parámetro que debemos controlar. Cada una de las razas está adaptada a un clima concreto y luchar durante largos periodos en entornos hostiles mermará su efectividad y el número de nuestras tropas. Por tanto, tendremos que ser cuidadosos a la hora de plantear nuestras estrategias o conquistas permanentes en territorios alejados de nuestra zona de confort.

Más allá de las campañas y las facciones, lo cierto es que Total War: Warhammer II no ofrece mucho más que no hiciese la primera parte. Sin embargo, eso no significa que no sea interesante para aquellos dispongan del original no se hagan con este, ya que si tenemos ambos títulos es posible realizar una campaña que una Viejo y Nuevo Mundo en uno. Todo un desafío que pone un escenario inconmensurable y todo un mundo a nuestra disposición para ser conquistado.

Apartado sonoro

Total War: Warhammer II vuelve a ofrecer una cuidada banda sonora repleta en la que los temas de corte épicos  vuelven a ser los protagonistas indiscutidos. En lo que se refiere a los efectos sonoros, todos ellos están muy bien cuidados y encarnan a la perfección con cada una de las razas del juego. Las voces en inglés también están a un nivel muy alto, lo que redondea todavía más este apartado.

Conclusiones

Desechando los malos pensamientos sobre la política de comercialización que utiliza The Creative Assembly respecto a sus títulos, lo cierto es que Total War: Warhammer II es un gran juego de estrategia. Si bien es cierto que más que una segunda parte estamos ante una gran expansión, los contenidos que ofrece son enormes e igualan a los de la primera entrega. En línea con esta idea, estamos ante un título muy continuista, en el que a pesar de todo se han introducido algunas mejoras y cambios.

Esto lo podemos apreciar en el funcionamiento de cada una de las nuevas razas, pero también en el planteamiento de la campaña de Total War: Warhammer II. Lejos de intentar ofrecer el mismo formato, se ha optado por una aproximación más dinámica que obligue al jugador a tomar más decisiones e intentar que nunca tenga el control absoluto de la situación. Lo que no es tan bueno es que los problemas de los tiempos de carga se mantenga o incluso agraven en según que situaciones, algo que en ocasiones nos hará odiar el juego.

En cualquier caso, Total War: Warhammer II es un título de estrategia sólido capaz de ofrecer incontables horas de juego que se multiplican todavía más si se combina con su primera entrega. El futuro deparará qué novedades tiene por delante The Creative Assembly con los próximos DLC y con su nueva entrega, pero el presente es sin duda brillante y está lleno de diversión al más puro estilo Warhammer.

Total War: Warhammer II ya disponible para PC.