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Los jugadores de Warhammer siempre soñaron con algún día poder disfrutar de un videojuego que hiciese justicia al wargame. Las distintas llegadas del juego de Games Workshop al formato digital no siempre fueron satisfactorias y en otros muchos, totalmente alejadas de los sentimientos que transmitían las partidas reales. Por ello, cuando The Creative Assembly desveló que estaba trabajando en un Total War basado en el juego de Games Workshop la ilusión y las expectativas se desataron.

Tras la publicación de Total War: Warhammer llega ahora una nueva versión a la que le sigue la coletilla de Old World Edition. Se trata del juego básico al que se le ha incluido una facción adicional: el reino humano de Bretonia. Una versión con pocas novedades respecto a lo que se pudo ver en el lanzamiento original del juego de The Creative Assembly, aunque con las mejoras y ajustes pertinentes incluidos respecto a la versión inicial del juego. A continuación analizamos en detalle Total War: Warhammer Old World Edition.

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Apartado técnico

Gráficamente impresionante, plasma a la perfección el mundo de Warhammer

Total War: Warhammer vuelve a hacer gala del mimo y el detalle que The Creative Assembly pone en todas sus creaciones. A pesar de que en esta ocasión nos alejamos del rigor histórico y de los escenarios más realistas, lo cierto es que este título es igualmente espectacular y con una calidad gráfica capaz de dejar a más de uno con la boca abierta. En este sentido, el nivel de detalle es abrumador y la recreación y animación de las miniatura de Games Workshop en sus homólogos digitales es soberbia.

En lo que se refiere al diseño artístico, poco se puede añadir ya que los méritos son de los diseñadores de Games Workshop. Ahora bien, el universo de fantasía de Warhammer ha sido fielmente recreado en un claro ejemplo de cómo trasladar un wargame y toda su iconografía y estética a un mundo completamente diferente. En este sentido, poco se le puede reprochar a Total War: Warhammer ya que reproduce fielmente el universo clásico de Warhammer Fantasy a la perfección.

En lo que se refiere a cuestiones más técnicas, lo cierto es que aquellos que llegan a este título de mano de Total War: Warhammer Old World Edition se encuentran un juego mucho más pulido y estable aquel que se encontraron aquellos que jugaron a la primera versión. La práctica totalidad de los bugs han desaparecido y el juego ha mejorado bastante su rendimiento. Pese a todo, los tiempos de carga entre batalla y batalla son insufriblemente largos, lo que merma la experiencia de juego en un título cuyo eje principal es precisamente ese.

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Jugabilidad

La principal novedad de esta edición es la llegada de Bretonia

Total War: Warhammer Old World Edition nos ofrece a los jugadores distintos formatos de juego, aunque el principal de todos ellos es la modalidad campaña. En ella tendremos que encarnar a alguna de las distintas facciones del juego en su conquista por El Viejo Mundo, algo que se vertebra de forma muy similar a los títulos históricos de la saga Total War. En este sentido, la principal novedad de esta edición es que disponemos del Reino de Bretonia como facción adicional, aunque esta ha sido introducida gratuitamente en todas las versiones del juego. Esta se suma al imperio, orcos, enanos y no muertos.

La llegada de Bretonia añade más variedad de opciones a la hora de afrontar la campaña, ya que cada facción es notablemente distinta, ofreciendo perspectivas de juego completamente diferentes. Una vez más tendremos que controlar y gestionar nuestros territorios, mejorando las ciudades y conquistando reinos y provincias enemigas. Es una fórmula que está probado que funciona y The Creative Assembly parece que no está dispuesta a cambiarla, aunque quizá para esta entrega los elementos de gestión se hayan simplificado respecto a otros títulos de la franquicia.

A medida que expandimos nuestros ejércitos y dominio por el mapa accedemos a nuevas tecnologías que permiten nuevas mejoras y unidades militares. Todas ellas están sacadas directamente del wargame y su funcionamiento es similar. Otro aspecto curioso es la gestión de los personajes, ya que en Total War: Warhammer tienen un papel destacado y fundamental. Estos héroes son piezas clave ya que permiten desplegar un amplio potencial bélico sobre el campo de batalla, pero también potenciar al resto de nuestras tropas con su presencia, pero si son derrotadas, las consecuencias son demoledoras para nuestras tropas.

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Total War: Warhammer adapta el wargame de forma fiel pese a las licencias obvias

Más allá de las típicas concesiones fruto de la adaptación al mundo de los videojuegos, lo cierto es que la conversión es bastante fiel. Las batallas resultan muy dinámicas y hacen uso de las mecánicas del wargame. En este sentido, las unidades cumplen distintas funciones y saber utilizarlas es clave a la hora de lograr la victoria. Por ejemplo, saber flanquear a nuestros oponentes o atacar por la retaguardia nos brindará una gran ventaja táctica, aunque hay muchos otros pequeños secretos para descubrir.

En estrecha relación con lo anteriormente mencionado podemos destacar las principales novedades que aporta Total War: Warhammer a la franquicia: la magia y las unidades voladoras. La primera de ellas es una fuerza mística y ciertamente imprevisible capaz de desplegar sobre el campo de batalla un poder destructivo sin igual. La pega está en que su funcionamiento es complicado y debe gestionarse de forma cuidadosa ya que es un arma de doble filo que puede volverse en nuestra contra. En lo que se refiere a las unidades voladoras, su gran movilidad hace que se transformen en un elemento clave a la hora de crear nuevas estrategias y son ideales para acabar con tropas aisladas o maquinaria de guerra sin protección.

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Apartado sonoro

Total War: Warhammer Old World Edition ofrece una cuidada banda sonora repleta de temas épicos que sin duda logran meter al jugador en este particular universo. De igual forma los distintos efectos de sonido están muy bien logrados y contribuyen a crear una experiencia de juego única, sobre todo cuando estamos inmersos en la batalla. A pesar de que el juego está doblado al español, los comentarios de las tropas permanecen en inglés, un detalle sin importancia pero que resulta llamativo cuanto menos.

Conclusión

A pesar de Total War: Warhammer sigue siendo un juego sobresaliente, quizá ahora más con las mejoras recibidas tras su lanzamiento, es imposible no sentir que esta Old World Edition es una oportunidad perdida. No tanto porque el juego no merezca la pena, sino porque no aporta ningún valor añadido al juego más allá de una facción que ha sido introducida de forma gratuita para todos los jugadores. Evidentemente, es una forma excelente de acercarse a los nuevos jugadores, pero más allá del reclamo de Bretonia no hay nada más allá.

Lamentablemente, esta versión no añade ningún valor añadido sobre la original

Si tenemos en cuenta que Total War: Warhammer tiene un nutrido número de DLC, no hubiese estado de más haber incluido alguno de ellos en esta versión, por ejemplo el de los guerreros del caos. Estos últimos estuvieron presentes en las versiones Day One del juego y hubiese sido un detalle que a los usuarios que adquieran Total War: Warhammer Old World Edition hubiesen tenido acceso a esta facción adicional, pero sin embargo no ha sido así.

En cualquier caso, y más allá de esta reflexión, Total War: Warhammer Old World Edition ofrece ingentes cantidades de horas de juego y un formato de estrategia muy divertido y con múltiples posibilidades. Más allá del modo campaña existen otras batallas como las multijugador que amplían de forma notable la jugabilidad de este título. Además, la posibilidad de sentir que uno está tomando parte en una partida de Warhammer está muy bien lograda, y eso es algo difícil de conseguir y por lo que quitarse el sombrero ante The Creative Assembly.

Total War: Warhammer Old World Edition está disponible desde el 3 de marzo de 2017 para PC (41,95 euros).

Equipo de Pruebas