Uno de los batacazos más importantes que se han dado en la historia de los videojuegos (y reduciendo el espectro a los títulos triple A), ha sido el protagonizado por la dupla de Ubisoft, Assassin’s Creed: Unity y Assassin’s Creed: Syndicate. Ambos los empacamos en fracaso, no por su número de ventas totales o por sus evaluaciones en los diferentes medios, sino por el enorme estigma social que supusieron para el público y lo que significaron para la propia Ubisoft.

No se puede decir que Unity o Syndicate sean malos videojuegos per se. Aunque toda la polémica suscitada por ambos (especialmente, de Unity; en menor medida, de Syndicate) vino de su apartado técnico, son dos títulos, por encima de todo, divertidos. Siguen la línea de anteriores títulos de la saga y, aunque no está al nivel argumental que podrían (en un ranking general, muchos seguidores los sitúan por debajo de Assassin’s Creed IV: Black Flag y Assassin’s Creed II), resultan sobradamente positivos para todo aquel que le apetezca injerirse en el universo enorme de los asesinos.

Assassin's Creed Syndicate

Entre los dos, por desgracia, fue Unity el que se llevó la mayor parte de los golpes debido a la cantidad de errores que el título presentaba. A pesar de los numerosos parches que Ubisoft sacó al mercado después de la publicación de Unity (un total de cuatro enormes parches que pretendían supurar muchas de las heridas abiertas que el juego tenía), todavía quedan vestigios (nimios, pero existentes) de lo que fue una mala programación. El público general, por otra parte, no suele perdonar errores como estos. En PC, el bache técnico no fue tan profundo, e incluso se consiguió que los FPS se estabilizaran en según qué secuencias.

Aún con todo, la mayor parte de jugadores que coexistieron tanto con la salida de Unity como con la salida de Syndicate no llegaron a probar ninguno de los dos videojuegos, debido a todos los bugs que se iban enumerando en ambas entregas. Por un lado, buscando la comedia; por otro, queriendo denunciar una situación, las dos entregas de Ubisoft quedaron manchadas de por vida como dos ovejas negras dentro de la línea Assassin’s Creed… pese a que ninguno de los dos videojuegos son lo peor de la saga, ni mucho menos. Al final, el espectro de jugadores que probaron Unity y Syndicate era radicalmente menor que los que se quejaron de ambos videojuegos. El escaso ratio de comentarios positivos (más allá de los análisis y de los fans más acérrimos) ocasionó que Ubisoft detuviera cualquier otro lanzamiento que estuviera pendiente en relación a la saga, y retrasaran el lanzamiento de Origins, hasta el año pasado, algo que sin duda le sentó bien a la franquicia.

Assassin's Creed Syndicate

Cualquier persona que haya formado parte de ese ratio de público que no probó Unity o Syndicate (y que sólo se fiaban de las correspondientes bromas en relación a los bugs de los dos juegos), deberían darles una oportunidad, a poco que interese la saga Assassin’s Creed y todo lo relacionado con su universo. Sí, todavía encontramos algún error en las partidas (alguna persona desaparece entre la multitud, algún crasheo aleatorio…), pero no más del que podamos encontrarnos en otros videojuegos de mundo abierto. Al menos en PC, los parches lanzados por Ubisoft hicieron su trabajo.

Si hay que sacarles errores a ambos juegos, no serían en relación a su aspecto técnico, sino al empleo de otros elementos (una cantidad de enemigos desorbitada, un daño demasiado elevado, unos complementos demasiado exclusivos del modo online…), pero eso quedará pendiente de tratar en otro momento.

Empezar por Unity o Syndicate dependerá de si queremos pasear por París, en plena revolución francesa, o por Londres, en el corazón de la revolución industrial. La ambientación está lo suficientemente cuidada en ambos videojuegos como para que ambos resulten igual de atractivos.

Assassin's Creed Unity

Si tenéis ocasión, dadle caña a los dos.