Uno de los elementos más importantes para un videojuego es la creación de su protagonista, o al menos lo era hasta no hace mucho tiempo. Sin embargo, tener un personaje con personalidad marcada sigue siendo algo importante y que puede llegar a salvar un juego incluso si otros elementos del mismo no acompañan. En este sentido, la creación de la protagonista de Bayonetta haya sido uno de los procesos más complejos de los últimos años de esta industria.

Y no es para menos, ya que esta singular bruja es incapaz de dejar a nadie indiferente. Su estilo es único, marcado por una fuerte sexualidad llevada hasta el absurdo cómico. En cualquier caso, dicha apariencia generó una fuerte controversia entre los medios especializados y los jugadores, precisamente por esa excesiva hipersexualización del personaje. Y es que Bayonetta rompe moldes para lo bueno y malo, lo que hace que sea imposible encasillarla dentro de un estereotipo concreto.

Quizá uno de los detalles que más puedan llegar a sorprendernos, y que quizá ayuden a derribar ciertos complejos sobre este juego, es que Bayonetta fue creada por una mujer: Mari Shimazaki. La diseñadora recibió una serie de premisas a la hora de crear este personaje fue el de crear una bruja moderna que llevase cuatro armas. Sobre esta base, Shimazaki fue creando todos los componentes necesarios que finalmente se plasmaron en Bayonetta y que marcaron con fuerza su apariencia.

Todos estos datos pueden consultarse a través del blog oficial de Platinum Games donde los diseñadores de este título explicaron cómo fueron desarrollando un personaje tan característico como este. Dada la naturaleza frenética del juego, Shimazaki explicaba que para crear a esta bruja ideó que todo en ella fuese estilizado, de ahí que sus extremidades o su pelo (en el primer juego) sean más largos de lo normal. De esta forma, conseguía añadir ese componente de sutileza y elegancia que posteriormente se integraría con la jugabilidad de este título.

Aquellos que se pregunten los motivos que se encuentran detrás de que Bayonetta vista de negro obedecen a un elemento tan sencillo del folclore universal como el de que las brujas llevan ropas de este color. Simple, eficaz y directo a la hora de elaborar un personaje y que de alguna forma conecte directamente con la mente del jugador al establecer un vínculo directo entre el concepto de bruja y el de Bayonetta.

Sin embargo, Bayonetta no es la típica bruja que cualquier persona imaginaría y eso es algo que también se trabajó desde un primer momento a la hora de dar vida a este personaje. Más allá de la belleza del personaje, su creadora quiso darle un toque “misterioso” y para ello le incorporó sus ya características gafas. Más allá del misterio que pueden dar o no unas gafas, lo cierto es que este complemento refuerza la apariencia del personaje y evoca otros arquetipos del imaginario colectivo que introducen otro componente erótico más a la mezcla.

Muchos de estos elementos que conforman a este personaje cambiaron con la llegada de su segunda entrega por cuestiones de diseño y probablemente vuelvan a hacerlo con el lanzamiento de su tercera parte. Sin embargo, la actitud desafiante, su magnetismo y gracia felina permanecen junto a otros componentes que ya hemos mencionado y que dotan a Bayonetta de un aura inalterable.

Como señalábamos al principio, Bayonetta es un personaje incapaz de dejar a nadie indiferente y que puede ser identificado de muchas maneras. Esta es quizá una de sus grandes virtudes y que quizá no se hubiesen podido conseguir de otra forma. En cualquier caso, y más allá de su apariencia, lo cierto es que resulta interesante ver cómo se creó este personaje y como su diseñadora lo ha ido evolucionando para adaptarlo a las necesidades del juego.