Con la llegada de Onlive a EEUU e Inglaterra y plataformas como Origin y Steam, ésta última con bastante éxito desde hace mucho tiempo, muchas son las voces que cuestionan la necesidad de las consolas en la industria.

Wii U aparecerá en el segundo semestre del año y de las sucesoras de XBox 360 y PS3 poco se sabe, más allá de rumores.

Es cierto que el mercado digital ha ganado fuerza con una velocidad asombrosa, pero también lo es que la paridad de precios con la que nos castigan las compañías no ayuda demasiado. La velocidad de descarga en estos servicios tampoco la hace demasiado atractiva, en determinados casos.

Lo que está claro es que aun hay mucha gente que, si le das a elegir, se queda con el formato físico: coleccionistas, amantes de estanterías, posibilidad de reventa, la misma que perdemos en el momento en el que compramos algo intangible por el mismo valor…

Pero y si como algunos analistas predicen no sólo vaya a desaparecer el software físico, sino el mismo hardware: ¿es esta posibilidad una realidad tan cercana como nos quieren hacer creer?

Mi respuesta es no. Hay muchos países tecnológicamente aun en paños menores que no podrían unirse al carro y que supondrían un mercado sin poder explotar por esta causa. Cierto es que podrían darte a elegir con una consola con un precio inferior pero que solo podrían correr copias digitales y sacar el modelo normal en esos países. Pero no lo veo claro aun.

La próxima generación será la de el auténtico boom de estos servicios digitales, cuando el precio entre las dos opciones tiene que diferir, y bastante, sí o sí. Ya lo estamos viendo con PSVITA.

Lo que me gustaría saber es como manejarían el tema de las versiones especiales y coleccionistas. Digitalmente no te pueden dar una figurita… Es por eso que, por mucho que quieran algunos, al formato físico aun le queda mucha vida. Sino, tiempo al tiempo.