Funcom es uno de esos estudios que ha sabido mantener un camino con una identidad marcada a lo largo de los años. Y es que esta compañía Noruega ha creado algunos títulos realmente impactantes a pesar de que no pueda considerársela como una de las grandes del sector. Los juegos ambientados en el mundo de Conan han sido sin duda los que más titulares han copado en los últimos años, aunque antes de ellos su nombre en la industria era bien conocido. Antes de todas sus aventuras en la Era Hyboria, consiguieron deslumbrar al mundo con The Longest Journey, una aventura gráfica cuyos ecos todavía resuenan en el recuerdo de muchos jugadores.

Y es que The Longest Journey tiene el honor de ser una de las últimas aventuras gráficas en 3D que supo mantener la esencia de un género que se diluía por momentos. De hecho, su continuación Dreamfall ya abandonó ese legado clásico para adoptar el enfoque de aventura y acción que terminó decepcionando a gran parte de los seguidores de April Ryan. Pero hoy no estamos aquí para hablar de este tema, ya que es Conan el verdadero protagonista de esta entrada. Él y su mundo, los cuales Funcom ha conseguido plasmarlos con bastante acierto y los ha convertido en una de sus franquicias estrella. 

Lo cierto es que resulta bastante sorprendente que la primera aproximación de Funcom con la Era Hyboria fuese a través de un MMORPG. Este tipo de título suelen requerir bastante infraestructura y suele ser proyectos muy ambiciosos que en principio podía parecer que iba a sobrepasar al estudio noruego. Algo que en última instancia terminaría siendo una media verdad, pero que en cualquier caso no impidió que Funcom lanzase finalmente al mercado un masivo online basado en el mundo de Conan con todas las de la ley.

Quizá el mayor problema de Age of Conan fueron las expectativas depositadas en él. No en vano fue considerado durante su desarrollo por infinidad de aficionados como un “WoW Killer”, el videojuego que acabaría con el reinado de World of Warcraft. Sería uno de muchos en ostentar semejante título y que por ahora nadie ha logrado alzarse con él. Todo este “hype”, alimentado también por Funcom, hizo el llamado efecto bola de nieve en torno al MMORPG que estaban desarrollando. La pinta del juego en su momento era espectacular y su realismo y madurez parecía que era lo que muchos aficionados estaban buscando en un momento en el que la “esencia” de World of Warcraft parecía diluirse.

Y es que si algo tiene el universo creado por Robert E. Howard es su exuberancia y belleza salvaje. Un mundo cruel y duro que desde Funcom supieron recrear desde el primer momento y que quedaba atestiguado desde el primer momento que poníamos nuestro pie en Age of Conan. Sin embargo, pese a que los momentos previos al lanzamiento de este título fueron una auténtica vorágine de emociones y de esperanza, la ejecución final terminó de decepcionar a esa marea de jugadores que creían que Hyboria sería su arcadia.

El primer mazazo que recibió Age of Conan fue su lanzamiento, el cual puede definirse desde varias perspectivas que van desde el auténtico desastre a “no fue tan malo”. En cualquier caso, muchos esperaban que la obra de Funcom eclipsase a Blizzard en todos los aspectos posibles, pero pronto pudo comprobarse que lanzar al mercado un MMORPG no era tarea fácil. Lag, bugs y falta de contenido fueron algunos de los aspectos que golpearon como el acero cimmerio: frío y con contundencia. ¿El resultado? Un éxodo masivo tras los primeros meses que dejó a Age of Conan con un número de jugadores suficiente para mantener el juego y seguir dotándolo de contenidos, incluida una expansión, pero muy lejos de las previsiones.

Pese a todo, y aunque el resultado no fue el que afición y estudio esperaban, Age of Conan no ha sido el único MMORPG lanzado por Funcom. Tras este vendría The Secret World que quizá sea uno de los títulos más singulares dentro del género. Un juego que mezclaba una historia potente con conceptos bastante alejados de los cánones del mismo. Investigadores y sucesos de corte “paranormal” transformaron a The Secret World en un título de culto para aquellos que supieron descubrir sus secretos. Pero una vez más, esta es otra historia.

Regresando al mundo del bárbaro más famoso del mundo, Funcom no daba por perdido la jugosa licencia de Conan. Y para su regreso por la puerta grande se optó por hacerlo con un título de supervivencia online. Un género muy competido pero con un denominador común: la mayoría de estos proyectos estaban estaban, y siguen estando, inmersos en prolongados desarrollos lo que dejaba a los noruegos con posibilidades de lanzar un producto terminado y competente. Esta vez la victoria estaba al alcance de la mano. Así que se pusieron manos a la obra y como venía siendo habitual, una vez que hubo un producto relativamente estable Conan Exiles se lanzó en formato de acceso anticipado.

Una de las curiosidades que más llamó la atención, y que nos recuerda que el cuerpo humano sigue siendo un tabú, fue la desnudez integral en la que comenzaban nuestros avatares. Eso, y la posibilidad de decidir el tamaño de nuestro pene. Una circunstancia que copó infinidad de titulares en la prensa especializada y que sin duda fue aprovechado y orquestado por Funcom en una nueva jugada para que Conan Exiles y sus penes estuviesen en boca de todos, metafóricamente.

Una jugada un tanto arriesgada, ya que el “hype” había jugado una mala pasada a Age of Conan y la historia podría volver a repetirse. Se planteaba la posibilidad de que más allá de las anécdotas, en Conan Exiles no hubiese nada más. Algo que finalmente no fue así ya que Funcom ha sabido crear un juego de supervivencia online bastante interesante y con un fuerte componente de rol que le sienta muy bien. En cierto modo, la experiencia con el MMORPG se nota y ya tenían experiencia más que suficiente para recrear Hyboria. ¿El resultado? Excelente y gracias al apoyo de la comunidad el juego ha ido creciendo y cambiando para transformarse en uno de los actuales reyes de este género.