Los estudios pequeños en ocasiones ocultan un gran talento y veteranía detrás de ellos, aunque los resultados de sus productos no cumplan las expectativas finales de la industria o de los usuarios. Uno de estos ejemplos es sin duda Ovosonico, que ha regresado a la actualidad a través de su último juego, Last Day of June. Su creador, Massimo Guarini, puede parecer desconocido pero es todo un veterano del videojuego que ha dirigido algunos proyectos de renombre a lo largo de su carrera.

Algunos de los más señalados son Shadows of the Damned y Naruto: Rise of a Ninja, aunque también ha trabajado en franquicias como Splinter Cell y Rainbow Six. Puede que cansado del espíritu comercial de estos productos, el italiano decidiese reformular su carrera profesional y regresar a la esencia del videojuego más artesanal.

En este sentido, Ovosonico fue fundado con el objetivo de crear una experiencia capaz de conectar con el ser humano más allá de ofrecer únicamente diversión  para “gamers”. Una filosofía que quedó patente desde la creación del estudio en 2012 y que se materializó en su primer título: Murasaki Baby. Un juego para PS Vita en el que se mezclaban puzzles y plataformas, aunque lo más identificativo fue su singular diseño artístico.

Murasaki Baby ofrece un estilo artístico cautivador y único cuya mezcla de elementos es bella y siniestra al mismo tiempo. Su puesta en escena fue alabada por la crítica, aunque su apartado jugable fue recibido con menos entusiasmo ya que el juego planteaba algunos problemas de control. En cualquier caso, el objetivo de Ovosonico estaba cumplido: no dejar indiferente a nadie con su creación.

Su lanzamiento en PS Vita limitó el recorrido de Murasaki Baby aunque no cortó las alas a sus creadores. En esta ocasión, fue 505 Games quienes confiaron en el estudio italiano para llevar a cabo un nuevo proyecto: Last Day of June. Visto con cierta perspectiva, ambos juegos de Ovosonico comparten elementos a nivel creativo, aunque la ejecución y su propuesta resultan distintas.

Es precisamente el estilo artístico en el que Murasaki Baby y Last Day of June resultan más parecidos. Es imposible no sentir que los personajes de este último son entrañables pero al mismo tiempo perturbadores con sus grandes cabezas desprovistas de globos oculares. Pero más allá de esa cuestión, la trama es lo que verdaderamente identifica y hace distinto a Last Day of June.

En su última creación, Ovosónico nos habla del destino y la imposibilidad de enfrentarse a las consecuencias dictadas por el mismo. Un relato interesante y poco explorado en el mundo de los videojuegos. Para lograrlo quizá se quede corto en el ámbito de la jugabilidad, aunque narrativamente es un título con fuerza como ya destacamos en el análisis.

En cualquier caso, Last Day of June logra conseguir el último objetivo de Ovosonico de crear una experiencia capaz de conectar con las personas, aunque para ello tenga que recurrirse a dejar de lado el componente más tradicional del videojuego.