Fue la noticia del día de ayer con la cancelación de los DLCs de Final Fantasy XV y la salida de Tabata de Square, pero no quería dejarla sin cubrir y, sobre todo, sin comentar.

La versión mini de PlayStation, de esa consola conocida como PSX, incluirá todos sus juegos sin localizar en perfecto inglés. Se ha homogenizado la versión de esta máquina para todos los territorios y asumo que era complicado conseguir una versión adaptada a cada mercado. Pero precisamente uno de los factores que favorecieron la entrada de PSX en nuestro país fue la adaptación de los juegos a nuestra lengua. Sony apostó por localizar los juegos y el público respondió. Esta era una de las señas de identidad del fenómeno PSX. No puede entenderse de otra forma y podemos citar múltiples ejemplos, pero Metal Gear Solid no gozaría de ese cariño sin el doblaje con el que apareció aquí. Además, esos juegos están en la Store localizados.

Quizá se trata de un tema de licencias, de posibilidades territoriales, de presupuesto por no poder adaptar esta máquina a cada mercado, pero reitero que Sony debería volver atrás y plantearse porque triunfó PlayStation. Y sin duda uno de los puntos fue que se centraron en ofrecer un trato adaptado a la idiosincrasia de cada país. Ese fue un cambio respecto a lo que era el mercado antes.

Un trato personalizado por país, siempre que fuera posible, eso les diferenció. No olvido que el precio de los juegos de salida, la publicidad, la línea Platinum de éxitos a bajo precio y una excelente labor de comunicación con la prensa, por dar salida a sus juegos con coberturas muy cuidadas, ayudaron a cimentar una línea de negocio que ahora mismo es muy potente en nuestro país, pero que se acordasen de localizar los juegos impactó y tuvo su respuesta en el público.

Con el paso del tiempo y con un camino tan largo recorrido, dejamos de ver en la distancia el lugar del que partimos, ese inicio se vislumbra borroso y no se recuerda, pero a veces conviene darse la vuelta para volver por ese mismo sendero. Una vuelta a casa que nos ayuda a evaluar lo que hemos conseguido, pero más importante, por qué lo hemos logrado.

Esa ingeniería inversa es un proceso que se siguió con la concepción de PS4. Una máquina que ha recuperado elementos de la primera PSX adaptados a nuestro tiempo. Incluso Sony ha apostado por los juegos para un jugador, otra marca de esa época que cada vez queda más lejos, pero que les define como marca.

Para terminar de rizar el rizo, PlayStation Classic ofrece una emulación muy básica sin filtros u opciones de suavizado. Tampoco tenemos una opción de rebobinado como otras máquinas retro mini. La salida de imagen a 720p admito que es la mejor opción posible si se considera que muchos juegos de forma nativa se quedaban en una resolución de 244p. Quizá se ha querido ofrecer una emulación cercana a la experiencia real, a esos años en los que flipábamos con texturas temblorosas y productos adaptados a nuestro mercado. Snake podía estar modelado con pocos polígonos y con texturas en baja resolución, pero sonaba imponente y eso nos metía en situación.

Disfruto mucho de los doblajes en inglés, admito que es mi principal opción siempre que puedo, pero la bondad siempre se encuentra en ofrecer opciones, posibilidades y en este caso se apela a la nostalgia por una serie de factores, factores que se han diluido con esta PSX mini. Disfrutaremos de ella, volverá esa melancolía, pero le faltará temperatura.