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Hay un problema primordialmente con Star Ocean 5. Es algo que no sé si llegó a quedar del todo claro en el análisis correspondiente, pero que pretendo aclarar en esta ocasión.

Dentro de todo el entresijo y todos los inconvenientes que puede presentar Integrity & Faithlessness (junto a la enormidad de sus virtudes), es inevitable dejar pasar por alto que Star Ocean 5 es un triunfo de los clichés más extendidos y de la poca inmersión por encima del argumento, de la cohesión, del ritmo o de la narrativa.

Es algo que iremos aclarando, pero uno se llega a preguntar por qué no le dedicaron más tiempo a solventar los problemas que ya presentaba Star Ocean 4, y de los que muchos seguidores se quejaron. Afortunadamente, Star Ocean 4 los supo compensar con trepidantes viajes que aunaban con la jugabilidad, dejando el resto de elementos hacia el segundo plano. Pero la quinta entrega no supo jugar esa carta a su favor siquiera.

Es un mundo gigantesco, eso es cierto. Hay multitud de ciudades, de pueblos, de personas… Pero, a pesar de que las podemos visitar, se sienten completamente vacías. Si deambulamos por las calles, encontraremos personas sentadas en el suelo, niños jugando, y ancianos interponiéndose en nuestro camino.

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A pesar del movimiento que pueda parecer al principio, de todas las personas que conforman la imagen general y que proporcionan algo de vida, todo es una ilusión. Ninguna de las personas con las que podamos interactuar reaccionará realmente a nuestra presencia, tan sólo dando un pequeño salto cuando las ‘atravesemos’. Y ni siquiera podemos establecer un diálogo con ellas. Se podría llegar a pensar que, al menos, podríamos hablar con los personajes de nuestro equipo que anduvieran libremente a través de la ciudad en cuestión, pero tampoco podremos hacerlo pues, una vez dejen el equipo, entrarán a formar parte de lo que yo prefiero llamar ”una ciudad fantasma de sprites programados que reaccionan ante la cercanía soltando ‘bocadillos’ (globos), a los que no podremos ni responder y que, en realidad, ni siquiera son interesantes”.

No podremos hablar individualmente con nadie

Habrá algunos que gusten de estos diálogos automáticos, pues simulan la experiencia de ir por una callejuela y escuchar conversaciones alrededor en las que no nos dan la opción de intervenir. Lo malo es que no podemos hablar individualmente con nadie sin que el sistema se confunda y nos termine mostrando varios diálogos al mismo tiempo.

En los únicos puntos donde Star Ocean 5 nos ofrece una ligera inmersión es en las planicies o llanuras, donde nos sentiremos completamente solos al amparo de los monstruos. El problema se da cuando pasamos las cinco horas, las diez horas… y dicha sensación de soledad queda completamente ahogada por nuestras habilidades. Si al principio cada combate era un desafío en si mismo, lo que provocaba austeridad al momento de pasar por un territorio, alcanzado cierto punto estas travesías se vuelven aburridas, por lo que el componente de inmersión se ve subyugado en su totalidad.

Y si la desidia de encontrarnos en un mundo vacío, sin presencia NPCs interesantes o ciudades que nos provoquen algo más que un ‘estamos aquí para ver cómo avanza la trama’ no es suficiente, tenemos a los protagonistas.

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Japón, como ya sabrán todos los adeptos al género ‘anime’ no predica, precisamente, la complejidad en los personajes. Pocas son las obras que van más allá y que tratan de ofrecer profundidad en sus universos. Star Ocean 5 no es la excepción.

No vamos a detenernos en el caballero con un noble sentido del deber, en la niña misteriosa y poderosa, en la mejor-amiga estridente y alegre… Hablaremos únicamente del protagonista principal, pues es el compañero de viaje con el que pasaremos las más de 20 horas que dura la aventura.

¿Por qué no le dedicaron más tiempo a solventar los problemas que ya presentaba Star Ocean 4?

Se supone que deben interesarnos sus problemas, sus dudas, sus zozobras, y encajar nuestra propia personalidad con la de él, solapándonos. Al mismo tiempo que él pasa por malas situaciones, nosotros sufrimos; si él llora, nosotros lloramos; si gana una batalla, nos emocionamos. Pero, ¿cómo nos van a interesar los problemas de alguien a quien no conocemos en absoluto, y del que no se nos muestra prácticamente nada? ¿Por qué tendríamos que llorar, emocionarnos o sufrir si él nos es completamente indiferente? Los diálogos que se nos dan obligatoriamente sólo enseñan una pincelada de la personalidad de Fidel, y en ningún momento el juego opta por darnos más. No podremos tratar de saber él por nuestra cuenta tampoco, puesto que, como ya hemos mencionado, no podremos hablar con NPCs libremente.

Fidel apenas tiene emociones relevantes y explicadas, intrigas, sueños o, siquiera, diálogos. A pesar de que en los primeros compases vemos un ligero problema con su padre (problema que jamás llega a aclararse completamente), luego no es más que una marioneta.

Kilómetros y kilómetros disfrutando de la espalda de gente (y, con esto, también podemos introducir al resto del elenco principal) que no nos proporcionan absolutamente nada más que disfrute visual, que sólo tienen un rasgo de personalidad (o ninguno) y cuyas motivaciones para ir de un lado al otro son, o bien absurdas, o bien simplistas.

Las pocas perspectivas agradables que se nos ofrece en Star Ocean 5 sobre Fidel y sobre sus acompañantes quedan reducidas a nada. Al final, nos encontramos dando tumbos en un mundo carente de personalidad, sin saber por qué vamos hacia dónde vamos y sin ningún tipo de interés en saber qué les sucederá a nuestros personajes. No nos llegan a hacernos sentir parte de la épica, y casi cada momento ‘grande’ lo querremos finiquitado pronto para ver si lo que hay más allá vale la pena. Y, en pocas palabras, no la vale.

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