Y llegó el ansiado día para el que os escribe, el día de probar Resident Evil 2. Un juego que huye del apelativo de remake, porque como la propia Capcom ha reiterado esto es un juego nuevo construido sobre la base del antiguo. Y tienen razón.

La demo se inicia en la comisaria, el mismo segmento que ya hemos podido ver en las primeras muestras jugables que nos llegaron de E3 18 y que se han extendido a lo largo del tiempo. Todo comienza con una gran ambientación, con una comisaria que poco tiene que ver con los escenarios pre-renderizados de hace 20 años. El hall principal luce majestuoso. Y es en ese mismo momento en el que nos percatamos que estamos ante Resident Evil 2, pero de una forma muy diferente. Continuamente conectamos con el antiguo, pero en un entorno remodelado que permite que la sensación de juego sea “nueva”.

Una comisaría sombría y que está inundada de tensión. Con el mando en mano, el control de León es como debe ser y el diseño del juego va en línea con lo que se espera de un survival action. El apuntado es menos preciso que en un producto de acción puro y las reacciones más lentas, algo que debe tenerse en cuenta cuando estamos acosados por enemigos. Nuestro todavía novato agente de la ley comenzará investigando un ala de la comisaría que requiere del uso de nuestra linterna. La ambientación vuelve a destacar y la sensación de explorar ante un peligro inminente es plena.

Avanzamos con cautela y aparecen los zombis. Seres de ultratumba con movimientos erráticos que se ven acelerados cuando están próximos a sus víctimas. Son idealmente torpes, pero no os confiéis, porque esa lentitud se compensa con el factor sorpresa. Y es que en el momento en el que nos centremos en uno de los zombis, otro puede estar al acecho para ganarnos la espalda. Y aquí volvemos a hacer uso de una opción muy clásica: la evasión. Se mantiene ese punto en el que podemos aprovechar la ventana de inactividad del zombi después de un ataque, pero para ello hay que moverse rápidamente, también podemos desplazarnos en sentido contrario al de su ataque. Esto va a ser necesario, porque no encontré suficientes balas para poder deshacerme de tanto zombi.

El juego es muy detallista. El daño se reflejará en los zombis de forma realista. Los impactos de bala en función de la zona dejarán una huella o el uso del cuchillo también tendrá un impacto en estos desgraciados. Otro aspecto tratado con cariño es la iluminación, por como se comporta y como queda en pantalla.

El diseño de la comisaría es otro aspecto que os va a agradar. Tenemos un “diseño al aire”, es decir, se desarrolla o se produce algo que nos indica el camino que deberíamos tomar de inicio. Para avanzar por el resto de estancias, tendremos que encontrar una llave que abra la puerta o un mecanismo que permita la apertura de una zona concreta. Esto mola, porque no es un avance directo y tendremos que volver sobre nuestros pasos. Algo que ya tenía RE7 y que vuelve a este RE2, porque era una imposición clásica de la saga. De esa séptima entrega también hereda el menú, los accesos rápidos y la disposición de ciertos elementos de la acción, aunque en este caso tratados en tercera persona.

Si os puedo adelantar que el juego presiona, porque llegué a una zona en la aparecieron varios no muertos, las balas escaseaban y no podía explorar con tranquilidad unas estancias que seguro escondían cositas de utilidad. También mola que podemos poner tablas en ventanas abiertas para frenar el avance de estos cabroncetes. Otra mecánica que tendrá su importancia cuando volvamos a pasar por la misma estancia.

El juego devuelve sensaciones con un lavado jugable muy oportuno. Una feria no es el mejor lugar para valorar un título con este acercamiento que se disfruta más tranquilamente en casa, pero reitero que la experiencia fue divertida. Apunta alto desde luego.

Resident Evil 2 a la venta el 25 de enero de 2019 en PS4, Xbox One y PC.