Aunque para algunos el nombre de Monolith Productions se asocie de forma inequívoca a sus juegos ambientados en la Tierra Media de Tolkien, lo cierto es que es un estudio veterano. A lo largo de sus años de vida, han sido bastantes las obras que han cosechado un éxito notable aunque estas hayan sido olvidadas por muchos de los aficionados al mundo de los videojuegos.

Una herencia creativa que sin embargo no fue suficiente para conseguir salvar por ella misma a Monolith del riesgo de desaparición. El encargado de hacer sobrevivir a este estudio estadounidense fue Sombras de Mordor tal y como sus creadores detallaron en una entrevista a Gameinformer. Ahora, La Tierra Media: Sombras de Guerra sigue ese legado asegurando por el camino la existencia de Monolith Productions.

Pero para conocer a este estudio creemos conveniente realizar un pequeño recorrido por algunos de sus juegos más significativos. Un viaje sorprendente, ya que estamos ante en un estudio en el que los shooters han sido sello de identidad a lo largo de los años. Un hecho que confirma esa máxima de “renovarse o morir” algo que sin duda consiguieron con Sombras de Mordor.

Este singular periplo comienza con un videojuego único: Blood. Esta primera creación vio la luz en 1997 y es uno de esos shooters característicos de estos años. Siguiendo la estela de otros títulos como Doom o Duke Nukem 3D, Monolith mantuvo el estilo de estos juegos añadiendo a la formula una alta dosis de violencia y sangre mezcladas con un humor negro.

El resultado fue un título divertido y único que quizá no fuese demasiado original o puntero, pero sí lo suficientemente entretenido para cautivar a los jugadores. Además, su arsenal fue uno de los más variados de la época permitiendo al jugador usar armas eléctricas, pistolas de bengalas (con sangriento resultado) e incluso un muñeco vudú. Sin duda, un videojuego de culto para el que Monolith desarrolló una segunda parte, aunque con un resultado mucho más discreto y mediocre.

Shogo: Mobile Armor Division supuso el siguiente de calidad en la vida de este estudio. Pese a ser publicado un año más tarde que Blood, la ambición de este juego fue grande así como su calidad. Dejando de lado los entornos 2D, Shogo apostaba por un apartado gráfico en 3D muy puntero para la época. Una de sus particularidades es la mezcla entre acción a pie y en “mecha”. Todo ello con un estilo oriental y “anime” muy interesante con los que Monolith supo cautivar a la crítica.

Pero sin duda, el que sería uno de sus mayores éxitos fue The Operative: No One Lives Forever publicado en el año 2000. Un shooter de espías marcado por su estética y buen hacer con los que Monolith se consagró como un estudio de relevancia. Su ambientación en los años 60, utilizar una mujer como protagonista y su jugabilidad fueron algunos de los elementos que convirtieron a este título en uno de los referentes de este estudio en los años venideros.

El juego contó con una secuela a la altura de las expectativas al mantener la esencia que hizo destacar a su predecesor. Los niveles se podían completar dejándonos llevar por la acción, el sigilo o utilizando gadgets y otros elementos. Un ejemplo más que echa por tierra eso de que “segundas partes nunca fueron buenas”. Algo que Monolith ya había demostrado un año antes con el desarrollo de Alien Vs.Predator 2.

El año 2005 traería alegrías y sin sabores dentro de Monolith Productions. Por un lado fue lanzado el ambicioso MMORPG Enter the Matrix que se supone iba a ser una revolución dentro del género. Aprovechando la potencia del mundo creado por los hermanos, ahora hermanas, Wachowski, este título iba a desarrollar toda una serie de tramas paralelas a las películas. El resultado no fue bueno que unido a tener que competir en un género demasiado competitivo hicieron imposible que el juego fuese viable.

Sin embargo, también vio la luz F.E.A,R. un título de acción y terror que inmediatamente cautivó a los jugadores y la prensa especializada. Su propuesta resultaba refrescante en un momento dominado por los shooters en primera persona puramente cinematográficos. Aquí lo que empezaba siendo como una serie de misiones relativamente normales pronto se transformaban en la lucha contra un ente sobrenatural llamado Alma.

Gracias a un guión interesante y una ejecución excelente, F.E.A,R. se convirtió en todo un éxito al que siguieron expansiones y secuelas. Pese a que el nivel no se pudo mantener, lo cierto es que este título supuso un punto de inflexión y demostraba una vez más que Monolith era capaz de crear videojuegos al más alto nivel. También en 2005 se publicó Condemned que pese a una tibia recepción, poco a poco se convirtió en un juego muy bien valorado por méritos propios.

Hemos mencionado que fue la obra de Tolkien la que llevó a este estudio a sobrevivir, pero también es interesante ver que uno de sus peores juegos también está vinculado a la obra de Tolkien. Y es que 2012 es quizá uno de los años más negros vividos por Monolith en cuanto a videojuegos se refiere. En plena vorágine de éxito y popular de los MOBA se procedió a lanzar una versión propia con Guardians of Middle-earth. Ni que decir tiene que el juego no gozó de popularidad y terminó convirtiéndose en un sonoro fracaso.

Por otro lado, tenemos Gotham City Impostors que fue la respuesta del estudio a Team Fortress 2 y otros shooters del momento. La apuesta también salió mal y una alocada política de contenidos descargables hizo que el barco terminase por hundirse. Estos dos batacazos dejaron tocado al estudio e incluso herido de muerte, aunque todavía se vislumbraba una esperanza en el horizonte.

“Espera mi llegada con la primera luz del quinto día. Al alba, mira al este”, decía Gandalf a Aragorn en el Señor de los Anillos. Una frase que bien le podía haber dicho a Monolith Productions con motivo del lanzamiento de La Tierra Media: Sombras de Mordor. Un juego que prácticamente era todo o nada y que suponía adentrarse en “terra incognita”. Sin embargo, la apuesta salió bien y tras su éxito, han vuelto a la carga con Sombras de Guerra.