El Arcade está muerto“. Con esta contundencia el estudio finlandés Hosemarque anunciaba en un comunicado su decisión de dejar de lado este género. Todo un mazazo para muchos jugadores y una decisión extremadamente complicada para un grupo de profesionales cuya máxima aspiración y talento se encuentran en un género que a día de hoy no goza de una gran popularidad.

Sin embargo, esta no es una situación extraña en el mundo de los videojuegos, en el que algunas temáticas ascienden desde el Olimpo al Hades sin mayores miramientos. Aventuras gráficas, juegos musicales y otros son el testimonio viviente de una realidad cambiante en la que la única constante es el poder del dinero. Sin duda alguna es algo de lo que somos conscientes, pero eso no significa que esta realidad no nos sacuda de vez en cuando con contundencia.

A Hosemarque no se le puede reprochar su decisión en ningún caso, ya que no dejan de ser una empresa que se dedica a producir videojuegos. Si no hay mercado para sustentar al estudio, poco más se puede hacer. Y no es por la calidad de las creaciones de los finlandeses, aclamadas por la crítica y su exiguo público. No hace mucho pudimos por fin publicar el análisis de su última creación, Nex Machina, y no podemos constatar otra cosa que la grandeza de este título.

A pesar de todo, advertíamos que su naturaleza arcade hacía que fuese un juego un tanto difícil de recomendar debido a su naturaleza exigente. El comunicado de Housemarque no hizo otra cosa que darnos la razón: los jugadores a día de hoy no están preparados para estos títulos. Eso no significa que no exista mercado o aficionados al arcade, nos consta que sí los hay, pero lo que es patente es que la tendencia general es la de distanciarse de este género.

Hoy en día los “reyes del manbo” son los sandbox y una gran parte de la afición bascula hacia ellos. Las grandes productoras son conscientes de ello y han dirigido sus esfuerzos hacia este modelo, debido a su gran popularidad, y a la facilidad que existente para monetizarlo. Dos factores que comprometen a la industria y la dirigen hacia derroteros completamente distintos a los del arcade. Pero incluso más allá de los círculos comerciales, plataformas y RPG son los géneros que más triunfan en la escena independiente.

Esto deja un panorama desolador para Housemarque en el que el arcade es poco más que un vestigio del pasado. Si el estudio ha tomado la decisión de abandonar el género sin duda tendrá sus motivos. Quizá pueda parecer que se ha optado por el camino fácil de optar por temáticas más populares, pero su decisión es sin duda demoledora.

Hemos de pensar que no debe sentar especialmente bien el decidir que todo por lo que uno lleva luchando y creyendo ya no vale. Que sus creaciones no son apreciadas y que debe cambiar para conseguir sobrevivir. Esto es ley de vida, pero no por ello deja de ser duro. Y sobre todo porque insistimos una vez más en que Nex Machina es un título excelente y un broche de oro de despedida para este género. Lástima que no haya sido su último título, ya que Matterfall está un tanto por debajo, pero aún así se puede afirmar que la despedida ha sido por todo lo alto.

Por eso cuesta más decir adiós, aunque al menos no será una despedida definitiva. ¿Tendrá Housemarque la misma maestría con otros géneros? Es una pregunta difícil, aunque la verdad es que la compañía no lo va a tener fácil. En cualquier caso, el tiempo dirá si el futuro del estudio no estará ligado al del género que le hizo triunfar y que ahora yace olvidado por los jugadores que tiempo a atrás lo encumbraron.