En un momento en el que la industria está centrada en lanzar al mercado videojuegos calificados como serios, maduros o incluso “adultos”, títulos como Ni no Kuni II: Revenant Kingdom son todo un soplo de aire fresco. Como todas las industrias, cuando algo se pone de moda resulta obligado explotarlo hasta la saciedad aunque eso suponga inundar el mercado de infinidad de juegos con una misma temática o concepto.

Esto es algo que los que llevamos en este hobby muchos años hemos vivido en infinidad de ocasiones, aunque con la transformación del videojuego en un fenómeno de masas es algo que vemos con más frecuencia. Hoy en día, parece que lanzar un juego que se salga de los cánones de una estética oscura parece condenado al fracaso, y de hecho son pocas las compañías que se atreven a romper este canon. Por eso, la ternura e inocencia que desprende Ni no Kuni II: Revenant Kingdom resulta revitalizadora.

Esta última cuestión se debe a la saturación de juegos con un tono marcadamente serio, quedando la oferta de juegos algo coja en cuanto a otras facetas que podrían ser exploradas. Si nos retrotraemos a la edad de oro de las aventuras gráficas, podemos encontrar multitud de títulos en los que los temas eran muy diversos que iban desde lo puramente cómico al terror.

Como ya hizo en su día Level 5 con la anterior entrega de esta saga, Ni no Kuni II: Revenant Kingdom rescata esa idea de hacernos vivir un cuento. Una historia como la que podría contarle un abuelo a sus nietos o unos padres a sus hijos. Sí, en ocasiones resulta un tanto ñoña, pero visto con un poco de perspectiva, nos damos cuenta de que quizá fábulas como está no están demás en una industria en el que los mensajes que imperan en la industria en los que la ilusión, la lealtad o el amor quedan difuminados por otros como violencia y venganza.

La historia del joven rey Evan en Ni no Kuni II: Revenant Kingdom podría haber tenido un enfoque completamente distinto, dado que parte de un suceso traumático para el protagonista. Pero lejos de sumirse en una vorágine de venganza, Level 5 nos recuerda que hay otros modos de conseguir nuestros objetivos. En este sentido, esta historia recuerda en su mensaje de fondo a algunos animes, y no es para menos, ya que la mano de Studio Ghibli se nota.

En este sentido, Ni no Kuni II: Revenant Kingdom nos invita a tomarnos las cosas con más calma y cambiar nuestro enfoque sobre aquello que nos rodea. Este es un título entretenido que se puede ir al traste si no conseguimos quitarnos de la cabeza esa idea de que es infantil y que la trama no nos dice nada. En efecto, la historia puede serlo y está llena de tópicos, pero eso tampoco es malo en determinadas circunstancias como la que nos plantea este título.

Y es que como se suele decir, cuando uno es adulto hay veces que los árboles no le dejan ver el bosque ni disfrutar de las cosas sencillas de la vida. De forma paralela, Ni no Kuni II: Revenant Kingdom nos invita a volver a la infancia y la inocencia, algo que ya nos sugería el grupo musical Enigma con su canción Return To Innocence.

No tenemos que olvidar que los videojuegos son para disfrutar, dejando de lado preocupaciones o cuestiones que son accesorias, pues para eso ya tenemos el día a día. Así pues, disfrutad sin complejos de Ni no Kuni II: Revenant Kingdom y del regreso a la infancia que ofrece