A finales de los años ochenta aparecería la que fue la primera consola portátil del mercado, que supuso un auténtico boom en ventas y que posibilitó el sueño de todo jugón: poder jugar en cualquier parte.

El 21 de abril de 1989 Nintendo sacaba al mercado Game Boy, una consola portátil de 8 bits con pantalla monocroma, que funcionaba a pilas, con una autonomía de unas 20 horas (si usabas alcalinas, claro).

Con una CPU con una versión modificada del Z80 a una velocidad de 4,194304 MHz, 8 Kb de Ram, pantalla LCD reflectiva con 4 tonos de gris con una resolución de 160×144, un regulador del contraste, puerto de comunicaciones (para conectar dos Game Boy) y la salida de auriculares conformaban las prestaciones de la portátil.

Con este interior los juegos que podíamos jugar en ella eran bastante simples (aunque para la época estaban bastante bien), pero el buen hacer de compañías como Konami, Capcom, Namco, Square, Jaleco y la propia Nintendo, nos podíamos encontrar juegos bastante adictivos que nos mantenían pegados (literalmente) a la robusta consola.

Pero su éxito no fue de la noche a la mañana. Hubo un juego que la catapultó al Olimpo de los dioses del que nunca se bajó: Tetris. La genial y adictiva propuesta de Aleksei Pazhitnov consiguió el impulso necesario de sus ventas y a partir de ese momento ya nada sería igual.

El modelo original de Game Boy junto a los que le sucedieron, con cambios tanto estéticos como de hardware, desde la Game Boy Pocket, pasando por la Color, la Advance y terminando con la Micro llegaron a vender la friolera de 200 millones de unidades en sus 17 años de vida, todo un récord que ninguna ha podido igualar a día de hoy.

La propuesta de la consola era diversión directa e instantánea. No había cargas, solo juego. Disponía de una cruceta digital, botones A y B y los típicos Select y Start, así como el de encendido-apagado. No había complicaciones pues hasta un mono podría jugar sin que nadie le explicara como.

Aun cuando la portátil tuvo una competencia feroz e incluso mucho más potente, como lo fueron Game Gear y Atari Lynx, ninguna consiguió ensombrecer a la más pequeña de Nintendo siendo líder indiscutible mientras estuvo a la venta.

Con la salida de Nintendo DS en 2004 se dio por finiquitado el reino de Game Boy al poco tiempo, pues aunque en sus declaraciones los de Kyoto decían que podían coexistir, la realidad fue diferente.

Juegos como Super Mario Land, The Legend of Zelda: Link’s Awekening y los famosos Pokemon conformaban los más de 500 títulos disponibles para la plataforma y demostraban el poder que la consola llegó a tener. Era toda una maestra del entretenimiento portátil que demostraba que, aun con poco poder, se pueden hacer cosas increíbles. Filosofía Nintendo cien por cien.