Uno de los elementos que más expectativas y suspicacias levantó en su momento con el anuncio de Pokémon Sol/Luna (y por tanto extensible a Ultrasol y Ultraluna) fue el de las denominadas como “formas Alola”. Estas versiones eran parecidas a las que ya habíamos visto en otras entregas de la saga, pero tenían características que las hacían únicas. Esto se debía a que estos Pokémon poseían diferencias físicas respecto a sus similares de Kanto, pero también a que su tipo variaba.

Esta particularidad se explicó en su momento debido a la naturaleza aislada del archipiélago Alola, que hacía que algunos de los Pokémon que habitaban en estas islas fuesen distintos. Por ejemplo, exeggutor es de tipo planta/dragón y es manifiestamente distinto a su versión de Kanto. También podemos destacar el caso de dugtrio con su melena al viento y subtipo acero que le dan ese toque distinto típico de Alola.

Sin embargo, podemos preguntarnos si realmente las especies animales, y los Pokémon, podrían diferenciarse notablemente respecto a otros animales de su misma especie en caso de aislamiento. Pues bien, lo cierto es que eso ocurre en la naturaleza, ya que las especies animales y vegetales evolucionan de forma distinta cuando están aislados. Un ejemplo de esto lo encontramos en Australia, que cuanta con algunos de los animales más singulares del planeta y uno de los mayores volúmenes de especies únicas del planeta.

Pero no siempre el aislamiento es un condicionante para que determinadas especies sean únicas de una región. Este fenómeno se conoce como “endemismo” y es un término que se utiliza en biología para indicar a determinadas especies animales que se distribuyen en un ámbito geográfico limitado y que no se encuentra en otro lugar del mundo. En este sentido, lo que los creadores de Pokémon Ultrasol/Ultraluna han creado con las formas Alola son endemismos de especies de Pokémon.

Ciertamente tenemos que aplicar una versión un tanto laxa del término, pero lo cierto es que esta es una de las mejores formas de explicar la naturaleza distinta de estas especies de Pokémon y al tiempo tener una explicación racional que justifica su presencia en dicho mundo, aunque sea virtual. A nivel local, y para que nos sea más fácil entenderlo, podemos señalar algunos ejemplos de especies endémicas que habitan con nosotros.

Sin duda alguna, y aunque no supiésemos que es una especie endémica, el lince ibérico es el mayor ejemplo que podemos encontrar en nuestros ecosistemas. Una especie amenazada y única en el mundo que presenta una serie de características que lo hacen completamente diferente a los otros linces, como el boreal, a pesar de pertenecer a la misma familia. También el lobo ibérico es un ejemplo de endemismo que podemos encontrar en España.

De forma similar a la que ocurre en Pokémon Ultrasol/Ultraluna, las dos especies endémicas anteriormente nombradas presentan diferencias físicas respecto a sus familiares continentales. Por ejemplo, el tamaño de ambas especies es menor que el de sus parientes, una característica que los hace únicos y que se debe, entre otras cosas, a la adaptación al entorno en el que habitan.

Como podéis ver, las formas Alola no dejan de ser ejemplos de especies endémicas en el mundo de Pokémon. Sí, puede que sean licencias creativas a la hora de añadir más variedad al juego, pero lo interesante es que hay una justificación científica que hace que dichas diferencias puedan justificarse. De hecho, tampoco sería sorprendente que en futuras entregas y si explorásemos nuevos archipiélagos encontrásemos nuevos Pokémon endémicos, parecidos pero con diferencias notables entre ellos que los hagan únicos.