Los seres humanos somos aventureros por naturaleza. Es una pulsión interna que nos invita a adentrarnos en lo desconocido y descubrir nuevos horizontes. Esa misma fuerza interna también nos obliga a que en las condiciones más adversas sintamos el impulso de sobrevivir. Y es que no podemos evitarlo ya que aunque a muchos les cueste reconocerlo, las personas no dejamos de ser animales sujetos a la fuerza del instinto.

Evidentemente esta fuerza se encuentra latente pero despierta en multitud de ocasiones, aunque casi siempre está relacionada con los impulsos más primarios. Como no podía ser de otra forma, la autoconservación es uno de ellos y por ende, la necesidad de sobrevivir incluso en los entornos más hostiles. Esto, junto con otras habilidades, nos ha llevado a conquistar casi cualquier entorno por inhóspito que sea.

En torno a esta idea se construyen muchos de los juegos de supervivencia. Sin embargo, no todos ellos explotan ese concepto como sería en la realidad. Los distintos creadores de videojuegos nos han llevado al futuro y a mundos de fantasía con el único objeto de hacernos sobrevivir. Pero no son muchos los que han intentado explorar lo que sería encontrarnos en un entorno real, dejados a nuestra suerte con nuestras habilidades de meros seres humanos para conseguir vivir un día más.

En este sentido la apuesta de Hinterland Studio con The Long Dark es profundamente original, precisamente por ofrecer un entorno realista. Y es que no es necesario crear un mundo lleno de alienígenas y otros peligros para que los seres humanos tengamos problemas para sobrevivir. A nivel creativo puede que sea tan fácil, pero a nivel personal, no hace falta un peligro extraterrestre que nos aceche para hacernos temblar, basta con el lejano aullido de un lobo y sabernos indefensos y perdidos.

The Long Dark huye de los elementos más artificiosos para centrarse en lo que realmente importa: sobrevivir. Para ello tenemos que tener bajo control multitud de variables que van desde la humedad, el estado de la ropa y la temperatura corporal. Todos estos componentes hacen que estemos ante una experiencia de juego bastante realista, lo que convierte este título en algo especial ya que en ocasiones es capaz de hacernos sentir como si de verdad fuésemos nosotros los perdidos en medio de la naturaleza.

Pese a lo que pudiese parecer en un principio, el peculiar estilo artístico utilizado por The Long Dark no logra interferir con las sensaciones de realismo que evoca la jugabilidad de este título. Este aspecto fue detallado de manera específica en nuestro análisis del juego de Hinterland Studios, pero resulta conveniente volverlo a destacar.

Otro de los aspectos fundamentales de este título es que es inmisericorde como la propia naturaleza. Sobrevivir es una cuestión de vida o muerte y no hay demasiado espacio para los fallos. En The Long Dark esto significa que la espada de Damocles se cierne sobre nuestras cabezas de forma constante, y aunque a medida que nos volvemos más hábiles en el juego, los errores siguen pagándose caros.

Esto ocurre también en otros videojuegos similares, pero The Long Dark nos recuerda que vivir es difícil, sobre todo cuando el entorno que nos rodea no nos es propicio. Una lección que en ocasiones olvidamos los seres humanos ya que hemos conseguido doblegar, al menos en apariencia, el mundo que nos rodea. The Long Dark es un recordatorio de nuestra naturaleza frágil y de que llegado el día, los humanos podríamos tener que volver a aprender a sobrevivir en el mundo salvaje.