Lovecraft no fue reconocido en vida y su aportación al terror desde los años sesenta, aproximadamente, ha sido esencial para construir el retorcido imaginario de muchos autores involucrados en el arte de hacérnoslo pasar mal con sus obras. Un enigmático creador que nos dejó un universo de locura que desde hace unos años se aprovecha en el mercado de los videojuegos.

Bloodborne tenía mucho del genio de Providence, o incluso Death Stranding ha tomado elementos del escritor. Volviendo la vista atrás, Alone in the Dark fue uno de los pioneros en el género del terror y también lo fue en la incorporación de los mitos en su propuesta. Dark Corners of Earth adaptó con mucha soltura el relato de la sombra de Innsmouth, un clásico de Lovecraft. The Sinking City nos traerá un mundo abierto de investigación en 2019 y la propuesta que aquí analizamos, Call of Cthulhu, apuesta por una aventura de investigación lineal que adapta el juego de rol de Chaosium con acierto.

El horror cósmico de Lovecraft está más vivo que nunca. Adéntrate en la locura.

Jugabilidad

El autor de Nueva Inglaterra tuvo una producción literaria muy concreta, pero tan variada a mi parecer que encaja con una inmensa amalgama de fórmulas de juego. Me refiero a una adaptación al uso de sus obras, porque si hablamos de inspiración, el de Providence se puede encajar en prácticamente cualquier tipo de producto.

En el caso que nos ocupa, Call of Cthulhu adapta el conocido juego de rol de Chaosium. El título de Cyanide nos pone en la piel del detective Pierce, un atormentado veterano de guerra que busca redención en el fondo de una botella de whisky. Un personaje arquetípico que se consumirá al llegar a la isla de Darkwater, un lugar maldito y rodeado de un lodo oscuro del que no puede escapar. El personaje principal tenía que ser un detective, alguien familiarizado con los procedimientos y con cierta rectitud en sus acciones, porque el juego principalmente lo que propone es investigar. Desde el momento en el que llegamos a Darkwater hablaremos con algunos personajes eligiendo ciertas bifurcaciones en las conversaciones que pueden determinar nuestro futuro destino o el presente inmediato. Los escenarios deben ser registrados en busca de pistas, elementos que nos ayuden a construir mejor el mapa sobre lo que está ocurriendo en la isla y objetos o documentos que nos permitan avanzar.

Los mapas están plagados de pistas, de documentos que dibujan mejor la situación en la que nos encontramos y en una obra que bebe tanto de Lovecraft, es muy entretenido establecer interconexiones con el mito de Cthulhu y desgranar de la forma más pormenorizada posible lo que está ocurriendo, o siendo más precisos lo que creemos que está pasando.

Esa investigación se sostiene en un sistema de habilidades que es una herencia directa de los juegos de rol de papel y lápiz más tradicionales. Al superar ciertos hitos se nos obsequiará con puntos de personaje y podremos utilizarlos para mejorar de forma libre determinados atributos de Pierce. Que el protagonista sea más o menos capaz de encarar ciertas situaciones dependerá del nivel que posea en la habilidad requerida en el momento. A mayor nivel, más opciones se pueden desplegar en el árbol de las conversaciones o en la posibilidad de forzar físicamente un mecanismo de apertura con la herramienta adecuada o simplemente que podamos encontrar los objetos de una forma más sencilla. La mayoría de facetas se desarrollan con los puntos del personaje, pero el Ocultismo y la Medicina se mejoran a través de la investigación pura y dura encontrado elementos relacionados con estas artes. El sistema es simple y podría haberse trabajado de una forma más profunda tocando de una forma más extensa los elementos jugables. De todas formas funciona bien en el nivel implementado.

Recordad que la investigación vertebra el resto de áreas del juego, es el árbol de vida que conecta el resto de partes vitales. En determinados momentos tendremos que solucionar puzles para poder progresar. Call of Cthulhu propone puzles de diferente naturaleza. Un tipo concreto nos invitará a investigar el escenario en busca de pistas, textos o fuentes de audio que nos darán indicaciones veladas sobre la forma en la que tendremos que manejar un determinado mecanismo para conseguir su apertura. En otros pasajes se nos volverá a exigir que volvamos a rastrear el entorno en busca de artilugios que al disponerlos en el lugar adecuado se abrirá el paso a la siguiente área. En otro concreto, tendremos un escenario de mayor tamaño explorable que requerirá de cumplir una serie de objetivos -a través de la investigación- para lograr un cometido. La bondad se encuentra en que el jugador podrá llegar al mismo fin a través de dos vías generalmente. Cumplir una u otra dependerá de nuestra habilidad para desmigar las capas del escenario o incluso puede que de forma orgánica nos veamos más proyectados a un camino si esa vía es la primera que avanzamos.

Sin quitar la bruma, hay una parte que debe solucionarse con una secuencia de acciones en una suerte de puzle ambiental que requiere de gestionar la luz que está bien resuelta. Sin extender más el circunloquio, Call of Cthulhu incluye puzles de diferente diseño, y resolución, en su fórmula jugable. Esta llamada del Primigenio es hija de su tiempo e incluye un socorrido “Modo Detective“. En determinados momentos podremos activar este modo para cercar el escenario en busca de pistas que nos ayuden a confeccionar un mapa más complejo de la situación. El método deductivo, pero solo en determinados lugares, no será una herramienta de libre uso. Encaja con la naturaleza del juego.

Llegará el momento de enfrentarse directamente a dioses o criaturas de otra dimensión y para derrotar o debilitar a estas entidades, los métodos convencionales no funcionarán y tendremos que utilizar otras aproximaciones muy lovecraftianas. Escapar será una opción obligada a veces y tendremos secuencias de huida más pautadas para encadenar el siguiente trayecto del título. Pierce aumentará sus pulsaciones y se le entrecortara la respiración, en ese momento entrará en acción el sistema de cordura. Un sistema que con la presión adecuada desestabilizará a nuestro protagonista. Adelanto que terrores tan antiguos no podrán ser encarados directamente, porque no hay mecánicas de combate. He mentido porque en un momento concreto os encontraréis con “algo” y lo catalogo de indefinido porque está fatal llevado. Menos mal que la pesadilla dura poco porque se trata de una mecánica de tránsito que no volverá a atormentaros.

El juego ofrece más opciones jugables y en global se ha construido un producto con muchas mecánicas diferentes, pero poco profundas. El sistema de evolución del personaje podría ser más extenso e impactar más en la jugabilidad. El sistema de cordura se toca de forma superficial y con el toque de terror y suspense que tiene el juego se podría haber convertido en una herramienta muy potente. El avance por los escenarios se perfila como un poco automatizado en ocasiones y el resto de áreas siguen ese patrón. El producto sigue siendo interesante, pero un fondo más profundo le habría permitido llegar mucho más lejos.

Call of Cthulhu es elegante, porque no requiere de sustos fáciles para generar desasosiego. La intranquilidad la logra con su agria atmósfera y su cuidada representación de los mitos de Lovecraft. Esperad una aventura lineal de investigación con terror y suspense que os durará unas 10 horas. La trama debe destacarse por la construcción de la misma, el desarrollo de los personajes, los temas tratados y el tono oscurecido por el embrujo del imaginario del brujo de Providence. Una segunda vuelta se puede considerar para elegir diferentes opciones en los árboles de decisión y para cumplir algunos objetivos por un camino diferente, pero no esperéis un cambio brusco en lo ya vivido -y sufrido-. Simples matices.

Gameplays

Durante el tiempo de juego que he dedicado a Call of Cthulhu, he grabado algunos capítulos al completo y querría quedarme con dos capítulos que representan bien lo que es el juego.

La llegada a Darkwater. En este escenario se puede respirar el tono con el que se ha construido el producto y se puede comprobar la integración de la investigación y la solución a un sencillo puzle ambiental:

 

 

La Librería Sin Nombre. Un antiguo mal requiere que vayamos a buscar respuestas a una antigua librería regentada por un desviado amante de lo oculto. Volvemos a las mecánicas de investigación como fin para lograr una serie de objetos que nos ayuden a completar un puzle central:

 

 

Apartado técnico

Llevar la mitología de Lovecraft al segmento visual no es una tarea sencilla, porque debe encajar. El de Nueva Inglaterra era lo suficientemente explícito con sus descripciones de lo innombrable. El juego se nota que ha contado con un presupuesto ajustado y en el apartado donde más se hace palpable es en el técnico, quizá con más medios la jugabilidad se podría haber expandido y se habría tenido más tiempo para diseñar e incorporar más elementos. No obstante, la técnica es aceptable, la medalla al elemento técnico más cuestionable se la podemos asignar a las cargas. Al entrar el nuevo nivel son alargadas, por suerte al volver a cargar el checkpoint son bastante livianas.

La recreación de Darkwater es muy variada con escenarios decrépitos, luces que supuran y una tonalidad que incita a la demencia. El apartado artístico está muy bien llevado en los escenarios, los personajes no han sufrido la misma suerte. Los modelados faciales son mejorables y las proporciones en las secuencias de vídeo no encajan del todo. Las animaciones son algo torpes, más propias de una generación anterior. Es evidente que han existido limitaciones que han evitado que tengamos un apartado técnico potente. Con todo, el juego se disfruta y gracias al buen hacer en los escenarios -ayuda más el tono que la aparatosa calidad de las texturas-, se consigue que nos involucremos en ese ambiente de suspense y de amor hacia lo inexplicable típico de cualquier escrito de Lovecraft.

Mejorable, pero aparente. Eso sí, los personajes en todo su concepto, tienen un amplio margen de mejora. Reitero que la puesta en escena es muy cercana a lo que podría esperarse de una pesadilla salida de la mente del de Providence.

Sonido

Un apartado sonoro consigue que nos perdamos en el universo propuesto. Es el campo que nos sumerge y nos impide salir de ese mundo. Es el agua congelada en la superficie que nos deja ver el exterior y no nos deja escapar. Cristobal Tapia De Veer (Black Mirror, Utopia) ha sido el encargado de dar forma a la locura con una BSO que tiene buenas texturas y momentos muy punzantes en su tonalidad. Me quedo con los temas más acelerados y con pasajes más ambientales en cortes que decoran la investigación.

Los efectos de sonido, salvo excepciones, ayudan a mantener ese ambiente de distorsión y quizá lo mejor sea el doblaje de Pierce. El juego está doblado en inglés y tiene textos en castellano. Mencionar que la adaptación de los textos es fantástica porque se acopla muy bien al estilo narrativo de Lovecraft. Y volviendo al doblaje, el personaje de Pierce me parece muy acertado en tono e interpretación, le da mucho fondo al personaje. El resto, no es tan coral, ya que tenemos algún secundario que desentona, pero en general encajan como un tetrominó.

La oscuridad se cierne sobre Darkwater: Conclusiones de otra dimensión

Call of Cthulhu adapta con inteligencia el famoso juego de rol de Chaosium y transfiere con buena mano el ideario de Lovecraft a un formato de videojuego. Un medio que le permite ofrecer una investigación muy bien llevada sobre la que brotan el resto de áreas del juego. Todo debe pasar por esa investigación para existir y ser considerado.

La experiencia atrae y se viven muy buenos momentos, pero debe admitirse que podía haberse llegado más lejos profundizando más en las mecánicas jugables -tiene una buena variedad, pero limitada en sus posibilidades-. El resultado es una aventura lineal con una narrativa profunda, bien marcada, con toques de terror y un marco inimitable con los mitos y el universo de Lovecraft sosteniendo la casa. Un universo dibujado con habilidad y que representa de forma acertada el horror descrito por el autor en sus escritos.

Le falta profundidad, una propuesta más densa en lo jugable, pero tiene lo necesario para embaucar y atraparos en su mundo.

Call of Cthulhu ya a la venta en PS4, One y PC.