El rescate de la saga Darksiders por parte de THQ Nordic fue una de las noticias que más alivio suscitó entre los seguidores de esta franquicia. Muchos daban ya todo por perdido cuando THQ y Vigil Games cerraron sus puertas, por lo que esta inesperada mano amiga supuso que muchos jugadores respirasen con alivio. Una alegría que sin duda se incrementó cuando la compañía anunció el desarrollo de la tercera entrega en la que en esta ocasión encarnaríamos a un nuevo jinete del apocalipsis: Furia.

Quizá las expectativas eran demasiado altas o muchos no han sabido entender la propuesta de THQ Nordic con Darksiders III pero lo cierto es que su lanzamiento ha sido tan convulso como el de las dos anteriores. Para esta entrega se ha intentado innovar en el sistema de combate, lo que a la postre a ha servido para incrementar la distancia con la esencia de la saga y acercarla más al planteamiento de Dark Souls. Una decisión controvertida que no parece encajar con la idea de THQ Nordic de ofrecer productos distanciados de las tendencias del mercado y que podemos entender este nuevo enfoque, quizá la compañía no ha sabido transmitirlo a los fans de la manera adecuada. En cualquier caso, esa es una cuestión sobre la que ahondaremos en una próxima entrada dedicada a Darksiders III.

Apartado técnico

Esta entrega mantiene el apartado visual y artístico de la saga, por lo que en ese sentido podemos afirmar que Darksiders III mantiene ese legado inalterado. Si es cierto que se han producido algunos cambios a nivel gráfico que se perciben en entornos con un color un poco más apagado o menos saturado, pero en líneas generales se mantiene fiel al estilo original. Y es que aunque Joe Madureira ya no esté directamente implicado en el desarrollo y creación de este título, sí colaboró en el diseño de Furia, aunque su falta sí se echa en falta en el diseño del resto de enemigos y personajes que aparecen por primera vez en esta entrega.

Todo lo anterior se plasma en un rendimiento bastante bueno, lo que es especialmente importante de cara a la mayor importancia que ha adquirido el combate en Darksiders III. Debido al exigente sistema de enfrentamientos en el que cualquier enemigo puede acabar con nosotros sin demasiados problemas, es más necesario que nunca que no se produzcan ralentizaciones o problemas similares que pudiesen condicionar la experiencia de juego. Por fortuna, todo resulta bastante fluido por lo que la lucha es bastante placentera y especialmente llamativa gracias al gran número de animaciones que realiza al atacar Furia así como el resto de enemigos.

Jugabilidad

Darksiders III ofrece un planteamiento bastante similar al de las anteriores entregas. A nuestra disposición se pone un escenario bastante bastante amplio en el que se interconectan distintos mapas en los que tendremos que combatir contra enemigos, resolver puzles y encontrar secretos. La principal novedad que tenemos es la introducción de un formato de juego parecido a Dark Souls en el que cada vez que morimos tendremos que reaparecer en un «check point» y tendremos que comenzar desde él teniendo que combatir de nuevo con los enemigos. Del mismo modo, si caemos perderemos las almas obtenidas, y por tanto, el posible desarrollo de nuestro personaje subiendo de nivel y adquirir mejoras.

Obviando esta cuestión, lo cierto es que jugar a Darksiders III evoca esa sensación de exploración característica de la saga, aunque los mapas son sensiblemente más pequeños. El diseño de estos escenarios también resulta algo inferior, y en ellos encontramos las típicas trampas de los «Souls» en las que los enemigos nos esperan al acecho de sorprendernos y acabar con nosotros si andamos despistados. En cualquier caso, el planteamiento no es malo, pero sí resulta un poco alejado de lo que hasta ahora había sido Darksiders.

El combate sigue siendo uno de los ejes principales en Darksiders III y ha tomado una nueva perspectiva al incrementar la dificultad de los mismos. Los enemigos ahora pueden derrotarnos con mucha facilidad, por lo que es necesario plantear cada uno de ellos como un verdadero desafío. En este sentido, tendremos que utilizar nuestras armas y habilidades para derrotar a los distintos demonios que nos salen al paso. Cada impacto que recibamos puede ser fatal, por lo que esquivar tiene una importancia radical ahora. Tanto, que esta habilidad está limitada, lo que obliga a utilizarla en el momento justo para evitar que Furia muera de forma inmisericorde.

Como resultado nos encontramos con unos combates son más tácticos a priori, pero lo cierto es que lo único que consiguen es alargarlos, especialmente en aquellos que resultan de poco interés. Las combinaciones de armas que podemos obtener se quedan el algo anecdótico cuando nuestra mejor baza es el látigo de Furia. En este sentido, se antoja una oportunidad perdida, aunque sí es cierto que algunas de ellas resultan curiosas y pueden suponer un desafío adicional para aquellos que deseen ir un poco más allá en Darksiders III.

Todos estos cambios han obligado a THQ Nordic a reaccionar e incluir una modalidad «clásica» a Darksiders III en la que se intenta ofrecer una experiencia de juego más cercana a la original. Esto se traduce en un mayor número de puntos de guardado, lo que mitiga la dureza de los combates y que caer en combate penalice mucho menos al jugador. También permite que el jugador pueda esquivar de forma indefinida con Furia, lo que hace que los enfrentamientos resulten más livianos y algo más triviales, de forma que los jugadores que deseen una experiencia de juego más tradicional puedan tenerla.

A pesar de todos estos cambios, hay que señalar que Darksiders III sigue siendo un título entretenido aunque quizá algo corto. Su planteamiento lineal y sus escenarios de menor tamaño incrementan esta sensación de brevedad. Sí es cierto que el componente de exploración sigue estando presente, y la incorporación de jefes opcionales es un acierto, y añaden diversidad y enfrentamientos algo más complejos. La trama sigue la línea marcada por los anteriores, y aunque tiene sus altibajos, lo cierto es que sigue resultando interesante.

Apartado sonoro

En materia de sonido Darksiders III está a la altura de las expectativas y prosigue con el buen trabajo realizado en las anteriores entregas. La banda sonora tiene una calidad excelente y los efectos sonoros también están a un alto nivel. Todo ello contribuye a crear una atmósfera que hace que la experiencia de juego sea mucho más redonda y placentera, algo que no siempre se consigue en esta industria. Por otro lado, el doblaje está a un nivel muy alto, de los mejores de este año, aunque los problemas de sincronización labial enturbian el resultado final. Poco más se puede añadir en este apartado, salvo que THQ Nordic y Gunfire Games han hecho los deberes y con buena nota.

Conclusión

Como suele ocurrir con títulos de franquicias muy queridas, las expectativas desorbitadas son el peor de los enemigos a los que se enfrentan juegos como este Darksiders III. Si bien es cierto que Gunfire Games no ha sido completamente fiel a la naturaleza de la saga, la esencia básica permanece inalterada. Los toques a lo Dark Souls hacen que el juego tenga otro enfoque que en parte distorsiona el concepto sobre el que se vertebraba el juego, pero tampoco supone un impedimento que lastre la experiencia de juego.

Los combates tienen más enjundia que antes, pero lo cierto es que no son tan tácticos o exigentes como se podía esperar de un «hack and slash». Tampoco ayuda que la mayor parte de los objetos que obtengamos a lo largo de Darksiders III tengan un impacto relativo en el juego. En cualquier caso, la mejor recomendación que podemos hacer es acércanos a él sin prejuicios y con la mente abierta. Puede que el componente de juego tipo Zelda se ha diluido, pero por lo demás, no es una mala continuación de las aventuras de los jinetes del apocalipsis aunque puede que no la que muchos esperaban.

Darksiders III ya disponible para PC, PS4 y Xbox One.