Hablar de DOOM es hablar de una de las sagas más emblemáticas de la industria, una saga llena de desfase. Digo esto porque servidor conoció DOOM gracias a un amigo que había renovado PC y lo acompañó de DOOM I. La primera impresión es la que marca y la impresión fue la de ver un tipo de juego que se desarrollaba de una forma diferente a la norma y que iba a toda hostia. De esas cosas que no te hace falta probarlas para saber que son rompedoras y divertidas de narices.

Esa anarquía aparente de frenesí se repitió en DOOM II, sin embargo, Id Software viró totalmente la fórmula con la tercera parte. Esta tercera entrega se acercaba más al terror y reducía el ritmo de juego al ofrecer un acercamiento más ponderado en su fórmula, culpa de esa ralentización es que no podíamos iluminar sus angostos y oscuros escenarios y disparar a la vez (inicialmente). Esto obligó a diseñar el juego con otro tempo. Una entrega diferente a lo esperado y que vuelve a la actualidad gracias al lanzamiento de una versión remasterizada en PS4, One y Switch aparecida para celebrar el vigésimo quinto aniversario de DOOM.

Una propuesta diferente a la que le sentaron bien los cambios, aunque en su momento no se valorasen de esa forma.

DOOM 3, el raro, pero dentro de la familia DOOM

DOOM 3 apareció quizá en un mal momento, porque compitió con Half-Life 2, aunque en realidad ofrecían un esquema de juego tan diferente en la ejecución que no tenía mucho sentido la comparativa. Ya se sabe, baluartes técnicos ambos, aunque con acercamientos jugables alejados compartiendo la vista en primera persona. Y esa comparativa que confieso en cierta manera benefició a ambos, hizo que en algunos puntos a DOOM 3 se le atizase más de lo debido. No es el mejor DOOM, pero después de volver a él y terminarlo de nuevo, la propuesta se mantiene fresca a día de hoy y libera mucha diversión, aunque sea a costa de sacrificar parte de la brutalidad que caracteriza a la marca por un gameplay más ponderado, aunque sigue siendo -y por muchas cosas- un DOOM.

Marine llega a Marte y se desata el infierno. Nuestro papel será el de intentar equilibrar el caos con el señor Satán a golpe de escopeta -o lo que toque- destruyendo hordas de seres infernales. Un esquema DOOM que se acercó al terror al desarrollarse en escenarios oscuros que debemos iluminar para avanzar y para detectar a las formas que se esconden entre las sombras y que buscan nuestra sangre. Los entornos se llenaban de gemidos, apariciones, enemigos que aparecen de forma repentina para romper nuestra cordura y otros elementos vinculados al terror que hacían de este DOOM algo diferente. Sigue siendo un shooter, pero con una tonalidad más macabra y oscura que mantiene lo grotesco de los dos primeros DOOM, aunque llevado a otro terreno en el ámbito jugable.

No se entienda mal, porque en la práctica estamos ante un shooter muy directo, venal y que se ejecuta con velocidad, sin embargo, como he comentado por su diseño es más moderado que sus hermanos mayores, pero sigue siendo desmedido. El juego se sustenta en dos pilares: el primero, en el acercamiento al terror y el segundo en el sistema de interacción que se creó para toquetear directamente las pantallas que aparecen en la base marciana.

El enlace de DOOM 3 con el terror, provocó como ya he comentado, que el ritmo de juego fuese más medido y menos desfasado que en los anteriores títulos de la franquicia. En este juego la idea pasa por avanzar iluminando las estancias, medir más el paso y apretar, y mucho, el gatillo. Eso no se pierde y de hecho, hay segmentos con acción desenfrenada. Es un medio tiempo que también se acelera, aunque se modera y muestra de ello es que la resistencia es limitada y no podremos correr sin fin, no. Para conseguir esa inmersión y ese terror,el diseño de niveles también es menos complejo que en sus entregas anteriores, más directo. La cantidad de secretos que pueden encontrarse en los niveles es elevada, pero es menos rebuscado.

Esa reducción en la complejidad del diseño de niveles también es consecuencia del sistema de interacción con las pantallas. En DOOM 3 muchas de las soluciones se encuentran en los monitores que están diseminados en la base. Ya sabéis, apertura de puertas o diferentes mecanismos. Esta mecánica también se utilizaba para interactuar con los ascensores o las taquillas de suministros. Lo importante es por tanto encontrar la pantalla que nos permita avanzar sin complicar en exceso el itinerario a seguir. Esta interacción requiere de más tiempo que pulsar un simple interruptor. Como veis, se introdujeron elementos que conllevaron que el diseño y el ritmo de juego fuese diferente respecto a los anteriores DOOM, algunos de estos añadidos no volverán nunca a la serie, pero le dio un toque diferente a esta tercera parte. Incluso me parece muy interesante como al obtener un determinado arma, el equilibrado del juego se modifica a partir de ese punto, algo nada habitual.

Remarco que esto es un juego de acción pura con desvíos a la exploración, pero muy liviana. El objetivo real no es otro que reventar engendros infernales sin descanso. El juego tiene aspectos criticables, se excede en la distribución de fuentes de vitalidad, en los enemigos que aparecen por sorpresa o en la cantidad de taquillas de suministros que pueden encontrarse. Igualmente, algunos segmentos son más prescindibles y rompen algo el ritmo. El diseño tiene puntos mejorables, pero forma parte de la identidad que tiene el juego.

Tiempo después del lanzamiento de DOOM 3, Id lanzó Resurrection of Evil, una expansión que moderó ciertos excesos del juego base. Se hizo menos recurrente la aparición repentina de los enemigos, la vitalidad está mejor distribuida y el ritmo de juego está mejor hilado. La expansión destaca por incluir la escopeta recortable de doble cañón, un clásico de DOOM que le sienta fenomenal al gunplay y un arma de gravitación muy similar a la incluida en otro juego contemporáneo. Más limitada en este caso. Por supuesto, añadid al cóctel nuevos e insidiosos enemigos.

La versión BFG remasterizada

La versión que nos ha llegado de DOOM 3 es la BFG que llega cargada de contenido. En cuanto a material jugable, se incluye la campaña base de DOOM 3, la expansión Resurrection of Evil y The Lost Mission, un paquete de niveles que no pasó el corte para ser incluidos en la campaña principal y que son una suerte de mapas con un diseño diferente y que invitan a un desarrollo más venal. En esta versión también se revisó el sistema de luz con la linterna y apuntado con un arma -de forma simultánea ahora, aunque tenemos que seguir controlando la batería de la linterna-, se introdujeron puntos de control y el sonido se remodeló para añadir más efectos y equilibrar algunos aspectos.

La versión que ha aterrizado se basa en esta BFG y se desarrolla a unos robustos 60 fps, que hacen que se disfrute de DOOM 3 con suavidad, porque aunque sea menos loco que otros DOOM, esto sigue DOOM con sus pertinentes excesos. En PS4 la versión es muy robusta, sin caídas y se mueve de fábula. Visualmente, el juego resiste muy bien el paso del tiempo en los escenarios, incluso a nivel de efectos en determinados casos y se evidencia el tiempo que tiene en los modelados de los enemigos, pero no rompen con la ambientación y encajan. Sorprende lo bien que luce y lo bien que se juega, porque se ha llevado bien el control a los mandos. Muy fino.

En movimiento

DOOM 3 se siente al jugarlo y por ello he grabado dos gameplays del juego que ilustran perfectamente lo que pretende a nivel jugable. En el primer gameplay tenemos el desarrollo de un nivel con sus múltiples enemigos, las fuentes de terror y una ambientación muy sufrida:

En el segundo nos enfrentamos al Guardian del Infierno, un jefe con truco:

Pólvora entre tinieblas

DOOM 3 es una entrega diferente en la franquicia, un título que jugó con el terror dentro del esquema de acción sin límites de la marca. Esa aproximación está acompañada de una modificación de las bases de juego, de cambios en el diseño y de un ritmo más pausado, que no lento, en su propuesta. El paso de los años le ha permitido asentarse como una experiencia muy divertida, aunque se exceda en determinados comportamientos.

Una conversión bien llevada a los mandos de las consolas actuales con un apartado técnico que se resiente lo mínimo y con una fluidez de juego excelente gracias a los 60 fps. Un título a descubrir y para acercarse a DOOM desde otro punto.

DOOM 3 a la venta en las tiendas digitales de Sony, Nintendo y Microsoft por 9,99 euros.