Con la llegada de la segunda parte de The Ancient Gods a DOOM Eternal, Bethesda e id Software ponen fin a un nuevo capítulo de las aventuras del Demon Slayer. Un intenso viaje en el que los jugadores hemos tenido que enfrentarnos a las hordas del infierno para salvar la tierra y el universo de esta amenaza.

Una tarea que no ha sido nada sencilla, ya que DOOM Eternal ha resultado una de las entregas más desafiantes de la saga. En este sentido, esta expansión se ha convertido en el punto álgido de la dificultad al demandar al jugador un conocimiento casi milimétrico del juego para poder triunfar ante la adversidad. Algo que ha quedado patente incluso en los niveles considerados como fáciles.

La segunda entrega de The Ancient Gods mantiene la senda iniciada por el primer capítulo, aunque se han realizado algunos ajustes a la fórmula. Eso sí, no esperéis cambios radicales, ya que nos encontramos ante una segunda mitad muy continuista, aunque bastante más asequible que la primera parte, a pesar de que en algunos casos se producen picos en la dificultad con la introducción de ciertos enemigos nuevos.

De hecho, no tardaremos demasiado en encontrarnos con ellos, ya que estos enfrentamientos quedan patentes desde el mismo momento que comienza nuestra andadura en la segunda parte de esta expansión para DOOM Eternal. Eso sí, como hemos mencionado, esta recta final de The Ancient Gods es más justa en lo que a dificultad se refiere, ya que el diseño de los escenarios es más amplio y permite mayor movilidad.

Pero a pesar de esta circunstancia, desde id Software no han dudado en presentarnos nuevos desafíos, que quedan encarnados en los nuevos enemigos que hacen su aparición en esta segunda mitad de la expansión de DOOM Eternal. Por ejemplo, hay unos demonios que si los matamos potenciarán enormemente a todos los aliados que estén a su alrededor. 

¿Dónde está el truco? Pues básicamente en que estos enemigos tienen muy poca vida, por lo que, si fallamos algún disparo, con tan mala fortuna de que acaba matando al “Shrieker” estaremos en serios problemas. También saldrán a nuestro paso otros viejos conocidos como los Baron of Hell, pero en esta ocasión estarán completamente acorazados y tendremos que destruir su armadura para poder derrotarlos. 

Como podéis ver, el nivel de desafío se mantiene en esta segunda parte. Para poder sobrevivir, tendremos que seguir ejecutando a la perfección la peculiar “danza” que como el Slayer debemos realizar si queremos seguir con vida. Para ello tendremos que seguir usando las herramientas que nos da el juego y realizar los combos para obtener salud, armadura y la munición necesaria para salir adelante en cada combate. Unas cuestiones que podréis apreciar en el siguiente vídeo.

En lo que se refiere a nivel visual, este segundo capítulo de DOOM Eternal: The Ancient Gods mantiene la esencia de lo que hemos podido ver hasta la fecha. El cambio más significativo es el estético de los escenarios que componen estas misiones, en ocasiones más cercano a la “fantasía” y en general con una paleta de colores menos opresiva.

Las animaciones de los enemigos siguen resultando impactantes, y aunque es cierto que se podía haber pedido un poco más de ambición a ir la hora de modelar los nuevos enemigos, lo cierto es que tampoco desentonan, con lo que hemos podido ver en el juego base o en la primera parte de The Ancient Gods. En general, poco se le puede reprochar en este apartado y podemos afirmar que, para ser el capítulo final, el resultado está a la altura de las expectativas. 

A nivel técnico, DOOM Eternal: The Ancient Gods sigue ofreciendo una experiencia sólida y sin fisuras. Los FPS se mantienen constantes y lo que permite que la acción resulte frenética. Una cuestión, que como ya hemos mencionado en otras ocasiones, es fundamental para poder afrontar este videojuego en condiciones óptimas. 

Regresando al plano de la jugabilidad, el diseño de niveles sigue siendo bastante lineal y las secciones de plataformas siguen teniendo su protagonismo. En esta segunda parte de DOOM Eternal: The Ancient Gods estas secciones se complementan con herramientas nuevas. Por ejemplo, podremos desbloquear un gancho que nos permitirá realizar giros en el aire para poder acceder a zonas del mapa que de otra forma estarían bloqueadas.

También tendremos a nuestra disposición nuevas armas y habilidades que harán que la balanza del combate se torne a nuestro favor. Llegados a este punto, estas herramientas adicionales son las encargadas de suavizar la curva de dificultad, que como ya hemos mencionado, es algo menor que en la primera parte, pero eso no significa que no haya enfrentamientos realmente brutales en DOOM Eternal: The Ancient Gods.

A nivel argumental, este segundo capítulo de DOOM Eternal: The Ancient Gods cierra el arco de la saga. Sin entrar en muchos detalles, llegado el momento nos tendremos que enfrentar al origen del mal que asola la tierra y el universo en un combate más que decente, pero que podía haber sido mucho más épico. Un broche final un tanto agridulce para un DLC que aporta alrededor de 5 horas de pura acción.

Respecto a la banda sonora, esta sigue la estela marcada por la saga. Sus compositores han sabido encontrar el equilibrio entre el legado de DOOM y su propio estilo. En cuanto al resto de cuestiones relacionadas con este apartado, los efectos sonoros siguen siendo sobresalientes e imprescindibles para sumergirnos en el combate.

Conclusión

DOOM Eternal: The Ancient Gods es un buen punto final para el viaje del Slayer. Si bien es cierto que esta expansión ha tenido sus altibajos y se ha querido ir por el camino fácil, también lo es que en esta segunda parte se han intentado limar las aristas del primer DLC. 

Quizá el enfrentamiento contra el jefe final pueda resultar como un anticlímax, pero como hemos señalado, puede que sea más una sensación generada por las expectativas que por un mal diseño del mismo. No es que resulte fácil, es que después de todo el “sufrimiento” padecido para llegar hasta él, quizá resulta demasiado sencillo para un rival de semejante calibre.

En cualquier caso, DOOM Eternal: The Ancient Gods es una excelente despedida que nos hace soñar con futuras entregas de la saga. Algo que Bethesda ya ha señalado que este no es el final de DOOM. Mientras llega el momento de enfrentarnos de nuevo a los demonios, puede que sea el momento para nuevos proyectos por parte de id Software. ¿Habrá llegado la hora de Quake? El tiempo lo dirá.

DOOM Eternal: The Ancient Gods (parte dos) ya disponible para PC, Switch, PS4 y Xbox One.