Es encomiable como una fórmula tan sencilla sigue totalmente de actualidad a día de hoy. El nuevo DOOM lanzado en mayo de 2016 se desarrolló sobre la idea jugable del juego de los 90. Mejorado y expandido, pero se podía ver perfectamente el alma inicial con la que nació la franquicia.

Una experiencia que sigue de rabiosa actualidad y que podemos volver a disfrutar en la actual generación con la comercialización de una serie de remasterizaciones de DOOM I, II y III en PS4, One y Switch. En este análisis solo cubriremos los dos primeros juegos, ya que DOOM III fue analizado por separado hace unas semanas.

Empieza el infierno, empieza DOOM y la locura desatada.

DOOM I, el precursor de la acción sin descanso

El primer DOOM I se hilaba con una escasa trama salpicada con un ácido humor. En realidad, no le hacía falta más, ni nosotros demandábamos más grosor en ese apartado, su bondad era otra: la acción. La primera persona se asentó con DOOM y proponía ni más ni menos que acabar con hordas de enemigos y encontrar la salida del nivel.

La acción es tan venal como continua y trasciende en pantallas pequeñas, de hecho, una vez que se descubre la salida, es sencillo volver a completarlas en unos pocos minutos, pero claro, la primera vez que nos enfrentamos a esto no todo es tan evidente. Niveles condensados con un diseño excelente que nos obliga a buscar tarjetas de acceso y pulsar interruptores que no siempre es tan indudable lo que abren o activan. Muy interesante como se explota el concepto del backtracking (volver sobre nuestros pasos) y como niveles en esencia tan sencillos están tan bien interconectados a través de ese sistema de tarjetas de seguridad e interruptores.

Aunque el cauce principal que comunica DOOM es la acción, es muy entretenido acabar con los enemigos, explorar y buscar el siguiente punto para conseguir avanzar y localizar la salida. Entre tanto disparo y apertura de puertas hay una cantidad insana de secretos a descubrir. No es nada sencillo descubrir todos.

Un diseño de niveles fantástico con una acción muy bien planteada. Disparos a cholón contra diferentes tipos de enemigos. Es muy gratificante disparar la escopeta contra los enemigos menores y utilizar armas de mayor poder contra los demonios más poderosos. Incluso no hay que medir en exceso la munición, por lo que nos podemos dar el gusto de utilizar armas potentes contra enemigos mierdecillas. Muy satisfactorio. Lo ideal y es algo que debería volver, es que el juego no apunta en altura, disparamos al frente y nuestros disparos (o los de ellos) impactan en línea recta. No hay que molestarse por apuntar a la altura en la que se encuentran las hordas, basta con disparar trazando una recta. Algo muy simple, efectivo y que denota el año del juego, pero que funciona de maravilla como ejercicio arcade.


Un gran juego que brilla incluso a día de hoy por el diseño de niveles que tiene. A destacar la última pantalla con desarrollo. Básica en apariencia y con varios niveles a abrir y con un backtracking perfectamente llevado. No es muy largo y es muy rejugable por la velocidad de juego que propone.

DOOM II, el infierno en la tierra

El éxito tan masivo que tuvo DOOM obligó a Id a programar una secuela. Esta llegó con DOOM II: Hell on Earth que trasladaba parte de la acción a la Tierra. Las bases jugables se mantenían y se introdujeron interesantes cambios. El arsenal de armas es prácticamente idéntico al del primero y el añadido más rompedor es la escopeta de doble cañón, un clásico de DOOM. Esta arma introduce una forma diferente de encarar los combates por su gran poder y su cadencia más lenta por la recarga respecto a la escopeta normal. Hay más opciones, pero ninguna tan funcional y que recompense tanto su uso como la escopeta de doble cañón.

La escala de los niveles también creció respecto al primer juego. Los niveles son mucho más grandes y cuesta más ver la salida y las conexiones. Los escenarios también son más variados, el número de tipos de enemigos también se incrementó. Se recuperaron los del primer juego y se incluyeron nuevos. Aunque el desarrollo es prácticamente idéntico al del primer DOOM, pero en escenarios más extensos, también se hacía uso de “correr” como herramienta para solventar puzles de escenario. En este juego podemos correr a gran velocidad y esto debe usarse para llegar hasta lugares que parecen inaccesibles, porque al correr podemos cubrir pequeños vacíos del escenario. Una mecánica tan convencional utilizada para poder avanzar. Muy inteligente.

El ritmo es más disperso que en el primero juego por la amplitud de los escenarios y la dificultad es más elevada. Además, es un juego más largo que su antecesor, pero una vez que se conocen los niveles, también es posible acabarlos en un periquete al volver sobre ellos, pero admito que su diseño no es tan espléndido como en el primer juego.

Conversión al hoy

Ambos juegos cuentan con una conversión bien llevada a PS4, One y Switch. Inicialmente, había fallos en el sonido que han sido solventados en su práctica totalidad a través de una actualización. Los juegos se ven muy claros, limpios y se mueven sin caídas a 60 fps. Al menos en PS4 que es la plataforma sobre la que he jugado la mayor parte del tiempo a estos dos juegos.

DOOM I incluye el juego al completo y la expansión Thy Flesh Consumed con 9 niveles extra. DOOM II se compone del juego base y The Master Levels, que añade 20 niveles creados en su momento por la activa comunidad que seguía al juego. Ambos juegos se juegan muy bien y el control llevado al pad es ideal. No podemos olvidar que tienen multijugador local con Deathmatch o todos contra todos. Solo local, nada de online, habría estado muy bien poder jugar en red a ese apartado. Diría que es la única falta real que presentan ambos juegos.

En movimiento

Añado un par de gameplays de cosecha propia de estos juegos corriendo en PS4. DOOM I:

DOOM II:

2019, DOOM sigue siendo moderno

DOOM I y su secuela siguen estando de actualidad. Dos juegos con una buena conversión al hoy y que exploran los caminos de la acción bruta y arcade. Productos con un diseño de niveles sensacional y una acción venal por la que no pasan los años.

Incluye todo lo que debería y están bien trasladados a los sistemas de la actual generación, eso sí, el multijugador debería haber incluido un componente online y no solo local. En el resto, tan divertidos como siempre.

DOOM I y DOOM II disponibles en las tiendas digitales de Sony, Microsoft y Nintendo por 4,99€ el juego.