Los juegos de golf siempre me han parecido un fenómeno curioso: un deporte que prácticamente nadie práctica ni ve – porque seamos realistas, es un tedio verlo, y el minigolf de tu ciudad no equivale al campo de Sotogrande – pero que siempre han tenido una representación bastante frecuente durante las diferentes generaciones de videojuegos. Supongo que será porque suelen ser juegos que te puedes tomar con la calma, y a los que hasta tus abuelos pueden jugar y disfrutar contigo.

La milla verde

Y a tu abuelo seguramente le parecería brujería jugar a la nueva entrega de la saga golfera de Sony,y es que, aunque con sus limitaciones, Everybody’s Golf VR representa bastante fielmente lasensación de darle con un palo a la pelotilla, dolores de espalda incluidos.

Porque el aspecto alegre y desenfadado de la saga nos puede hacer pensar que esto es un arcade, pero no, es un simulador en toda regla. Sí, podemos jugar con ayudas como una selección de palos para novatos, u hoyos que absorberán la bola cuando pase cerca del ellos, y hasta podremos practicar antes de dar el golpe final, todo ello para hacer más llevadero nuestro paseo por el circuito.

Si las desactivamos, prepárate para aprender las diferencias entre los diferentes palos, tener en cuenta la dirección del viento, el desnivel del suelo, la altura de la hierba, o la posición del árbol que hay quince metros más allá.

Si te has asustado, no te preocupes, al comenzar tendrás un tutorial en el que te explicaran cómo jugar y todas las opciones básicas dentro del juego. Y si lo necesitas, podrás entrenar todo lo que quieras hasta que te sientas como un tigre, y decidas salir a comerte el circuito.O alguna mosca, ya que en esta entrega tenemos un valor añadido que cambia muchas cosas, y es que ahora estaremos literalmente en el lugar, sólo nos faltará el olor a hierba – no de esa que estás pensando- pero eso hasta lo podemos solucionar con un buen ambientador.

Pero estar en el circuito no sólo sirve para que nuestra caddie no pare de darnos el coñazo,nos lleve de paseo por un supuesto atajo el cual es un madero que cruza un acantilado, o para que las antes
mencionadas moscas nos den la tabarra mientras estamos concentrados para conseguir un nuevo birdie. Porque que la inmersión es tal – y aprovecho, como en mi anterior review de VR, para recomendar jugar con un Move, de pie, y con mucho espacio alrededor – que tras un rato jugando, comenzaremos medir la distancia entre el suelo y la pelota tocando el firme con nuestro palo, lo cual hará que el mando vibre como si lo estuviésemos haciendo en el mundo real. Nos empecemos a mover alrededor de la
bola, acercándonos o alejándonos de ella para encontrar el mejor ángulo para golpearla, movamos la cabeza para seguir el trayecto de nuestro golpe, y maldigamos haber caído en un búnker, o simplemente nos dediquemos a admirar los escenarios mientras cambiamos de hoyo.

Estos son uno de los pocos peros que se le pueden poner al juego. Y no porque sean malos, que no lo son, ya que están realmente bien hechos, y cada uno de ellos hace muy buen uso de la realidad virtual dentro de su temática; sino porque solamente tendremos tres a nuestra disposición. Y aunque los podamos jugar en espejo, o en los diferentes modos de tres o seis hoyos aleatorios, nueve haciendo los primeros o últimos, o jugar los dieciocho completos como dios manda, se hacen muy cortos y es una pena que en Claphanz no hayan pensado que con unos cuantos más el juego hubiera
tenido mucha más chicha, y lo cual le hubiese llevado a convertirse en uno de los mejores del género.

Ya que una vez terminemos los tres circuitos principales, poco más nos quedará que hacer. Sí podremos subir de nivel “golfero” desbloquear a otros caddies o ropa y colores para estos, pero a nivel jugable, no encontraremos mucho más que nos haga continuar jugando, más allá de mejorar nuestras estadísticas, o conseguir un hoyo en uno, y suerte con esto.

Oh my Swing!

Más allá de mi experiencia en los minigolfs de turno, mi relación con la práctica real del deporte de Severiano, es nula; pero tras pasarme unas cuantas horas practicando y perfeccionando mi swing mientras visitaba bahías o montes, hasta he llegado a entender la gracia que le encuentra la gente al
jugar a esto mientras cierra negocios multimillonarios.

Y creo que esto es un piropo bastante grande hacia el juego, y que deja bastante claro que, aunque el golf te importe un pepino, Everybody’s Golf VR es un juego realmente bueno, y que si hubiese sido una entrega equivalente a las “normales” a lo mejor hubiese sido el mejor ejemplo del género.

Pero todo eso son suposiciones, por ahora, enfúndate el casco, y piensa en tu abuelo cuando hagas tu primer golpe.

Everybody’s Golf VR ya está disponible para Playstation VR.