¿Y si tuviésemos un super poder que nos permitiese percibir y sentir los sentimientos de los demás? El nuevo capítulo de la saga Life Is Strange intenta dar respuesta a esta pregunta a través de la protagonista de True Colors Alex Chen, que es capaz de sentir y de vivir las emociones en primera persona de todos aquellos que la rodean.

Es cierto que la empatía, ese “superpoder” que parece que las personas tienen cada vez menos, aporta a los seres humanos unas capacidades similares a las de Alex Chen, pero la protagonista de Life Is Strange: True Colors eleva esta capacidad a la enésima potencia. Para ella los sentimientos de los demás tienen consecuencias físicas y se manifiestan a través de distintos colores en función de la naturaleza de cada uno de ellos.

Con esta premisa, Deck Nine ha retomado la saga Life Is Strange para dar vida a una nueva historia llena de giros dramáticos y momentos almibarados. Una de las principales novedades que aporta este título es que se ha abandonado el formato episódico. Una decisión que aplaudimos ya que permite a los usuarios disfrutar de la trama del tirón si así lo desean, además evita potenciales problemas como son los retrasos que vivió Life is Strange 2 o incluso la posible cancelación del juego. 

Desconocemos si esta decisión se mantendrá en las hipotéticas nuevas entregas de la saga, aunque probablemente dependerá del éxito o no de Life Is Strange: True Colors. Un capítulo muy continuista en el que no hemos podido apreciar ninguna novedad de peso respecto a los anteriores episodios. En esta ocasión, parece que Deck Nine ha querido centrarse casi en exclusiva en narrar la historia de Alex Chen y dejar los elementos jugables en un segundo plano.

Apartado técnico

Como viene siendo habitual en los títulos de la saga, Life Is Strange: True Colors nos sumerge en un mundo lleno de colorido. En esta ocasión nos trasladamos a un pueblo minero de Colorado llamado Haven Springs al que se ha dado vida a través de un motor gráfico nuevo. Este cambio se aprecia desde el primer momento y es perceptible el aumento en el nivel de detalle y la definición de los escenarios y personajes.

Otra mejora relacionada con el cambio de motor gráfico ha sido el poder disfrutar de unas animaciones más realistas y detalladas. El trabajo realizado con la protagonista de Life Is Strange: True Colors ha sido colosal y todo lo mencionado brilla con fuerza en ella. Lo mismo ocurre con la mayoría de los personajes secundarios, aunque a un nivel mucho menor ya que parece que Deck Nine ha concentrado todos sus esfuerzos en Alex Chen.

A nivel más técnico, el nuevo motor gráfico ha supuesto un incremento en los requisitos para poder disfrutar de Life Is Strange: True Colors, al menos en PC. El salto no es demasiado grande, pero sí lo suficiente para que quizá aquellos con equipos más modestos y que hasta ahora habían disfrutado de la saga sin problemas tengan en esta ocasión más dificultades para ello. 

Quizá por este motivo también hayamos encontrado algunos problemas que hasta ahora habían sido completamente anecdóticos en otras entregas. La aparición del popping es sin duda la “incidencia” más acusada que podemos encontrar en Life Is Strange: True Colors. Las texturas tardan en cargarse y aunque no llega al segundo en muchos casos, la presencia de este problema gráfico es más que evidente.

Como podéis imaginar, el popping no impide el desarrollo del juego, pero sí es cierto que resulta molesto y le quita inmersión a un título tan centrado en la historia y la narrativa visual. También hemos experimentado algún pequeño bug en las animaciones y algunos modelos, pero de forma bastante aislada y sin trascendencia. En cualquier caso, Life Is Strange: True Colors es un título muy colorido, vibrante y enormemente atractivo visualmente gracias al nuevo motor gráfico, aunque eso haya traído algún problema como los que hemos mencionado.

Jugabilidad

Tal y como señálábamos al principio, Life Is Strange: True Colors no ofrece ninguna novedad de peso respecto a las anteriores entregas salvo la nueva trama correspondiente a este capítulo. De hecho, nos ha resultado que la fórmula se ha simplificado todavía más reduciendo el número de opciones, así como el número de toma de decisiones que se pueden realizar durante todo el juego.

Todo esto hace que Life Is Strange: True Colors nos deje con un cierto sabor agridulce. Por un lado, la trama sigue siendo interesante y nos invita a jugar para conocer su desenlace, pero al mismo tiempo el jugador está quedando como un mero espectador con muy poca interacción con el entorno. Es cierto que Life is Strange nunca ha sido una aventura gráfica, pero lo que sí es evidente es que cada vez la saga se acerca más a un “walking simulator” en su búsqueda de un equilibrio entre narrativa y jugabilidad.

Dicho esto, Life Is Strange: True Colors nos pone en la piel de Alex Chen, una joven con problemas que buscará empezar una nueva vida en un pequeño pueblo minero de Colorado. Tal y como decíamos al principio, la joven Chen posee el poder de sentir las emociones y sentimientos de aquellos que la rodean. Una capacidad interesante pero peligrosa, ya que es incapaz de controlar sus propias emociones cuando aquellas que percibe son demasiado intensas.

En lo que se refiere a la jugabilidad, Life Is Strange: True Colors nos invita a pasear por los distintos escenarios hablando con las personas del pueblo, realizar pequeñas tareas y observar los alrededores. Para aprovechar el poder de Alex, también podremos interactuar con algunos elementos de su entorno y descubrir recuerdos pasados que aportan más contexto a la historia, pero sin añadir ninguna capa de complejidad. 

A lo largo de unas 10 horas de juego, viviremos toda una serie de aventuras y desventuras en las que aprenderemos a convivir con nuestro poder e intentar ayudar a la gente que nos rodea. Life Is Strange: True Colors nos presenta toda una serie de conflictos que nos harán pensar, aunque la trama de este capítulo nos ha parecido más floja que la protagonizada por los hermanos Díaz en Life is Strange 2

A continuación os dejamos con un vídeo con los primeros minutos de Life Is Strange: True Colors.

Apartado sonoro

Como viene siendo habitual en la saga, la música es uno de los pilares fundamentales de Life Is Strange: True Colors. La banda sonora es de una alta calidad y presenta pistas musicales muy variadas en las que prima el rock indie y similares. En este sentido, hay algunas canciones muy buenas y que además han sido escogidas con bastante acierto para potenciar la carga narrativa de este título. Además, hay algunas versiones de temas de anteriores entregas que harán las delicias de los seguidores más veteranos.

El doblaje también es bueno y las voces encajan con las personalidades de cada uno de los personajes. A pesar de que no está doblado al español, Life Is Strange: True Colors sí cuenta con una completa traducción al castellano en la que se ha realizado un gran trabajo por adaptar expresiones y chascarrillos desde el inglés hasta nuestro idioma. 

Conclusión

Como habréis podido observar, Life Is Strange: True Colors no ofrece novedades respecto a las anteriores entregas de la saga. Es un juego continuista en el que más allá de vivir la historia de Alex Chen no hay muchos más alicientes. Sin añadir cambios a la fórmula, esta corre el peligro de resultar caduca, algo que visto lo visto puede no estar tan lejos como podríamos esperar si no se toman cartas en el asunto.

Eso sí, artística y visualmente Life Is Strange: True Colors sigue siendo un título muy atractivo. Quizá la recreación de Haven Springs resulte un tanto exagerada para lo que se supone que es un pueblo minero, pero aun así, es interesante pasear por sus callejuelas repletas de singulares establecimientos y tiendas. La única pega que podemos encontrar es que el nuevo motor gráfico ha traído algunos problemas técnicos, pero nada que no pueda subsanarse en un futuro.

Otro dato curioso es que la duración de Life Is Strange: True Colors es sensiblemente menor que la anterior, rondando las 10 horas deteniéndonos bastante a explorar el pueblo y hablar con sus gentes. Esto no es necesariamente malo, pero sí nos da la sensación de estar ante un título algo menor. Eso sí, las horas se pasan volando y tampoco hemos tenido la sensación de que se haga especialmente corto, pero comparándolo con el resto de los títulos de la saga sí nos ha resultado un dato llamativo.

¿Merece la pena Life Is Strange: True Colors? Si os gustaron los anteriores títulos de la franquicia, la respuesta es un sí bastante rotundo. La única pega que podemos encontrar es que la fórmula empieza a agotarse y que es necesario encontrar elementos que la revitalicen. Si por el contrario la saga nunca os “ha hecho tilín”, esta entrega tampoco lo hará.

Life Is Strange: True Colors ya disponible para PC, PS4, PS5, Switch Xbox One y Xbox Series XS.