Sequelitis: Dicese de la enfermedad por la cual diversas compañías de entretenimiento lanzan a troche y moche secuelas de sus producciones más exitosas, haciendo así que, en la gran mayoría de los casos, algo nuevo e interesante vaya degenerando y cause el comúnmente llamado “*cansancio de secuelas” . Ejemplos: Pesadilla en Elm Street, Assasins Creed, Metallica *véase la definición para el término en la página 123.

Esta enfermedad es bastante habitual al día de hoy. Los grandes estudios no quieren perder dinero, y prefieren hacer la décima entrega del juego que toque a jugársela con la paja mental del director novel de turno. Esto, también es aplicable a nuestro medio, y es algo que no es para nada nuevo. Desde los albores de videojueguismo, hemos tenido secuelas de cualquier juego que tuviese éxito: Super Mario, Dragon Quest, Tomb Raider, etc. Éstas, por lo general, estaban separadas por un cierto tiempo, con lo que las nuevas entregas solían aportar novedades más allá de nuevas localizaciones o un número en la carátula. A día de hoy, la cosa es un poco diferente ya que tenemos juegos que salen anualmente y, obviamente, de un año para otro no te va a dar tiempo a innovar demasiado ¿no?

Estas divagaciones me vienen al pelo para hablar del juego que me ha tocado analizar en esta ocasión. Porque si hay una saga que ha sacado juegos como churros en los últimos años, es la creada por él director que luce mejor moreno de la industria: Mr. Nagoshi. Y es que en el periodo de diecisiete años, este señor ha sacado ocho juegos de la saga del yakuza más viril, dos remakes, siete spin offs, otro para móviles y hasta uno online. ¡Este hombre no puede parar de crear!

¿Y ahora a qué nos tocar jugar? Pues esta vez volveremos a ponernos en los, ajustados, pantalones del detective más molón de Kamurocho. Es la hora de enfundarnos la chupa de cuero, coger la cartera de ikemen del 109 y ponernos a resolver el caso que nos han encargado a la misma vez que ajusticiamos maleantes por las calles con nuestro kung fu, entre otras actividades lúdicas, porque no vas a tener tiempo para aburrirte…..

Yokohama me llama

Como no se si has jugado a la entrega anterior o tienes conocimientos de los bajos fondos de Kamurocho, creo que es una buena idea ponerte en situación. Nuestro – atractivo – personaje principal es el detective Takayuki Yagami, ex abogado – para saber la razón por la que es “ex” tendrás que jugar al anterior – convertido en detective privado en el barrio más peligroso de Tokio. Junto a él, está su inseparable colega Kaito, un ex yakuza de esos de las pelis de la Nikkatsu: semos criminales, pero de buen corazón. Juntos forman la agencia de detectives Yagami, ¡siempre preparados para resolver misterios y ayudar al barrio! 

Tras la que se lió en su anterior aventura – y créeme, no era moco de pavo – ahora disfrutan de cierta fama y tranquilidad, con lo que sus casos son algo más parecido a pillar novios infieles in fraganti, o rescatar gatos – esto último de gran importancia en la serie – . Pero, como ya viene siendo habitual, esta tranquilidad nos va a durar poco. 

Porque en la ciudad de las motos y las chupas con bordados locos, también conocida como Yokohama, sucederán una serie de acontecimientos que harán que Yagami cambie de aires en su búsqueda por hacer justicia. Para no hacerte ningún spoiler, mejor te hago un resumen de contraportada de peli, y así te haces una idea de lo que te vas a encontrar:

“Tras encontrarse un cuerpo sin vida en un bloque de apartamentos abandonado, la agencia de detectives Yagami se verá inmersa en una tumultuosa aventura cargada de acción y giros de guión que los llevará a descubrir los bajos fondos de Yokohama. ¿A quién pertenece ese cuerpo? Y lo que es aún más inquietante, ¿cuál es la extraña relación de éste con el instituto Senryo?”

“¿Un instituto? ¿Qué narices pinta eso en mi juego de tortas y guaperas?” Puedes estar pensando, pero es que este instituto es una pieza esencial para el desarrollo de la historia y lo que es incluso más importante, la mitad de la parte jugable del juego.

Física o Química

Como acabo de escribir, el instituto Senryo es una parte fundamental en el desarrollo de la aventura. No sólo a nivel argumental y tocando un tema que, por lo que parece, es bastante habitual dentro de los centros de Japón, como son los abusos a estudiantes dentro de ellos, sino que a también lo es en la parte jugable.

Porque, no todo va a ser un drama adolescente – y menos aún tratándose de la saga  que nos ocupa -. Por aquellos lares las actividades extraescolares son algo bastante importante y por lo general, después de la escuela, tu te vas al club que más te mole para hacer variopintas labores. Todo esto confirmado por mi amiga Kaz, del club de música.

El Senryo no va a ser menos y a tu disposición vas a tener un gritón de ellas, algunas de ellas hasta extraoficiales. Para empezar, nos tendremos que unir a….¡el club de detectives! O el de resuelvemisterios, como se llama oficialmente. Tras conocer a Amasawa, una locuaz aprendiz de Colombo, esta nos propondrá resolver el misterio que se esconde tras “El Profesor”, la persona que está haciendo que los clubes del instituto se vean involucrados en actividades ilegales. Claramente, para conseguirlo, tendremos que unirnos a todos ellos, para así obtener pruebas con las que resolver el enigma.

No te pienses que esto va a ser llegar, hablar con alguien y ya, problema resuelto. No, porque Takayuki va a tener que demostrar que no es sólo una cara bonita, sino que también puede vencer a Justin Timberlake en un duelo de baile, ser más rápido que Valentino Rossi a lomos de una bosozoku o coronarse como el rey del Virtua Fighter.

Cada club tendrá su respectivo minijuego y a su vez, todos ellos serán diferentes entre sí: el club de baile será uno rítmico, en el que tendrás que entrenar molongas coreografías con las conejitas del Senryo. En el de eSports – ojalá hubiese tenido yo esto en mis años mozos – tendrás que demostrar tus habilidades en Virtua Fighter 5 Final Showdown. O en el de fotografía, donde tendrás que hacer…..fotos: ¿qué ibas a hacer si no?

Uno de los más largos y complejos será el de robótica. En este, tu misión será crear un equipo de tres robots para competir contra otros institutos en un juego en el que el objetivo será dominar el escenario colocando piezas. Para conseguir esto, tendrás que ajustar tu equipo decidiendo la manera de la que quieres jugar y combinando partes para tunear y hacer más fuertes a tus roboces.

Y en el instituto no acaba la cosa. Ya que fuera de él también tendrás que hacer otro tipo de actividades extraescolares, y no menos divertidas, alguna de hecho casi que podría ser un juego aparte. Porque la del gimnasio donde entrenarás para dar tortas como Tyson, es así de buena. En él tendrás que luchar contra diferentes oponentes hasta poder enfrentarte a tu objetivo. Para ello tendrás todo tipo de movimientos clásicos, y hasta vaciles a lo Ali. El único “pero” que se le puede poner a éste, es que está muy claro que los movimientos del estilo de boxear que vas desbloqueando conforme lo juegas ha sido cortado del juego principal para añadirlo como DLC aparte, pero eso no quita que sea la mar de divertido.

Otras de las cosas que podrás hacer después del instituto serán carreras ilegales de motos. Como ya he apuntado antes, te volverás todo un bosozoku, moto tuneada incluida, y te jugarás el tipo frente a una peña de lo más variopinta, ya verás la risa que te espera.

Ya que hablamos de ruedas, ¿qué tal se te da ir sobre una tabla con cuatro? Porque sí, Yagami es un skater y, como tal, podrás subirte a tu patinete – que también podrás usar para moverte por la ciudad más rápido – para impresionar a la chavalada con tus trucos en el skate parque o tu velocidad en unas carreras que parecen sacadas de otras sagas con monos y fontaneros conductores.  

Por último, si todas estas cosas te parecen de adolescentes, siempre puedes ir de copichuelas al bar de hostess y charlar con las chavalas que lo regentan. Pero ojo, no te pases con el alcohol, ¡o no podrás ni decir tu nombre!

Ahora me toca a mi dar una explicación de por qué he empezado el análisis por aquí, una misión secundaria, y no de una manera más normal, hablando del juego en sí. Esto se debe a que ésta es, literalmente, medio juego y no hablo de diez horas. Si te pones a hacer todos los clubes, tranquilamente te vas a tirar sobre unas veinte y, siendo sincero, las gran mayoría de ellos son bastante divertidos, con lo que sería una pena que te perdieses una de las mejores partes que ofrece el juego. Yo sólo te digo lo que hay, luego tú ya tomarás la decisión que toque, porque ha llegado la hora de hablar del juego principal. ¿Cómo llevas tu kung fu?

Operación Molón

Entonces, ¿qué vamos a hacer aparte de visitar un instituto y ayudar a adolescentes? Pues muchas otras cosas, tantas, que llevar acabo todo lo que se te viene encima te va a llevar casi al centenar de horas deambulando por Ijincho y Kamurocho.

Para empezar, obviamente, tendremos que cumplir con nuestra misión principal y arrojar luz sobre el caso que tenemos entre manos, esto lo haremos durante las misiones principales del juego – la parte seria – . En esta entrega, Yagami cuenta con un montón de nuevas habilidades y objetos que le permitirán llevar a cabo su trabajo. Ahora podremos usar detectores de ondas o sensores de sonido para dar con pistas y secretos o, si somos más tradicionales, un perro detective que olisqueará rastros de items. Pero la cosa no acaba aquí, ya que también podremos encontrar información usando nuestro móvil junto a una aplicación llamada Buzzer, la cual nos dirá qué se cuece en la ciudad mediante los mensajes de quienes la usan, ayudándonos así a descubrir pistas con las que avanzar en nuestras misiones. Estos, junto a las anteriormente vistas posibilidades de usar un dron para explorar los escenarios o disfrazarnos de diversas cosas para conseguir información, hacen que lo de ser un detective se refleje de una manera un poco mejor que en la entrega anterior, pero tampoco te esperes ser el nuevo Sherlock Holmes.

Como ya he comentado antes, Yagami no es un investigador al uso y, aparte de tener un gran cerebro con el que resolver incidentes, también cuenta con puños y piernas con los que impartir justicia. Uniéndose a los dos estilos de kung fu del juego anterior: la grulla, ideal para deshacerte de grupos de enemigos de una forma rápida y veloz, o el tigre, la elección cuando quieras dar tortas como panes, se les une la mantis, un mírame y no me toques cuyo punto fuerte son los contraataques y los desvíos, el cual, siendo sinceros, me ha parecido el más divertido de usar. Obviamente, como viene siendo habitual en este tipo de juegos, cada estilo tendrá su propio árbol de habilidades que desbloquear con la experiencia que ganes pateando traseros ajenos y más te vale mejorar, porque vas a dar más tortas que un cura en una misa de Domingo. Y como Yagami es un hombre que siempre usa protección, en esta entrega está de vuelta la posibilidad de usar equipo para resistir las coces ajenas y así evitar llegar con moretones a casa.

Pero, sólo repartiendo galletas no vamos a ganarnos el pan y para ello están las ya clásicas misiones secundarias de estos juegos, donde podrás ver las tonterías más grandes que te puedas imaginar, contrastando así con la seriedad de la historia principal. Prepárate para: capturar a hombres araña aficionados a robar ropa interior femenina, enfrentarte a profesores encabronados con super fuerza, resolver la aparición de fantasmas en el insti o entrenar con ninjas yankis enfrentados a ninjas rusos entre otras locuras que te harán partirte de risa más de una vez mientras juegas.

Estas idioteces salidas de una reunión de trabajo un viernes por la noche en el pub de turno, ocuparán gran parte tu aventura por las calles de Yokohama y Tokio, pero, si por por casualidad sólo quieres perder el tiempo sin hacer nada “productivo” también vas a poder hacerlo sin problema alguno. Por ejemplo, como la vida de un detective privado depende de que te llamen para resolver la cosa de turno, Yagami ha pensado que, para entretenerse durante esas horas muertas, lo mejor es tener una consola con la que echarse unas partidas. Así que ni corto ni perezoso, se ha hecho con una……..¡Master System! Con la que podrás disfrutar de clásicos como Alex Kidd in Miracle World o Thunder Blade. Y el espíritu gamer de Yagami no acaba ahí, ya que en cualquier momento podrás ir al Club Sega de la esquina para echarte una partidas a Virtua Fighter, Super Hang On, o una versión especial de The House of the Dead. Sí, también podrás coleccionar peluches si tu habilidad con las Ufo Catcher es mejor que la mía.

No todo van a ser videojuegos, también podrás usar el dron para participar en un campeonato, con la posibilidad de ir mejorándolo conforme vas avanzando, jugar al deporte rey de Japón: el béisbol, adentrarte en el mundo del juego de la oca virtual o, directamente, dedicarte a comer y beber como buen turista, entre multitud de actividades más. Como bien puedes ver, ¡la diversión no tiene fin!

Como puedes ver en el siguiente video de los primeros momentos del juego:

El veredicto, su señoría

Cuando el jefe de esta publicación online me pasó el código para el análisis mi primera pregunta, fue: “¿es largo?”. La razón, junto a que no tengo mucho tiempo para juegos eternos – también conocido como “ser adulto” – es que llevo jugando a la saga de Sega y sus spin-offs desde los tiempos de PS2, y tras analizar no hace mucho la octava entrega de la serie principal y pasarme el juego anterior a éste, ambos en un periodo de tres meses, no tenía muchas ganas de seguir haciendo “lo mismo” otras chorrocientas horas.

Mi sorpresa ha sido que Lost Judgment mejora en prácticamente todo a su predecesor. Adiós al sistema de amistad del primero que hacía algunas misiones secundarias un completo tedio, fuera los combates aleatorios interminables, ya que en esta ocasión puedes pasar olímpicamente de los malotes y dedicarte a comer tu pollo frito favorito del puesto de turno. Esto, unido a que ahora hacemos cosas propias de investigadores, la sorpresa del instituto, las nuevas posibilidades a nivel de combate y que hasta Yagami ha ganado en carisma y personalidad. Estas cosas hacen que esta secuela sea un “más de lo mismo, pero mejor” y que, pese a no inventar la sopa de ajo, pasearte por las calles de Yokohama y Tokio mientras aporreas, comes o bailas sea tan divertido como ceñidos son los pantalones de su protagonista principal.

Así que saca el boli, la libreta, el manual de “cómo ser Jet Li en una semana” y prepárate para develar el misterio que se esconde tras el asesinato y su conexión con el Senryo. Sólo te digo que va a ser más interesante que verse todas las temporadas de “Compañeros”, y no sólo porque Yagami sea mucho más guapo que Quimi….