¿Qué harías si pudieses mejorar tu persona física con tecnología? Saltar más alto, ver más lejos o conectarte a internet sin usar un ordenador y, sobre todo, ¿a cambio de qué?.

Más allá de lo que mucha gente piensa – una estética resultona basada en una mezcla de tecnología , futuro cochambroso y neones – detrás del ciberpunk hay una ideas bastante más profundas. La relación entre las máquinas y la humanidad o la megacorporaciones que en un futuro nos dominarían, son los dos pilares básicos del género y algo que a día de hoy, no se ve tan lejano. 

En la parte bonita, actualmente tenemos cosas que hace pocos años eran propias de pelis de ciencia ficción: móviles, esos chismes que nos mantienen en conexión con la humanidad en todo momento capaces de hacer mil movidas diferentes, miembros cibernéticos para las personas que han perdido alguno y, mientras lees esto, se están desarrollando nanomáquinas para tratar enfermedades.

Pero por otro lado, también tenemos el lado oscuro de Amazon, Google, Facebook o Apple espiándonos y dictando lo que hacemos, vemos y pensamos basándose en los algoritmos y la información recolectada de tus aventuras ciberespaciales.

El juego que nos ocupa, en esta ocasión, tiene un poco de todo esto; pero como es un juego de terror, la parte bonita nos la vamos a saltar. Veamos qué nos espera en el ciberfuturo de Bloober Team.

La Comunidad

Para ponerte en situación dentro de esta versión del futuro que nos espera, en esta ocasión estamos en Cracovia en el año 2084 tras una plaga digital conocida como “nanofagia”, la cual acabó en una guerra y con la peña dándole a las drogas duras. Como no podía ser menos, una gigacorporación, cuyo nombre es Chiron en este caso, tomó el control, declaró la quinta república de Polonia y, creó un nuevo cuerpo de vigilantes llamados Observers. Estos tienen la capacidad de poder hackear las mentes de los ciudadanos para mantener el control de los mismos y, como puedes esperar, tu serás uno, en este caso encarnado por la leyenda Rutger Hauer, que hace un trabajo bastante bueno dándole vida a un protagonista harto ya de todo, esto hay que decirlo.

Dentro de nuestro coche, y bajo una lluvia considerable – porque en el futuro cochambroso llueve a cántaros todo el día – comenzaremos nuestro periplo futurista. Mientras nos cobijamos de la tormenta, recibiremos una llamada por parte de nuestro hijo. Algo bastante raro, ya que la relación con él se ve que estaba en peor estado que el edificio donde vive y en el que nos pasaremos todo la aventura intentando desvelar sus misterios. Porque, tras localizar la llamada, veremos que ésta ha salido de su apartamento, y como somos un buen padre pese a que nuestro hijo sea un friki coñazo – o eso parece ser – nos preocupamos por él. 

Así que nos adentramos en esta versión futurista de un fumadero de crack, por donde no ha pasado el servicio de limpieza en años y en el que el conserje – un veterano de la guerra con implantes de saldo que está en el mismo estado que el inmueble – nos dará la bienvenida junto a su robótico ayudante. Tras un breve intercambio de palabras que nos servirá de introducción a lo que será la manera de comunicarnos con el resto de habitantes del edificio, conseguiremos averiguar dónde vive nuestro retoño. Así que iremos al susodicho apartamento a ver qué narices quiere tras tanto tiempo sin saber sobre él. Y aquí es donde comenzará nuestra, inquietante, odisea.

Realidad Aumentada

Tras entrar y ver que, como era previsible, todo está manga por hombro, lo peor no es que tenga la nevera más vacía que una sala de streaptease en el Vaticano. El problema es que nos hemos encontrado con un cuerpo sin cabeza y claro, lo primero que se nos pasa por la nuestra es que, horror, puede ser el de nuestro hijo. Así que llegó la hora de remangarse la gabardina y hacer uso de nuestras habilidades aumentadas.

Como has podido leer, nuestro agente no es un humano corriente y moliente, bajo la manga tiene un par de ases en forma de escáners, los cuales tendrás que usar para ir investigando y avanzar en la trama del juego. Con uno de ellos podrás seguir y analizar pistas orgánicas, por ejemplo, cuerpos y las cosas que estos comprenden, o comprendían. Acciones como investigar un rastro de sangre te pueden llevar a conocer más sobre lo que pasó en ese momento o el tipo de persona al que pertenece, y llevarte así a nuevas pistas. Con el otro, aparatos electrónicos que irás encontrando, y funciona del mismo modo que el anterior, pero esta vez puede ser con tostadoras o implantes cibernéticos. 

Con la combinación de ambos, y usando un poco de materia gris, tendrás que ir resolviendo los misterios con los que te irás topando durante esta nada alegre visita familiar. Éstos no sólo se limitan a nuestra tarea principal, encontrar la cabeza perteneciente al cuerpo, sino que también te toparás con otros dentro del edificio, como pueden ser unos curiosos altares que alguien ha ido poniendo en diferentes partes de él.

Porque la gente que vive aquí es un poco rarita, como podrás ir comprobando en tus conversaciones con la parroquia que habita esta su comunidad: extremistas religiosos en contra de los implantes, adictos a los hologramas, y hasta familias “normales” serán tu otra fuente de información a la hora de recolectar datos sobre lo sucedido. Y no todo el mundo estará contento de que un agente del orden le toque al timbre en medio de la noche.

Como puedes ver, el tema de ser un investigador parece que está bien resuelto, pero nuestro protagonista también tenía otra habilidad que sobre el papel es hasta mas interesante, porque eso de invadir mentes ajenas suena bastante guay ¿no?. Pues sí, lo es. 

Llegado el momento, podrás conectarte al cuerpo de turno y adentrarte así en sus memorias. Estas partes a nivel narrativo son bastante interesantes, ya que intentan transmitir el estado mental del sujeto al que nos hemos conectado mediante nuestros implantes y son donde Bloober Team ha hecho lo que más le gusta hacer en sus juegos: crear escenarios que se tuercen y retuercen ante ti para dar lugar a espacios irreales y crear así una sensación de inquietud.

No voy a destriparte mucho sobre éstos, pero puedo decirte que un par de ellos nos pondrán en la piel de una pareja. Por una parte reviviremos los recuerdos que ésa tiene – ¿o tenía? – desde los comienzos de cómo se conocieron, hasta la dura realidad que les esperaba en el futuro. En la otra, podrás ver un parte de su versión de los hechos y como su pareja acabó cómo lo hizo. Dichas partes no están exentas de sus sorpresas y puzzles, en algunos casos más interesantes que otros.

Y es que parece que últimamente para hacer un juego de terror tienes que poner a un bicho tocanarices siguiéndote dentro de un pseudolaberinto sin la posibilidad de defenderte, y como no podía ser menos, aquí también nos lo vamos a encontrar. Dichos momentos son, con mucha diferencia, lo peor del juego, porque realmente no aportan mucho y sólo lo alargan de una manera que no es ni divertida. Esto es más hiriente aún en la última parte, que es básicamente eso durante una hora, y en la cual me mataron – la única vez en todo el juego – sin saber por qué. 

Desde aquí hago un llamamiento a cualquier estudio que pretenda hacer un juego de miedo: por favor, si no sabéis qué narices hacer para crear tensión y terror, la opción de simplemente poner un ente invencible a la caza de tu pandero es cutre, aburrida, tiene más años que el sol y todo el mundo acaba haciendo eso. Si decidís hacerlo, pensad en alguna forma de que sea único e interesante. Ahí tenéis un buen ejemplo “reciente” como puede ser Alien Isolation. Y si no la encontráis, ni os molestéis en implementarla porque a casi nadie le gusta. Gracias.

Para irte haciendo el cuerpo, te dejo con una visita guiada de los primeros momentos del juego:

Shock To The System

¿Qué nos espera en el futuro? Si me preguntas a mí, y viendo como está el mundo, supongo que los robotos llegarán y exterminarán a la humanidad sin ningún tipo de problema, básicamente porque somos una panda de idiotas que nos lo merecemos. Obviamente, antes de eso tendremos que pasar por un periodo en el que las máquinas pasarán a ser una parte literal de nosotros: podremos conectaremos a internet directamente con nuestro cerebro, las nanomáquinas nos ayudarán a ser citius, altius y fortius, y posiblemente hasta también tengamos penes biónicos como en “Tetsuo”, dando así lugar a que la línea diferenciadora entre humanos y máquinas sea cada vez menos clara.

Esto es lo que Observer System Redux parece querer transmitir bajo la excusa de ser un Sherlock Holmes aumentado. La investigación y búsqueda de su hijo, dentro de ese edificio del futuro decrépito, habitado por cuasi humanos bajo el yugo de una megacorporación y las consecuencias de tratar con todo ello, son lo mejor del juego. Lo que es una lástima es que el tiempo invertido en hacer las partes tediosas con bicho de turno, no se haya destinado a mejorar la parte de investigar y usar nuestras ciberhabilidades para desvelar más misterios de diferentes formas, porque podría haberles salido algo mucho más redondo. 

Aún con eso, este es el mejor juego que ha salido del estudio polaco y, un buen ejemplo de que el ciberpunk es algo más que lluvia, moho y neones en japonés, que nos deja con la gran pregunta: ¿dónde acaba la humanidad y empieza la máquina?