Rage 2 quizá haya sido la secuela menos esperada dentro del mundo del videojuego, tanto que cuando los rumores sobre su publicación empezaron a aflorar muchos dudaban que finalmente Bethesda estuviese trabajando en ella. Y mucho menos que su lanzamiento estuviese tan próximo como se decía. Sin embargo, las dudas pronto se disiparon y fue la propia compañía la encargada de anunciar a bombo y platillo la continuación de Rage.

Como decimos, un anuncio totalmente inesperado pese al «final» abierto de la primera parte, ya que su éxito fue bastante moderado para las expectativas que se habían depositado en él. Un juego que nació acompañado de una gran expectativa y que finalmente no logró satisfacerla. Pero Bethesda, id Software  y Avalanche Studios son entidades inconformistas dispuestas a superar las piedras que se encuentran por el camino, y en ese contexto podemos enmarcar Rage 2. Un título que busca reinventarse y ocupar el puesto que esa primera entrega debió ocupar en el Olimpo de los shooters.

A pesar de todo lo anterior, Rage 2 no es la revolución que muchos podían esperar, pero sí es un retorno mucho más que digno a un mundo bastante plano e insulso que nos planteaba el original. Todo ello potenciado con una jugabilidad a prueba de bombas y un gunplay frenético que eleva la acción a cotas que muy pocos juegos pueden. Pero como decimos, el juego tiene sus aristas que junto a sus virtudes iremos desgranando a lo largo del presente análisis.

Apartado técnico

Rage 2 cuenta con un apartado visual muy vistoso y variado pese a meternos de lleno en un mundo destruido por la contaminación y la guerra nuclear. Argumentalmente esto tiene su explicación y serán los jugadores los que descubran los motivos de este resurgir, aunque esto no deja de ser una excusa para poder incluir una mayor variedad de escenarios que alivien la fatiga visual de un mundo dominado
por los tonos ocres. En este sentido, el trabajo realizado por id Software es muy bueno y los paisajes que podemos explorar son bastante diversos para lo que nos tienen acostumbrados los juegos de corte post apocalíptico.

A toda esto hay que añadir la omnipresencia del tono rosa, que desconocemos si surgió como una broma durante el desarrollo de Rage 2 o simplemente es un contrapunto cromático que rompe la monotonía de este mundo. Sea como sea, el resultado no es malo y sirve como seña de identidad de este título al tiempo que nos resalta puntos o elementos clave dentro del juego. Un recurso interesante que no rompe la coherencia del juego más allá de ser un color con el que los usuarios no estamos muy acostumbrados a ver dentro de un videojuego.

En lo que se refiere a los modelos, la calidad es bastante alta y en general podemos afirmar que existe una gran variedad. Esto último hay que tomarlo con un poco de perspectiva, ya que es cierto que los bandidos o mutantes que pueblan este particular mundo yermo en el que Rage 2 se desarrolla no son demasiado distintos los unos de los otros. Pero en general, sí resultan bastante únicos y bastante originales. Lo mismo ocurre con otros elementos como los vehículos, que sin ser un dechado de innovación sí podemos encontrar multitud de modelos.

A pesar de que no estamos ante un título especialmente puntero, sí que es un título que luce bastante bien. Eso sí, hay algunos problemas de rendimiento y es posible que haya que trastear un poco hasta encontrar la configuración que mejor se adapte a nuestro PC. Pero una vez la encontremos, lo cierto es que Rage 2 es bastante estable a la hora de mantener tasas de frames equilibrados. Algo que sin duda es de gran importancia en un shooter, y aún más en uno tan frenético como este.

En ese sentido, poco se le puede reprochar a Rage 2 ya que es capaz de poner sobre la mesa detalles y efectos visuales sin comprometer la experiencia de juego. A lo largo de nuestras sesiones lúdicas no hemos experimentado problemas o bugs dignos de reseñar, por lo que Rage 2 también cumple en esta faceta.

Jugabilidad

Rage 2 retoma su concepto de mundo abierto y lo desarrolla de forma más ambiciosa que en su primera parte. Si en Rage el mundo lo podíamos explorar con relativa libertad, ahora el concepto es mucho más ambicioso al meter de lleno la acción en este universo, alejándose de los lugares cerrados. Esto tiene sus virtudes y sus defectos, ya que hacer un mundo abierto interesante sigue siendo una tarea pendiente para muchos estudios, y lamentablemente para id Software todavía lo sigue siendo.

A pesar de tener muchas «actividades» para realizar en Rage 2, la mayor parte de ellas resulta repetitiva y poco inspirada. Estas tareas se traducen en su mayoría a despejar campamentos de bandidos, eliminar algún tipo de amenaza o encontrar algún Arca. De todas ellas, la más gratificante son las Arcas ya que nos permite obtener mejoras para nuestro arsenal o habilidades adicionales con las que
machacar a nuestros enemigos. Pero más allá de esta «zanahoria» lo cierto es que pocos atractivos hay salvo obtener recursos o similares.

En este sentido, creemos que el mundo de Rage 2 podía dar para más y pese a que es una mejora sustancial respecto al primer Rage, lo cierto es que se queda corto para lo que podíamos esperar. Sin embargo, donde no defrauda en absoluto es el denominado gunplay. Y es que los tiroteos en este título son una auténtica delicia, toda una experiencia lúdica llena de acción que evoca a los grandes del género. En este sentido, poco más se le puede pedir y gracias a las modificaciones y armas de las Arcas, resulta todavía mejor.

Lo que sí recomendamos es que la dificultad por defecto para que se pueda disfrutar de forma óptima Rage 2 sea la denominada como «difícil». En este nivel de desafío hay ocasiones en la que resulta fácil, por lo que cualquier otro nivel inferior de dificultad puede resultar muy escaso y no plantear ningún aliciente para el jugador. La IA no resulta especialmente desafiante, aunque los enemigos tratan de coordinarse para ponernos las cosas complicadas, sus tácticas no es que resulten muy complejas más allá de intentar rodearnos o intentarnos hacernos salir de la cobertura con granadas

Y aunque el daño que los enemigos son capaces de infligirnos es elevado, nuestras habilidades suplen con creces ese tipo de amenazas. Por tanto, la sensación que tenemos es que Rage 2 nos pone por delante una especie de «parque temático» de la destrucción en el que nosotros somos los protagonistas. Da igual lo fuertes que sean los rivales, nuestras habilidades y armas podrán con ellos de forma brutal y expeditiva. Una experiencia rápida, divertida y en general, muy satisfactoria.

Más allá de todo lo anterior, la jugabilidad de Rage 2 es bastante tradicional y se enmarca en esa vieja idea de botiquines y munición. Ninguno de estos dos elementos debería ser un problema, pero sí reflejan ese concepto clásico del shooter sobre el que se asientan los cimientos de este título. En lo que se refiere a las fases de conducción, siguen siendo un añadido poco interesante, aunque al menos en esta ocasión no dejan de ser opcionales.

Por otro lado, la trama principal no es nada del otro mundo y completarla no nos debería llevar mucho más de una docena de horas. El argumento tampoco es que sea nada original, pero como se suele decir, se deja jugar. No esperéis grandes giros o un hilo argumental que os deje sentados al filo de la silla, pero sí una historia gamberra llena de exabruptos cargada de acción y clichés.

Apartado sonoro

La banda sonora de Rage 2 mantiene ese toque «canalla» que impregna el título desde su pantalla de carga hasta las últimas horas de su duración. Quizá no sea la música más inspirada, pero es efectiva y cumple su cometido sin mayores ambiciones más allá de entretener y amenizar las sesiones de juego. En lo que se refiere a los efectos sonoros, su la calidad está fuera de toda duda y contribuyen a crear una experiencia mucho más inmersiva y divertida.

Por último, el doblaje al español es de buena calidad, aunque adolece del mismo problema que otras muchas creaciones del mundo del videojuego: son siempre las mismas voces. Esto no es algo reprochable a Bethesda, y también ocurre en el mundo de la televisión, pero sí es cierto que causa cierta fatiga. En cualquier caso, la calidad es indiscutible más allá del pensamiento al aire que supone el comentario anterior.

Conclusión

Rage 2 es toda una experiencia de juego eclipsada por un mundo abierto insulso y desaprovechado. A pesar de todo, estamos ante un título muy divertido que se disfruta todavía más si nos dedicamos a explorar sin muchos miramientos y a buscar desafíos que nos hagan apretar los dientes y a tener que usar todos nuestros recursos para superarlos. Es en estas situaciones en las que el juego brilla con más fuerza y las que lo hacen verdaderamente disfrutable.

Obviando lo anterior, lo cierto es que Rage 2 es un juego interesante y visualmente muy atractivo que se aleja de los cánones de un mundo devastado. Además, la mezcla de seriedad y su tono desenfadado también resulta refrescante. Quizá peque de falto de contenidos a largo plazo, pero como hemos señalado, estamos ante un título muy interesante y con un gunplay envidiable, algo realmente difícil de conseguir en un shooter. Y esto es sin duda el mayor mérito y éxito indiscutible de Rage 2.

Rage 2 ya disponible para PC, PS4 y Xbox One.