Las arañas peludas mutantes gigantes son mi peor enemigo en los videojuegos. O sea, tu imagínate que si de normal son feas, de repente tienes una de ellas en tu tele de 55” con todos sus ojos mirándote, menudo yuyu…

Estos artrópodos, también han sido uno de las creaciones más clásicas de esa empresa familiar llamada Umbrella, cuya afición, aparte de querer dominar el mundo, es tener siempre alguna criatura más grande, más fea, y más mala escondida en la manga, o bueno, un tubo de ensayo, si queremos ser más exactos.

La razón de esta clase de biología viene porque ahora le ha tocado pasar el lifting al siguiente capítulo de la saga, el cual ya originalmente era bastante diferente a su predecesor, y en esta nueva versión lo es más aún, veamos las razones.

Runaway City

La primera, es que esto es un juego de acción, como una buena película de Michael Bay – piensa en La Roca, no Transformers – pero en vez de aguantar a Megan Fox, tendrás que lidiar con Jill Valentine, la cual, sinceramente, es mejor actriz. 

Nuestra valiente protagonista, tras sobrevivir a la mansión, sigue viviendo en su apartamento de Raccoon City, investigando a Umbrella para dar con una manera para hacerla caer. Pero la tranquilidad le durará bien poco, y no será por unos jovenzuelos borrachos cantando serenatas bajo su ventana. Por “causas mayores” tendrá que armarse y abandonar su hogar más rápido que si hubiese recibido una orden de desahucio, lo cual, viendo lo que le espera, hubiese sido hasta mejor.

Pero no estará sola en la aventura, ya que bien pronto conoceremos a Carlos, unos de los mercenarios enviados por la compañía para controlar la situación – con controlar ya sabes a que me refiero – el cual le ayudará, y cuyas habilidades podremos usar en algunos momentos de la historia.

Este es el primer cambio y el más importante respecto a sus predecesores, olvídate del “yo quiero puzzles y sobrevivir, quiero sentir el Survival Horror ™ en mis carnes”. Sí, de eso queda algo por ahí, pero como en el original, aquí lo que se lleva es pegar tiros. Y es que vamos a pasarnos más tiempo combinando los diferentes tipos de pólvoras para conseguir munición, que haciendo lo propio con trozos de un medallón misterioso para que encaje en una misteriosa puerta. 

Ejercer de alquimista armamentístico no es algo nuevo como lo fue en su día, ya que el remake previo también tenía esta opción, pero en esta ocasión, al estar el juego más enfocado a disparar, tendremos muchísima más materia prima con la que crear alimento para nuestras armas, pequeñas, grandes o mayores, y así poder abrirnos paso a disparos por las calles de Raccoon City, las cuales, todo sea dicho, lucen la mar de bien.

Se acabó eso de contar las balas que nos quedan para pasar por ese pasillo lleno de bichos feos, o el planear alguna táctica para dejarlos atrás, ahorrar munición y olvidarnos de ellos, porque claro son tontos y no me van a seguir si corro a otra habitación; jojojo, soy tela de inteligente. 

Enemigo Mío

Pues si piensas eso, me parece que tengo malas noticias para ti. En su predecesor teníamos a Mr. X persiguiéndote con su sombrero ridículo, y dándote la vara por toda la comisaría. De él – el bicho, no el sombrerito – te podías cachondear, esquivarlo y olvidarte de él, hasta cierto modo, pero ahora la coña se ha acabado.

Como buena empresa basada en el I+D, Umbrella siempre está mejorando sus productos. La diferencia con otras compañías, es que en su caso, estos productos están diseñados para la sembrar la muerte y destrucción a su paso, y con su última innovación, se han superado a sí mismos.

Portador de una sonrisa mejor que la de Denzel Washington, y un bazooka que haría salivar al público objetivo de la NRA, Nemesis, es la causa mayor que comentaba previamente. Un monstrenco muy grande, muy feo, y muy malo, que no descansará hasta que acabe contigo. “No descansará” esas son las dos palabras que podrían leerse en su epifanía, porque el bicho se toma muy en serio su trabajo, y te irá persiguiendo por todo el juego. Vayas donde vayas, posiblemente te encuentres con él, lo cual añade un elemento sorpresa a la hora de planear tus visitas a las diferentes partes de la ciudad, ya que debes de contar con que puede aparecer por ahí para decirte hola y darte una palmadita en la espalda, o usar uno de sus tentáculos para convertir al zombi de turno en algo parecido a las plagas de la cuarta entrega – um referencias al 4, interesante -.

Tus únicas opciones para sobrevivir a sus apariciones pasan por: primera y más obvia, atizarle con lo más gordo que tengas a mano para pararlo un rato – no, no se muere – y poder pasar tranquilamente por su lado. O la segunda, que es usar tu nuevo movimiento para esquivar los ataques, el cual, hecho a tiempo, te permitirá hacer un contraataque a la misma vez que evitas un sopapo de Nemesis, o un mordisco zombi. Obviamente, este movimiento tendrás que sincronizarlo con el ataque del engendro de turno para poder realizar el contragolpe como dios manda. Esto hace que, hasta que te acostumbras al timing, no sea una opción del todo segura, con lo que tendrás que entrenarlo, y recibir algunos mordiscos por el camino.

Ch-Ch-Changes

Volvamos a las arañas, porque las pobres no han sido las únicas damnificadas en esta ocasión, a lo mejor hay alguien en Capcom que comparte mis ideas respecto a ellas, lo cual me parece muy bien. Lo que ya no me parece tan bien es que falte medio juego respecto al original, y esto es peor aún en este caso, porque no se pude decir que fuese un juego largo. Adiós al campanario, fuera el cementerio donde te enfrentabas al gusarapo gigante, no vas a ver el ayuntamiento, y mucho menos el parque; todo esto ha desaparecido vete tú a saber por qué.

Este no es el único cambio, también ha desaparecido la posibilidad de elegir diferentes caminos en ciertos encuentros con Nemesis, lo cual influía posteriores eventos en incluso hasta el final del juego, alargando así la ya corta vida del juego.

Pero lo que más me ha tocado las narices es la desaparición del modo Mercenarios, cuando fue el primero, y encima, era realmente bueno. En vez de ese extra, esta vez Capcom ha decidido ser generosa y regalarnos un juego multijugador para que nos entretengamos online “¡Resident Evil Outbreak 3!” No, tranquilízate, que por desgracia no nos ha caído eso.

¿Viva? La Resistance

Y es que en un giro de acontecimientos digno de la saga, nos encontramos que podemos jugar a Resident Evil: Resistance por la cara, cuando se pensaba que iba a ser un juego aparte, una decisión que se puede entender tras echar un par de horas con él.

La premisa aquí es bastante simple: debes lograr escapar de una zona controlada por Umbrella dentro de un tiempo limitado. Para hacerlo, podrás elegir a tu personaje de entre un elenco no muy variado, basado sobre todo en estereotipos de las pelis de terror. Aquí nos encontraremos con un bombero, la hacker punkrocker, una sureña hábil con las armas, el tradicional deportista, un cerebrito, o la química dispuesta a dar soporte.

Cada personaje tiene las habilidades propias de su personalidad, al deportista y al bombero se les da bien la parte física, mientras que a la hacker, es hábil con las cosas electrónicas. Una vez elijas a tu avatar, tendrás que abrirte camino por los niveles para conseguir la libertad, previa destrucción del objeto de turno, o la resolución de un puzzle, antes de que acabe el tiempo. 

Aquí es donde entra la otra mitad del juego, la mastermind. Si lo tuyo no es hacer el bien, posiblemente deberías de probar esta opción. En ella encarnaremos a alguna de las viles mentes de la saga, tales como Alex Wesker, Orwell E. Spencer o Anette Birkin, con el único objetivo de liarla lo más gorda posible. 

Para ver usaremos las cámaras instaladas por todas las localizaciones, y así poner en marcha nuestros planes de exterminio. Y no tendrás problemas de variedad de recursos: zombis, trampas y hasta incluso un Tyrant o el bicho gordo similar que le toque a tu elección formarán parte de tu arsenal, con el único límite de tener que gastar puntos para poder usarlos. Piensa en cada habitación como si fuese tu cajón desastre con el que jugar, pero con la pequeña diferencia de que juegas con la vida de personas.

Obviamente, todo esto incluye niveles que subir jugando con las mejoras de habilidades que estos conllevan, y la posibilidad de desbloquear, o comprar, trajes u objetos conforme vayas jugando.

No parece que sea un mal juego ¿no? Para nada, de hecho tiene escenarios bastante interesantes a nivel de diseño, como el parque temático, el cual no desentonaría nada si lo hubiesen puesto en el juego principal, o en su propio modo historia, aunque de eso aquí no tenemos. Como tampoco es mala la idea de alguien controle a una mente maestra – aunque algunas tienen mucha ventaja sobre el las otras, lo cual hace que esté un poco desequilibrado a la hora de jugar.- para hacer la puñeta al resto mientras que intentan escapar. 

Su principal problema es que, actualmente, le falta algo más de tiempo en el laboratorio para alcanzar su potencial, lo cual puede darse si continuan actualizándolo como han ido haciendo con Nicholai y Claire, que ni estaban al principio. También han ido puliendo bugs y añadiendo cosas con el tiempo. Así que vete a saber si no les acaba quedando algo curioso si mantienen las actualizaciones como dicen que mantendrán, al menos por este año.

Gameplay

Resident Evil 3 es un juego con más acción que otros títulos primigenios de la saga. Es algo que ya se ha comentado y eso afecta al ritmo, que es más vivo que en RE2. Para que veáis como luce el juego de Capcom, aquí tenéis una muestra jugable del comienzo (sí, sale Nemesio):

Nip/Tuck

Hay una cosa que no termino de entender es que, Capcom, eres la compañía que hizo EL remake ¿cuál es la razón de cortar contenido ahora? Y más cuando has tenido décadas para planear la revisión de una de tus sagas más emblemáticas. Puede que en el caso del segundo no fuese tan flagrante – en mi opinión la segunda vuelta es demasiado similar a la primera – pero eso no quita que se hiciese un gran trabajo, con lo que podíamos esperar algo similar con la secuela, lo que no esperábamos es que llegase tan seguida. 

Para el remake del anterior tuvimos que esperar y mendigar varios lustros, este casi que nos lo han tirado a la cara a grito de “¡me lo quitan de las manos!”, lo cual ya auguraba que algo iba a cambiar. Y vaya si lo ha hecho, falta casi medio juego si comparamos con el original. Esto hace que si el anterior te duraba un día, en este se te acaba la diversión en seis horas, y lo único que te quedará por hacer es conseguir puntos para desbloquear armas. Esto es una pena, porque durante el rato que dura, el juego es bueno, manteniendo la esencia de la versión original, pero cuando te empiezas a engorilar ¡pam! the end, imagina que Michael Bay termina la peli tras volar tres coches, pues esa es la sensación.

Por otra parte está el añadido de Resistance. Cuando el público lleva años pidiendo un nuevo Outbreak, nos sacan este, que oye no está mal como complemento. Es un juego completo, no un modo adicional corto, y la idea de todos contra uno, algo que ahora está muy de moda, la han encajado muy bien dentro del universo de la saga. Aunque al principio estuviese un poco verde Hunter, como ya he dicho antes, parece que con las actualizaciones lo van arreglándolo poco a poco. Así que, por darle un tiento no pierdes nada, ¿quién sabe? A lo mejor le pillas el rollo, y acabas siendo el nuevo fichaje de Umbrella.

Ahora sólo nos queda esperar al siguiente remake, el cual no es moco de pavo, pero ya parten con una ventaja respecto a estos, y es que en ese no hay seres peludos con ocho patas que borrar, así que no tienen excusa para la falta de contenido respecto al original.