Uno de los aspectos que más rechazo pueden originar los juegos denominados como «sociales» o «party games» es que resulten aburridos o que de algún modo no inciten a los jugadores a implicarse en ellos. Esta es una meta compleja porque evidentemente cada persona es un mundo, pero hay pequeños trucos y estrategias que pueden hacer que pequeños gestos o movimientos nos metan de lleno en un videojuego y sean capaces de despertar nuestro entusiasmo.

Tras unas cuantas entregas un tanto descafeinadas, la saga Mario Party regresa por la puerta grande recuperando ese componente social y de interactividad entre los jugadores que hemos mencionado. Super Mario Party para Nintendo Switch no reinventa la rueda, pero sí ofrece una experiencia amena y entretenida que recuerda a los mejores títulos de la franquicia. Y todo ello gracias a ideas clásicas y otras novedosas que maridan en una excelente colección de minijuegos con los que pasar muchas horas de diversión. A continuación analizamos de forma pormenorizada Super Mario Party.

Apartado técnico

Sin ser una revolución visual, lo cierto es que Super Mario Party es la entrega más vistosa de la saga. Como viene siendo habitual, estamos ante un título muy colorido y lleno de vida en el que el objetivo es transmitir alegría y ganas de divertirse. En este sentido, poco se le puede reprochar a Nintendo ya que es una meta que consigue a la perfección. Además, dentro del estilo cartoon del juego, lo cierto es que se aprecia el trabajo y el esfuerzo por recrear un mundo de gran belleza, pero también de un elevado nivel de detalle.

Esto se puede apreciar en el diseño de los personajes y sus texturas que abandonan los tonos planos de otras entregas de la saga para introducir texturas y otros elementos que hacen que Mario y compañía brillen con más fuerza que nunca. Lo mismo ocurre con los escenarios, que son más dinámicos y cuentan con unas animaciones más depuradas y realistas. Todo esto hace que aunque el objetivo de Super Mario Party no sea el de destacar a nivel visual, sí complemente a la perfección el resto de elementos que vertebran este título.

Respecto a este apartado, lo único que podríamos señalar como algo negativo es que estamos ante un título que se disfruta más en modo «dock» que en portatil. No es que no se pueda jugar en este último, pero dado el carácter social de este tipo de juegos y el espacio que requiere para jugarse, la modalidad portatil no es la más indicada para disfrutar de él. En cualquier caso, eso no significa que no podamos reunirnos con nuestros amigos y disfrutar de esta modalidad, pero eso sí, será un poco más complicado.

Jugabilidad

Como hemos señalado anteriormente, Super Mario Party no cambia las bases de la franquicia pero sí añade pequeños detalles que le aportan algo de savia nueva. Por ejemplo, uno de estos pequeños detalles es la posibilidad de celebrar junto a nuestros compañeros el éxito en un minijuego en otras acciones que en principio tienen poca importancia. Esto nos llevará a tener que realizar un pequeño gesto con el «Joy-Con» a modo de «hurra» y nos recompensará con un pequeño incentivo.

Sin embargo, al final no es la recompensa lo que nos lleva a realizarlo, ya que realmente es insignificante, si no que se transforma casi sin darnos cuenta en un gesto de camaradería y que nos mete de lleno en el juego. Un detalle que en principio puede parecer insignificante pero que sin embargo tiene una gran capacidad para que los jugadores se metan de lleno en el juego. Una mecánica simple pero que se se convierte en uno de los engranajes de la diversión en Super Mario Party.

De la misma forman, Nintendo ha explorado la forma en la que explotar al máximo el uso de los «Joy-Con» de Nintendo Switch. Estos pequeños mandos se convertirán en nuestros más fieles aliados por lo que tendremos que moverlos, agitarlos, bailar con ellos y utilizarlos como un pad tradicional si queremos salir airosos de los múltiples minijuegos que dan vida a Super Mario Party. Otra forma más de explotar las capacidades de Switch e intentar recuperar ese componente social que introdujo Wii y que en su momento supusieron una auténtica revolución, ahora denostada por muchos.

En lo que se refiere a las modalidades de juego, Super Mario Party ofrece bastante variedad con algunos clásicos y otras novedosas. Como no podía ser de otra forma, encontraremos el tradicional modo tablero en el que tendremos que desplazarnos en busca de monedas y estrellas con el objetivo de coronarnos ganadores. En esta ocasión encontramos algunas variaciones interesantes que añaden un punto de caos pero que al mismo tiempo aportan un poco más de estrategia a esta fórmula.

Uno de estos añadidos son los dados personalizados cuyos resultados varían en función del personaje que hayamos escogido. Las cifras que podemos obtener serán distintas y algunos nos permitirán mover más, como el simpático dinosaurio Yoshi, aunque como contrapartida podríamos llegar a quedarnos en el sitio ya que su dado incluye el número 0. Este tipo de variantes añade un poco de emoción y nos invita a tomar riesgos para intentar luchar por la victoria o en caso de que nos estemos quedando descolgados en la partida intentar arriesgar el todo por el todo.

Otra variante es la incorporación de los aliados cuyas tiradas complementarán a las de nuestro avatar. Pese a que esta variante no es 100% una novedad de Super Mario Party sí que incide en la idea anterior de ofrecer más opciones a los jugadores y que estos no se limiten únicamente a lanzar un dado virtual. Como podéis ver, son pequeños añadidos que sin ser revolucionarios hacen que la experiencia de juego tenga un poco más de profundidad y en definitiva resulte más amena al jugador.

Una de los modos de juego que incorpora Super Mario Party es Torrente de Aventuras en el que tendremos que cooperar junto a otros cuatro amigos para navegar por el cauce de un río. A lo largo de esta modalidad nos veremos obligados a utilizar el mando para desplazarnos por distintas bifurcaciones a través de las que tendremos acceso a distintos desafíos y minijuegos. También podemos destacar el modo “A todo ritmo”, en el que los protagonistas son pequeños juegos de corte musical en los que tendremos que poner toda nuestra atención para superar estas pruebas.

Sin duda, Super Mario Party ofrece una gran variedad de opciones para el jugador, y a las ya mencionadas hay que incorporar otras vinculadas al multijugador o al juego cooperativo que amplían todavía más la vida de este título. Pero otro elemento que resulta muy atractivo de este título son la gran cantidad de contenidos adicionales que podemos desbloquear y que abarcan personajes adicionales, minijuegos y modalidades extra. Todo ello lo iremos adquiriendo de forma natural según jugamos, lo que sin duda es todo un aliciente que invita a no dejar a este título de lado.

Pero la aventura de Super Mario Party no termina aquí, ya que los más «completistas» tienen un desafío adicional más allá de desbloquear y completar todos los modos de juego. Cada una de estas modalidades nos recompensa con una «joya» cuando lo completamos, por lo que si queremos desbloquearlas todas tendremos que superar cada uno de los modos de juego presentes en este título. Al obtenerlas todas, podremos optar a un nuevo desafío, lo que siempre es un incentivo para dar más vida a un juego como este.

Apartado sonoro

Mario Party nunca ha destacado especialmente por su banda sonora, pero tampoco se le puede achacar que haya sido un impedimento para disfrutar de la saga. Super Mario Party cuenta con un apartado musical correcto y sin alardes, pero que acompaña a la perfección a los contenidos que ofrece este título. Las melodías añaden cierto toque de tensión a los minijuegos y eso siempre es algo de agradecer. Lo mismo ocurre con el resto de pistas musicales, que se limitan a ser un buen acompañamiento en nuestras sesiones de juego. En lo que se refiere a efectos sonoros, su calidad es excelente ya que son los que Nintendo usa siempre en este tipo de creaciones.

Conclusión

En líneas generales podemos afirmar que Super Mario Party supone el retorno por la puerta grande de la franquicia a una consola de Nintendo. Los cambios introducidos van en la buena dirección y hacen que la experiencia de juego sea más interactiva sin llegar a ser algo que resulte pesado. En cuanto a la jugabilidad, los añadidos son discretos pero incrementan las posibilidades de este título al tiempo que añaden un poco de azar «controlado» que permite a los usuarios tomar más decisiones y ampliar las posibilidades estratégicas.

Además, el volumen de contenidos que ofrece Super Mario Party es abrumador por lo que es uno de esos títulos capaces de ofrecer horas y horas de diversión sin complicaciones. Quizá lo único malo, y lo que podríamos considerar como el talón de Aquiles de la saga, es que estamos ante un título que resulta poco atractivo para aquellas personas que no cuenten con un grupo para jugar, por lo que es complicado que se adapte a este arquetipo de jugador. Pero exceptuando este caso, lo cierto es que Super Mario Party es una opción muy interesante para aquellos que quieran hacer de su salón una fiesta alrededor de su Nintendo Switch.

Super Mario Party ya disponible para Nintendo Switch.