El terror tiene múltiples formas, eso creo que lo aprendimos bien en “La Cosa” de John Carpenter. Si alguien todavía no la ha visto, ya está tardando en ver la primera película, incluso la última que salió hace no mucho y en jugar al juego que estaba de lo más logrado. Me centro y vuelvo al tema de las formas, porque el terror tiene diferentes formas de tratarse y de presentarse a los sufridos espectadores y una forma que siempre ha cautivado es el terror adolescente.

Terror en el que los personajes poseen personalidades muy marcadas, que se construyen con algunos clichés y que porque no decirlo, estos protagonistas se enfrentan como pueden a lo que se les viene encima, sin demasiada heroicidad y con muchas cagadas, decisiones que nos hacen gritar a la pantalla: ¡no vayas por ahí! En este terror tan característico, Supermassive Games han encontrado su lugar. Primero fue con Until Dawn y después con la primera entrega de su antología de juegos de terror, Man of Medan. Un título que analizamos aquí y que os invito a leer su análisis.

Little Hope sigue la línea marcada por la desarrolladora en sus otras obras presentando una aventura narrativa más compacta que la ofrecida en Man of Medan. Bienvenidos a la caza de brujas.

El norte sin esperanza

Os pongo en situación, nuestro grupo de protagonistas formado por unos estudiantes y su profesor, se dirigen en autobús a una excursión de algún lugar mal comunicado del norte de Estados Unidos. Durante el viaje, un incidente en la carretera principal les obliga a tomar un desvío por el que deben atravesar Little Hope, un antiguo asentamiento actualmente abandonado desde que cerró la empresa textil que daba trabajo a sus habitantes. Little Hope tiene además una historia oscura que transcurrió en los años coloniales del siglo XVII donde se acusó a algunos de sus vecinos de realizar oscuros ritos con ayuda del maligno. La inquisición del momento ajustició divinamente a estas brujas y brujos, y les castigó condenándoles a muertes tan horribles como ejemplarizantes.  

Nuestro grupo de protagonistas sufrirá un esperado accidente al llegar a Little Hope. El área se encuentra cubierta por una espesa niebla y una fuerza extraña les impedirá alejarse del pueblo por lo que tendrán que adentrarse en lo que queda de Little Hope y sufrir las consecuencias de encontrarse en el lugar equivocado. Para darnos algo de luz de lo que sucede e incluso darnos alguna pista, repite la figura del Conservador, un personaje externo que nos presenta esta fábula de terror como una de las obras almacenadas en su colección. Sigue teniendo un tratamiento muy atrayente y conserva su carisma.

Terror compartido

Sin poder salir de este misterioso emplazamiento, nuestros 5 protagonistas tendrán que intentar sobrevivir a lo que les viene encima con nuestra ayuda. Little Hope al igual que otros juegos del estudio propone una aventura con un marcado componente narrativo donde las mecánicas jugables se encuentran ampliamente reducidas. Se desarrolla una experiencia que está conducida por las numerosas secuencias de vídeo que aparecen a lo largo del juego y la jugabilidad se encarga simplemente de conectar estas secuencias a través de un rango limitado de posibilidades.

Elecciones, o una cosa o la otra.

Durante el desarrollo iremos alternando el control entre los diferentes personajes. Nosotros podremos explorar levemente el entorno buscando los elementos con los que podemos interactuar, estos se mostrarán emitiendo un brillo que ya lo hemos visto en múltiples juegos antes. Se esconden en este oscuro lugar objetos descriptivos que incrementarán el lore de la trama que nos cuentan, elementos de interacción para avanzar (una puerta, por ejemplo) y objetos que nos pueden servir para más adelante, aunque depende de nosotros si queremos recogerlos e incluso contarle al resto que hemos encontrado ese útil. Puede que poseer ese objeto nos perjudique o nos ayude en un futuro cercano. Y aquí es dónde entra parte de la clave de estos juegos: las decisiones.

El avance por tanto es sencillo; vamos alternando entre personajes, exploramos el lugar levemente, avanzamos, secuencia narrativa, y pasamos a manejar otro personaje en otro escenario del mismo lugar. La esencia es que continuamente podemos decidir que hacer o la orientación que van a tener nuestras respuestas. En las conversaciones podemos darle un tono u otro a nuestra respuesta o incluso no decir nada. Y en otros momentos pasaremos a la acción y también decidiremos entre dos opciones el siguiente paso a dar. Muchas de estas decisiones van a influir en el devenir de la partida de ajedrez que se está jugando. Al decidir una u otra cosa en las conversaciones, se incrementará o se reducirá la relación entre esos personajes, pero es algo que poca influencia tangible tiene.

Podemos adelantarnos ligeramente a lo que va a ocurrir si encontráis postales por los escenarios. Estas postales son presagios que nos lanzan un flash de algo que va a ocurrir en un futuro. Puede ocurrir que ese futuro se cumpla o no, porque habéis tomado una decisión que elimina ese presagio, pero claro, eso no lo sabréis hasta que llegue el momento y eso si llega. Puede ocurrir que vuestras decisiones y vuestra falta de tino acaben con el personaje criando malvas. En el juego podéis salvar a todos los personajes o acabar con la vida de todos, por supuesto, también podéis salvar a unos y no ser capaces de hacer lo propio con otros.

Esos momentos determinantes para la existencia de los personajes se solventan con QTEs (quick time event) de diferente naturaleza. Ya sabéis, pulsar un botón concreto en el momento que se nos pida. En Man of Medan el momento en el se debía pulsar el botón aparecía a traición en muchas ocasiones y esto ocasionaba que no lo veías venir, lo pulsabas posiblemente mal o no te había dado tiempo y se generaba cierta frustración. Este sistema se ha equilibrado con un sistema de iconos. Antes de aparecer el QTE, aparece un icono que nos prepara y nos informa del tipo de QTE a realizar. Puede tratarse de una pulsación de botones, de una retícula que nos obliga a mover el cursor hasta una zona de la pantalla y pulsar el botón o las acciones de sigilo, en las que simplemente tendremos que pulsar un botón al ritmo de nuestros latidos.

Sed cuidadosos como decís las cosas.

Acciones sencillas mejor ejecutadas que en Man of Medan. En el anterior juego, los QTEs además de aparecer por sorpresa, daban menos tiempo para realizarse. Las escenas de sigilo por las ralentizaciones se descontrolabla ligeramente el tempo de las pulsaciones y nos llevaba a fallar. Ahora por suerte eso ya no ocurre.

En esencia la jugabilidad es bastante sencilla, porque aquí prima esa narrativa y el ritmo cinematográfico implantado. Esto obliga a que la exploración y por tanto la interacción con el entorno sea limitada para guiarnos con un ritmo muy marcado por la aventura.

Vuelve el modo multijugador que nos permite con un único mando ir pasándonos el mando entre los jugadores (hasta 5 jugadores) y un modo online para disfrutar de Little Hope con otro jugador a través de la red.

Cámara, acción y luces fuera

En una experiencia del tipo que nos ocupa, el ritmo es muy importante, porque el rango de acciones a realizar es limitado y la jugabilidad muy básica. Quizá se echa en falta algún puzle o una interacción más profunda con los escenarios, pero es evidente que se busca este enfoque tan cinematográfico en el ritmo que no separe al jugador de esa línea. Little Hope comienza con una secuencia jugable potente y oscura que denota que el producto no se anda con tonterías. Posteriormente, el ritmo cae para posicionar a los personajes, desarrollarlos e introducirlos en algo chungo, porque no voy a entrar en detalles, pero en este pueblo la brujería y la traición están a la orden del día. Poco a poco vamos uniendo las piezas del puzle, aunque debe admitirse que este no dispone de muchas piezas, y el ritmo va ganando en intensidad conforme se acerca al final.

El setting del pueblo es atrayante con su misticismo, su oscuridad y los escenarios que se recorren. Mucho más interesante que el barco de Man of Medan, porque la ambientación del lugar, uno de los puntos fuertes de la propuesta, vale la pena vivirla. Ayuda que los escenarios al gozar de una mayor amplitud, aunque se trate en esencia de pasillos, permiten armar mejor el ritmo de la aventura al construir con más eficacia los tiempos entre los elementos activos (secuencias, momentos de acción. Todo aquello que permite el avance). Los personajes como cabe esperar de un producto de este tipo, están construidos bajo arquetipos ya conocidos e incluye a los típicos que no nos importa demasiado que acaben empalados. Es el maniqueísmo del género y aquí no iba a ser diferente, aunque se les podría haber diluido sus personalidades para hacerlos menos predecibles. Personajes que cuentan con un doblaje en castellano muy bien llevado. Jason Graves se ha encargado de la BSO y tiene momentos bien facturados a nivel sonoro.

Pulsad el botón en el momento adecuado para no ser detectados.

Little Hope nos invita a recorrer sus calles durante unas 5 horas. La construcción de los escenarios y el entorno con el ambiente de brujería está bien llevado. No solo técnicamente está mejor perfilado que el anterior, es que visualmente es mucho más variado. Y hay variedad, aunque me habría gustado que algunas zonas fueran más extensas para aprovechar más el lugar. Os adelanto, que es algo que ya podéis ver por las capturas que he adjuntado en el análisis, que es una aventura bastante oscura. El equipo se ha permitido con este título jugar mejor con los planos que en Man of Medan y con los contrastes. No inventa la rueda, pero está bien medido y aunque tiene sus limitaciones, es más sólido que el anterior producto.

Pesadilla en movimiento

Un juego tan potente en la ambientación merece mostrarse su propuesta en movimiento. En el primer gameplay se muestra el inicio de la experiencia:

En el segundo gameplay nos adentramos en el misterio de Little Hope, un misterio tan denso como la niebla que cubre el pueblo:

Little Hope os espera, lugar a visitar sin COVID

La antología de terror de Supermassive Games se detiene en un pequeño pueblo del norte de Estados Unidos para hacernos partícipes de un aquelarre que en función de nuestras decisiones puede acabar con las vidas de los personajes o con su redención. Una aventura cinematográfica bien ponderada e introducida en un setting atractivo (la ambientación es potentísima) y aunque las sorpresas no son excesivas, el ritmo es el adecuado.

Jugablemente, dentro de su sencillez, se han equilibrado los tiempos de aparición de los QTEs respecto a Man of Medan y se ha incluido un icono visual que nos alerta de la próxima realización de una de estas acciones. Aunque la propuesta no sorprenda en lo jugable, los amantes del terror con este tratamiento disfrutarán con la propuesta de Little Hope. Si queréis pasar unas cuantas noches de terror y ser los salvadores o los verdugos de los protagonistas, visitad Little Hope.

Nos vemos en House of Ashes, el siguiente capítulo de la antología.

The Dark Pictures Anthology: Little Hope disponible en PS4, One y PC.