En los últimos meses he ido repasando diferentes sagas de películas de terror clásicas tales como Pesadilla en Elm Street o Halloween, pilares del cine de terror adolescente, un género que se rige por unas normas la mar de básicas: tener protagonistas guapos, pero que a la vez son muy tontos, un bufón simpaticón o un montón de hormonas adolescentes revolucionadas. Pero lo más importante suele ser un mameluco, normalmente desfigurado y muy encabronado por alguna causa social, el cual se dedicará a hacer pinchitos morunos con diversos cortes del lomo de cada adolescente que se le cruce por el camino.

En el anterior juego de Supermassive, se cumplía con todas las normas y situaciones del género: guaperas con la novia tonta, ahí estaban, la prota desvalida que supera todas las dificultades, la tengo, una cabaña en el bosque a la que no deberías de ir sin compañía, obviamente, y sí, también el fulano que iba a aguarles – o ensangrentarles mejor – la fiesta. Todo esto, unido a la idea de hacer un juego como los libros de “elige tu propia aventura” con la posibilidad de matar a la novia coñazo de turno o salvar a la animadora según tus acciones, hizo que Until Dawn fuese uno de los mejores juegos de terror de los últimos años, y un juego perfecto para jugar con tus colegas en un finde de risas, o gritos….

The Dark Pictures Anthology: Man Of Medan prometía volver a repetir el mismo estilo de juego, bajo la idea de una antología de historias de terror enlazadas por El Conservador, un coleccionista , el cual hará de maestro de ceremonias en tu viaje marítimo. Porque si en el anterior juego del estudio nos íbamos a la nieve, ahora, como el tema de The Lonely Island, nos pasaremos todo el rato en un barco.

Get Your Towels Ready

Y es que si eres rico, parece que por narices te tengan que gustar los barcos y montar farras en ellos, o irte en busca de hundimientos viejunos a los que visitar. En nuestro caso, será lo segundo, pero antes de ser un adolescente descerebrado del siglo XXI, podremos encarnar a otros adolescentes de una época en la que no existían las redes sociales, y lo más divertido que podías hacer para buscar aventuras era enrolarte en el ejército, e irte a China; como han cambiado los tiempos.

Un par de videos del principio del juego, para que te hagas una idea de lo que te espera en ese barco, casi tan terrible como el que juega.

Pero tampoco tanto, porque en aquella época, la chavalada también se emborrachaba y hacía el canelo en países ajenos – cosa en la que mi conciudadanos son unos expertos – y estos marines no iban a ser menos. Así que yendo más pedo que Alfredo intentaremos hacer un poco el Bruce Lee golpeando un muñeco, lo cual servirá de tutorial para algunos momentos de acción, y lo más importante, visitaremos a un pitoniso que nos dirá que nuestro futuro es tan negro como la caldera de una fábrica de carbón, vaya sorpresa.

Así que con toda la taja, nuestros amigos volverán a su lata de sardinas tamaño familiar para empezar a experimentar situaciones “un poco” extrañas, y es que el licor de cola de lagarto te puede pasar factura de muy mala manera. Sobra decir que de que no acabaran muy bien, y que, de las consecuencias de la resaca, no les salvó ni un litro de zumo de naranja.

Tras una secuencia de títulos de crédito muy de serie, El Conservador – lo mejor del juego – nos pondrá en situación y la fiesta comenzará, poniéndonos en la piel del nuevo grupo de adolescentes cuyo futuro estará en tus manos.

En esta nueva película, controlaremos a dos pares de hermanos. Por un lado tenemos a los niños ricos, que como son ricos, son arrogantes socarrones y, obviamente, blancos. En la otra parte tenemos a los hermanos de color, uno de ellos el deportista novio de la niña rica, y el otro, el clásico chaval listo pero tímido. A estos, hay que unirle la capitana de barco dura y ruda, como parece que suele pasar cuando te dedicas a trabajar en el mar, sólo le falta la botella de ron.

Aquí es donde encontramos la primera, y en mi opinión como experto autonombrado del género, la más importante diferencia respecto a su predecesor, y es que los personajes son aburridos. Si en Until Dawn los estereotipos eran perfectos, y te daban ganas de salvar, o matar, a muchos de los personajes; en este, los pobres me han dado bastante igual, ya que en ningún momento he sentido algún tipo de conexión con el grupo. A lo mejor, debido a que el juego es bastante más corto, sobre 4 horas, el desarrollo de los mismo se ha visto afectado, pero eso no debería de ser excusa, si John Carpenter consiguió que en 80 minutos sintiésemos lástima por Jamie Lee Curtis.

I’m On a Boat

Tampoco ayuda que el escenario principal sea el mismo barco vetusto durante todo el juego. Al que llegarán tras un claro ejemplo de que tirarle billetes a la cara a desconocidos de sospechoso aspecto, puede que no sea siempre una buena idea.

El entorno de un cascarón marítimo decrépito y cochambroso no está del todo mal, otros juegos han jugado con el mismo concepto, o incluso películas como Deep Rising, o Ghost Ship, esta con alguna similitud con el juego que nos ocupa. El problema es que salvo un par de momentos interesantes, te vas a pasar todo el rato andando por pasillos oxidados con poca luz y menos gracia. Y lo que, en mi opinión, sigue siendo uno de los grandes fallos de Supermassive, la falta de interacción con el entorno que rodea a sus personajes.

En este caso, hay un par de momentos que tendrás que encajar alguna pieza en algún sitio, pero los puedes contar con los dedos de una mano, y te van a sobrar la mitad. Entiendo que a la idea es hacer una película interactiva, pero la posibilidad de hacer algo más en el entorno más allá de andar, mirar documentos u objetos, y hacer QTEs, sería un añadido que no estaría nada mal. Cosa que no se puede decir de la mecánica principal.

Porque la parte jugable más importante del juego son los QTEs, los cuales han cambiado un poco, pero tampoco demasiado. A los sempiternos anuncios de botones en la pantalla, se han unido momentos en los que tendremos que mover una retícula a un punto y pulsar un botón para realizar algún tipo de acción. Por suerte, ya no tendemos que mantener estable el DualShock 4, ahora el problema será otro. Y es que a la hora de escondernos y mantener la respiración, tendremos que apretar el botón al ritmo de nuestros latidos de corazón ¿fácil no? Pues no, porque en más de una ocasión las caídas de frames del juego en ese exacto momento – y que se dan siempre – te van a dificultar la tarea bastante, ya que el momento de pulsar el botón cambia considerablemente, tanto que hasta llegué a pensar de que era más problema mío, y que mis reflejos se había convertido en los de un octogenario.

La otras mecánicas previamente vistas en Until Dawn, también vuelven en este, las barras de relaciones entre los personajes, las cuales se supone que abren otras posibilidades de diálogos e interacciones basándose en nuestras acciones, parece que hacen lo mismo, o sea, nada. Esto vuelve a ser otro ejemplo de oportunidad perdida a la hora de mejorar una idea que ya era interesante previamente, pero que tampoco tenía mucha influencia en el plano jugable.

También tenemos de vuelta las premoniciones, en este caso serán cuadros que nos darán pistas no muy claras de cómo podemos salvar, o no, de un truculento destino a nuestro grupo. O como he dicho antes, los documentos u objetos, los cuales irán desvelando diferentes partes de la historia. Esta vez con un giro, y es que cada uno de ellos, tendrá una temática principal, y dentro de esta, se irán desbloqueando diferentes niveles de información dependiendo del número de cosas relacionadas con ella que encontremos.

Como novedad tenemos un par de modos de juego que pueden ser similares a como muchos jugamos Until Dawn, pero esta vez con la posibilidad de hacerlo de forma apropiada. Por una parte podrás jugar con tus colegas controlando el personaje que más os guste y pasándoos el mando, decidiendo así su destino en el modo Movie Night,. Y por otra parte, si no quieres que te ensucien el sofá de casa, con sus manos llenas de ganchitos, también podrás jugarlo en cooperativo online.

On a Boat Like Leo

La idea de una antología de terror en forma de videojuego, es de lo más interesante, y como se puede ver en los extras desbloqueables, es una cosa que en otros medios ha funcionado, como los relatos de Poe o Lovecraft en la literatura, o Tales From The Crypt o Masters of Horror en la televisión.

El problema es, que en este caso, en Supermassive se han quedado como a la mitad en todo. Los personajes no terminan de arrancar, y su personalidad se que un poco en el aire. El entorno principal, como ya he dicho previamente, tampoco es que te enganche en ningún momento. O la historia, que pese empezar prometiendo bastante – está basada en una leyenda urbanaacaba siendo un poco previsible a la vez que escasa de sorpresas. Y lo que es más importante, está huérfana de un antagonista con carisma y presencia. Estas cosas hacen que tampoco tengas muchas ganas de volver a jugar para ver las diferentes variables y desenlaces posibles dentro del juego.

Por hacer un símil de cine, The Dark Pictures Anthology: Man Of Medan, no es Pesadilla en Elm Street 3, pero tampoco una de las secuelas directas al videoclub de Hellraiser. Es un juego de terror, que pese a todo, no está mal para pasar una tarde lluviosa de terror tonto en compañía. Humana, o junto al Conservador, el cual ha dejado entrever la que será la segunda entrega de su colección del horror, con brujería y sacrificios humanos incluidos, aficiones que nunca están mal. Hasta entonces, no hagáis el canelo en barcos, ni provoquéis a extraños; nos vemos en Little Hope.

The Dark Pictures Anthology: Man Of Medan ya está disponible en Ps4, Xbox One y PC.