Hablar de Zelda es hablar de una de las sagas más relevantes del mundo de los videojuegos, con cerca de 20 títulos en el mercado y millones de copias vendidas, estamos ante una saga referente en muchos aspectos dentro de los videojuegos, cuyas mecánicas se han ido estableciendo en multitud de títulos a lo largo de los más de 30 años que contemplan esta saga.

En esta ocasión, Nintendo recrea el clásico de la portátil por antonomasia, nuestra querida e inolvidable Game Boy. Recreación o remake como se utiliza en estos tiempos, un juego con un estilo particular dentro de la saga, sin duda alguna un juego sencillo sin grandes pretensiones, debemos entender las limitaciones de la Game Boy de principios de los 90, pero con muy buenas mecánicas y que producen un inmenso entretenimiento durante unas cuantas horas que parecerán las justas cuando lo terminamos.

Un Zelda sin Zelda

Es curioso que estemos hablando de unos de los nombres más icónicos de los videojuegos y curiosamente no aparece en este juego, que mantiene una estructura diferente en este aspecto dentro de la saga, donde por una vez no rescataremos a nuestra encantadora princesa o la ayudaremos a salvar Hyrule una vez más, al menos hasta la próxima entrega de la saga. Por supuesto, también echamos de menos a Ganondorf/Ganon, pero Link’s Awakening está tan bien construido que rápidamente olvidas estos detalles para ser atrapado por esta pequeña isla y las aventuras y desventuras que en ella ocurren.

Tampoco podemos obviar que la historia en el fondo es muy similar al resto de juegos de la saga, Link, nuestro avezado héroe, vuelve para salvar un onírico reino de un ser malvado, se podría decir de pesadilla, y ayudar por el camino a una joven, Marín en lugar de Zelda. Estructura clásica de casi todos los juegos de la compañía, pero como todos sabemos, la historia nunca ha sido el punto fuerte, dejando paso al plato principal; la exploración y sus mazmorras.

Estos elementos son sin duda el punto fuerte del juego, aunque el mapa no sea de gran tamaño, recordemos que el original era un juego para Game Boy, el título obliga a visitar cada rincón del mismo en diferentes momentos de la historia y tiene una gran distribución tanto de los eventos como de los minijuegos, que aprovechan los pequeños recovecos del mapeado para esconder pequeños tesoros, nuevas habilidades o las llaves de nuestras queridas mazmorras.

Estas mazmorras, que sin duda están realmente bien implementadas, están compuestas por sencillos puzles que nos obligarán a utilizar todos y cada uno de los artículos que habilitan las múltiples mecánicas que tiene el juego. El diseño de las mazmorras es excelente, generando una muy buena inmersión en ellas y diferenciando claramente estas zonas respecto al resto del juego. Además, cada una consta de un boss intermedio y un boss final, totalmente segmentados entre las diferentes mazmorras del juego, lo que se agradece para no caer en la repetición típica de los juegos de su época.

Viejas mecánicas, buenos recuerdos

Como en los grandes clásicos que todos recordamos, las mecánicas de este juego permiten/obligan a ir desbloqueando pequeñas partes del mapa que hasta ese momento era imposible acceder. Este esquema clásico sigue implementado en este remake y funciona de maravilla. Permitiendo disfrutar de cada una de las mazmorras como una vía para la posterior apertura de una nueva zona del mapa a la que podrás acceder.

Sin olvidar que las mazmorras presentan un gran diseño de niveles, siendo interesante buscar el mapa de la propia localización para poder recorrer de cabo a rabo cada parte para la obtención de tesoros. Por supuesto imposible de hacer sin las habilidades requeridas. Todas estas mecánicas implementadas en habilidades o recursos de nuestro héroe son necesarias para cada uno de los boss a los que enfrentaremos, permitiendo ver la utilidad de cada una ellas rápidamente. No sobra ninguna habilidad, algo que se agradece en la actualidad con tanto juego machaca botones donde utilizamos en el mejor de los casos una o dos habilidades del personaje de turno. Es lógico, porque va asociado a su propia fórmula.

Os invito a ver el siguiente gameplay que cubre el inicio del producto. Un resumen del acabado conseguido en este remake y de las mecánicas jugables que propone este Zelda:

La sencillez y utilidad de las mecánicas del título se acoplan perfectamente el ajuste jugable, produciendo en todo momento una agradable sensación. Para terminar de completar las habilidades de Link necesitaremos algunos minijuegos del mapa o pequeños retos, esto permite que cualquier tarea dentro del juego termine siendo de utilidad, minimizando lo anodino que suele ser cuando te mandan a dar algún que otro paseo, menos mal que el mapa no es muy grande y tenemos algunos puntos de viaje rápido, similar a los incluidos en otros títulos de la saga.

Remozado gráfico excelente

Sin duda, el aspecto más llamativo del juego es el aspecto general del título, es sin duda preciosista, dejando un apartado gráfico muy atractivo para el jugador actual. El juego aparte del apartado técnico tiene muy pocas diferencias con el clásico, pero el cambio en este aspecto es abrumador. El rendimiento es mejorable y en ciertas localizaciones afecta a la propia jugabilidad. Única falla.

Tanto en personajes como los escenarios, son increíblemente inmersivos, bien recreados dando a cada zona un ambiente concreto, con su mazmorra correspondiente y sus jefes particulares. Todo recreado con una gran pericia que mantiene la esencia de clásico pero con un aspecto fuertemente llamativo y atractivo.

Sonoridad clásica

En este aspecto el juego ha mantenido el esquema de su predecesor, algo que se agradece y contribuye a la sencillez del juego, tanto la banda sonora clásica como los efectos de sonido nos recuerdan a aquellos títulos de la infancia y no desentona en ningún momento con el juego, ayudando a generar inmersión gracias al remodelado gráfico.

Para acabar

El remake The Legend of Zelda: Link’s Awakening en general es un juego redondo, un título en el que no aprecias que sobre ni falte nada, conseguido a través de su sencillez, convirtiéndolo sin duda en un indispensable de la consola de Nintendo, más aún si no jugasteis el clásico en los 90’s. Mantiene lo mejor de aquel juego e implementa un apartado gráfico maravilloso lo que ofrece un resultado global excelente.

Para todos aquellos que sean lo suficientemente jóvenes descubrirán como estos clásicos a través de sencillas mecánicas generaban un gran arquetipo de juego sin grandes alardes que generaban experiencias de una gran sencillez, pero de un increíble entretenimiento.