A lo largo de los últimos años, la obra de Howard Phillips Lovecraft se ha convertido en uno de los marcos de inspiración más populares para los estudios de videojuegos. El terror cósmico del genio de Providence está presente en multitud de creaciones que beben de dichos mitos para ofrecer a los jugadores entornos opresivos en los que la locura acecha a cada paso que damos. Si bien es cierto que muchas de estas obras solo se quedan en lo superficial, otras se adentran en ese oscuro mundo con más valentía y se adentran en lo más profundo de producción literaria de Lovecraft.

En este sentido, desde Frogwares han abrazo dicha mitología con fuerza a la hora de crear The Sinking City y han plasmado con bastante acierto la obra de Lovecraft. De hecho, el propio juego nos advierte de ello nada más empezar al señalarnos que existen tintes racistas en el juego, una cuestión que no debería sorprendernos si conocemos los pasajes elaborados por este escritor. Dicha advertencia ya es toda una declaración de intenciones de que se ha intentado plasmar de forma fiel los relatos de este literato y que no se han limitado únicamente a crear un mundo de «seres con tentáculos» que salen del mar.

Como señalamos, es una actitud loable por parte de Frogwares porque demuestran que con The Sinking City han intentado salir de la zona de confort de otras compañías. En cualquier caso, el marco de los años 20 propio de este universo encaja a la perfección con la propuesta detectivesca que nos presenta este título. La investigación de los males que generan los horrores cósmicos en los seres humanos es interesante y adentrarnos en este singular mundo es quizá el punto más interesante de este título.

Eso sí, hay que señalar que The Sinking City guarda muchas similitudes con los juegos de Sherlock Holmes por los que Frogwares es conocido. La estructura de la investigación es prácticamente calcada aunque quizá algo más ligera, pero en esencia es la misma base pero con el marco de la obra de Lovecraft de fondo. Esto no es algo necesariamente malo, pero sí que condiciona en parte el resto de la jugabilidad de este título como veremos más adelante.

Apartado técnico

A pesar de contar con un diseño artístico notable, lo cierto es que The Sinking City es un juego bastante modesto en lo que se refiere a potencia y calidad gráfica. Y es que Frogwares es un estudio modesto que con este título se ha embarcado en un proyecto realmente ambicioso que en líneas generales podemos afirmar que les ha quedado un poco grande. Hay que señalar que se nota el esfuerzo realizado, aunque es cierto que terminan por notarse las costuras en lo que al acabado se refiere.

En cualquier caso, este acabado «modesto» consigue que el rendimiento general del juego sea bastante bueno, algo que en un título de mundo abierto siempre es de agradecer. La magnitud del mismo no es que sea demasiado grande, pero sí está bien integrado y diseñado para crear en el jugador la sensación de estar recorriendo la particular ciudad de Oakmont que está siendo anegada por el océano y las misteriosas presencias que surgen de él.

El diseño de los personajes es bastante original, algo que ocurre de forma similar con el de la ciudad. Todo ello crea un mundo bastante creíble y coherente con los relatos de Lovecraft. La iluminación también está bien conseguida y ofrece interesantes juegos de luces y sombras que hacen que se consigan algunos efectos interesantes. En lo que se refiere a errores, es cierto que hemos encontrado algunos a lo largo de nuestras partidas pero ninguno de consideración.

Jugabilidad

Tal y como hemos mencionado, la esencia de The Sinking City es la de convertirnos en un detective que busca respuestas para sí mismo, pero también para los habitantes de Oakmont. Para ello tendremos que investigar, buscar pistas y movernos por la ciudad para deshacer la madeja de misterios en la que encuentra envuelto esta urbe. El sistema es prácticamente igual al de los juegos de Sherlock Holmes, teniendo que unir pistas y conjeturas, lo que puede dar lugar a conclusiones erróneas o acertadas.

Este es un sistema interesante con bastante potencial que sin duda nos mete de lleno en esa idea de encarnar a un investigador. En The Sinking City podemos recrear las escenas del crimen gracias a un poder sobrenatural que nos permite «vivir» esa situación. No es una mecánica nueva, pero encaja con la temática, aunque eso sí, a la larga se antoja algo repetitiva.

Sin embargo, la parte detectivesca es la mejor planteada en este título. El resto de facetas de The Sinking City no están tan conseguidas y se nota que algunos de estos elementos no han sido desarrollados con todo el potencial que cabía esperar. Quizá el más flojo de todos ellos sea la parte del combate, la cual no resulta especialmente llamativa y que se queda en algo simple y un tanto insulso.

Los tiroteos no son especialmente interesantes y resultan básicos y sin profundidad. Es imposible no percibir que ha sido implementado como una faceta secundaria, y aunque como tal no tiene un gran peso, lo cierto es poco interesante. Es cierto que hay un sistema de habilidades que nos permite desarrollar nuestras competencias en esta facultad, pero tampoco es que resulte emocionante o mejore de forma notable este apartado. Eso sí, la munición siempre escasea, lo que hace que los enfrentamientos siempre tengan un punto de tensión.

De hecho, muchas de estas habilidades que podemos aprender o desarrollar en The Sinking City terminan por no tener una trascendencia real dentro del juego. Esto último resulta decepcionante, ya que la falta de utilidad de las mismas resta interés al hecho de superar desafíos y explorar las posibilidades que nos dan las facultades que vamos desbloqueando.

Todo esto se ve agravado con un ritmo de juego lento que no termina de encajar con la mezcla híbrida entre acción e título de investigación como propone The Sinking City. Y es que aunque un «tempo» lento no tiene que necesariamente ser malo, lo cierto es que aquí no acompaña demasiado. En los juegos de Sherlock Holmes los escenarios eran pequeños y fomentan esa pausa, pero aquí, pese a que la ciudad no es demasiado grande, lo cierto es que recorrer ciertas distancias se hace pesado y no aportan nada reseñable a la experiencia jugable.

En lo que se refiere a la duración, completar la trama principal de The Sinking City nos llevará aproximadamente una veintena de horas. Una cifra que dependerá de lo que nos perdamos en Oakmont realizando tareas o actividades secundarias. La dificultad no es demasiado elevada y el principal reto será conseguir revertir nuestro aciago destino y resolver todos los casos de forma satisfactoria. Dos metas que sin duda merece la pena alcanzar a pesar de que el resto de elementos que componen este juego no acompañen siempre.

Apartado sonoro

Al igual que el diseño visual, la música que acompaña a The Sinking City ha sido bien escogida e integrada en el juego. Las melodías tienen un tinte de misterio que marida bien con la esencia de la obra de Lovecraft y se adapta a la perfección a los momentos de acción y de tensión. La elección de voces originales en inglés no está mal y en general están bien escogidas encajando de forma adecuada con los distintos personajes. Para facilitar la comprensión de estos diálogos, están disponibles subtítulos en español.

Gameplay

10 minutos de juego de The Sinking City. Nos adentramos en Oakmont:

Conclusión

The Sinking City es uno de esos títulos que deja al jugador con una sensación agridulce. Por un lado estamos ante un juego que recrea bien los mitos de Lovecraft aunque quizá sea demasiado directo a la hora de mostrarlos al jugador. Recrear estos mundos no es sencillo y Frogwares ha logrado una aproximación muy certera que encaja bien con la idea de un juego de detectives. De hecho, esta última faceta es la que mejor implementada está, algo que no es casual dada su experiencia en este campo.

Sin embargo, el resto de elementos que componen The Sinking City no terminan de funcionar. El combate se antoja como algo artificial y en ocasiones innecesario, impuesto por la necesidad de llenar de alguna forma el mundo abierto de la ciudad de Oakmont. Algo que queda más patente con el ritmo pausado de este este título y con el que en muchas ocasiones el jugador nota que de haberse reducido la escala, no hubiese llegado a ser necesario.

En cualquier caso, y como título modesto que es, The Sinking City es un título con buenas ideas pero con varias de ellas mal ejecutadas. Un conjunto de luces y sombras que le restan atractivo a un producto que prometía ser rompedor en muchos aspectos y que al final queda en tierra de nadie. A pesar de todo, entraña cierto atractivo y puede ser una propuesta interesante para aquellos enamorados de la obra de Lovecraft o los enamorados de los juegos de Frogwares, ya que su sello sigue siendo inconfundible en este The Sinking City.

The Sinking City ya disponible para PC, PS4 y Xbox One.