El anuncio de The Waylanders se perfiló en su momento como la posible entrada por la puerta grande de los creadores de videojuegos españoles en el género del RPG. Gato Studio recurrió a Kickstarter para obtener vías de financiación adicionales para un título que prometía ser mastodóntico y así lo hicieron saber en esta plataforma.

Una ambición que aspiraba a lo más alto y que pretendía emular a algunos de los exponentes más destacados dentro de los RPG como “Dragon Age: Origins, Neverwinter Nights 2 o Baldur ‘s Gate”. Para alcanzar ese objetivo, Gato Studio tenía planeado para The Waylanders una historia épica de más de 40 horas de duración, enriquecida con todos los elementos característicos del género como misiones secundarias, sistema de creación de objetos o romances. 

Todos estos ambiciosos objetivos suscitaron bastante atención mediática que se hizo eco del proyecto en su momento. Si bien el proceso de financiación en Kickstarter fue exitoso, logró reunir casi 170.000 dólares, muchos de los objetivos de financiación adicionales se quedaron en el tintero, aunque finalmente fueron incluidos en el desarrollo de The Waylanders.

Un camino iniciado por The Waylanders y Gato Studio en 2018 y que ha culminado su en febrero de 2022 tras acumular varios retrasos en su desarrollo. Parte de este tiempo el juego del estudio gallego ha estado en fase de “early access” donde los jugadores han podido dar sus opiniones y contribuir en la creación de este RPG.

Sin embargo, a pesar de todo el tiempo invertido por Gato Studio, el desarrollo de The Waylanders ha cristalizado en un producto que a día de hoy solo puede calificarse como decepcionante. Es cierto que los RPG son productos muy amplios y ambiciosos cuyo lanzamiento suele estar acompañado de bugs y otros errores.

Una realidad a la que no es ajena este título, pero que además está agravada por otra serie de problemas que empañan de forma notable el resultado final. A continuación, analizamos The Waylanders con todos sus aciertos y sus fallos.

Apartado técnico

Una de las cosas que no se le puede negar a Gato Studio es que han realizado un gran trabajo a nivel visual con The Waylanders. Este RPG es bastante atractivo en dicho nivel y en su diseño artístico con toques cartoon consigue crear una versión amigable de la Edad Antigua y la Edad Media que ciertamente entra por los ojos y nos atrapa con su encanto desde el primer momento en el que posamos la mirada sobre este título. 

Como señalamos, la labor realizada por Gato Studio en este ámbito ha sido bastante buena. El nivel de detalle es elevado y el diseño de los personajes es bueno y desprende carisma, algo que no siempre se consigue en un RPG en el que es muy sencillo ir a lo fácil y genérico. Y aunque se trate de un título con una base histórica, hay multitud de elementos de fantasía que aportan ese toque épico al que tan acostumbrados estamos en este género.

En lo que se refiere a cuestiones algo más técnicas, The Waylanders no es un título puntero gráficamente, aunque su excelente diseño artístico suple con creces la carencia de potencia a nivel gráfico. Esto también se traduce en unos requisitos mínimos aceptables y en un rendimiento bastante bueno en general. Algo que sin duda se agradece y que no siempre se logra alcanzar, especialmente por parte de estudios noveles o que cuentan con financiaciones modestas.

Sin embargo, no todo lo que brilla es oro en The Waylanders. Este RPG cuenta con multitud de bugs a todos los niveles, siendo estos más graves y frecuentes en la segunda mitad del juego. Desde Gato Studio han publicado un primer parche para hacer frente a ese problema y aunque se han solucionado los errores más graves, el juego no está exento de ellos. 

Es de esperar que el estudio gallego siga trabajando en The Waylanders para atajar estos problemas, pero actualmente muchos de ellos persisten empañando en gran medida la experiencia de juego.

Jugabilidad

Una cuestión que no se le puede reprochar a Gato Studio es que con The Waylanders han intentado ofrecer una experiencia de RPG con mayúsculas. Queda patente los títulos en los que se han inspirado y por eso resulta casi más doloroso ver el resultado final en el que este título ha sido publicado. Como el legendario Ícaro Gato Studio ha intentado volar demasiado cerca del sol en su búsqueda por crear el RPG perfecto y quizá algo menos de ambición hubiese sido más positiva para este proyecto.

The Waylanders se presenta como un RPG táctico en el que tenemos que guiar a un grupo de aventureros a lo largo de dos etapas históricas. La premisa suena muy bien, pero la ejecución ha sido realizada de forma un tanto pobre a pesar de las buenas ideas que pone sobre la mesa este título como el uso de formaciones de combate.

En un videojuego en el que el combate es tan importante como en The Waylanders es imposible desprenderse de la sensación de que nunca tenemos el control de la situación. La cámara funciona de forma un tanto errática y los controles no siempre responden, lo que dificulta el posicionamiento de nuestros personajes y la gestión de la lucha.

Esto, unido a una IA cuyo funcionamiento es un tanto irregular hacen que sea complicado ubicarse en The Waylanders. Además, el RPG de Gato Studio es bastante inmisericorde en lo que a dificultad se refiere, incluso en modo normal, lo que hace que los errores “no forzados” por cuestiones técnicas sean especialmente punitivos y dolorosos por la falta de control que transmite al jugador.

Más allá de estas cuestiones, en The Waylanders podremos crear distintos personajes y arquetipos según el estilo de juego que más nos guste. El número de opciones es relativamente elevado y para alcanzar la victoria tendremos que utilizar todos los recursos a nuestro alcance para ello. Por tanto, deberemos combatir codo con codo con nuestros aliados para salir airosos de los combates, algunos de ellos bastante desafiantes.

Una de estas herramientas que The Waylanders pone a nuestra disposición son las formaciones de combate como la punta de lanza o una especie de “tortuga” romana. Este tipo de acciones nos da ventaja sobre determinadas estrategias usadas por el enemigo y resultan efectivas cuando son usadas en el momento y la situación oportunas.  

Sin embargo, todo lo anterior queda en un segundo plano por las sensaciones que desprende el sistema de combate en especial la falta de control y un resultado final tosco y poco pulido. Por lo demás, el uso de habilidades recuerda a las de un MMORPG en el que tendremos que gestionar las fuentes de energía y los tiempos de recuperación de nuestros talentos.  

En lo que se refiere al desarrollo de las misiones, la trama principal no está mal y se nota que hay bastante más trabajo en ella que en los encargos secundarios. Estos últimos suelen ser misiones cortas autoconclusivas que nos llevan a visitar algún rincón del mundo de The Waylanders para realizar diversas tareas. 

La historia principal tiene mucho más trabajo y resulta más atractiva y satisfactoria, especialmente en la segunda mitad del juego donde el salto de época y las ramificaciones de la misma empiezan a cobrar una dimensión mayor. En cualquier caso, tampoco esperéis una trama especialmente ambiciosa o que destaque especialmente sobre otras que podemos encontrar en este género.

Las relaciones con el resto de los NPCs que nos acompañan en esta aventura ponen de manifiesto la máxima de que en ocasiones “menos es más”. Nos referimos a la implementación de los romances, que a pesar de estar presentes en The Waylanders su desarrollo es apresurado y tosco. Esto se debe a que no hay un desarrollo o una evolución directa de nuestros vínculos con el resto de los acompañantes que nos encontramos en este viaje.

Tras hacer una misión para uno de los NPC que nos acompañan, se puede activar el evento que da lugar al romance en cuestión. Pero todo ello resulta muy apresurado. reduciéndose a poco más que un intercambio de frases que acaba con los dos personajes en cuestión acostándose si así lo deseamos. Una vez más, la sensación que se transmite es que está hecho con prisas y por cumplir un cupo de promesas más que algo realmente trabajado y con un guion detrás. 

El otro gran contra que tiene The Waylanders tiene que ver con su trama y la forma en la que está narrada. El estudio gallego parece que ha tenido problemas a la hora de encontrar el tono correcto para este título. En cuestión de segundos es capaz de ser épico y solemne para pasar inmediatamente a ser chabacano y usar expresiones propias de nuestra época.

Esto último no es malo por sí mismo siempre y cuando exista una coherencia general, pero en The Waylanders no la encontramos. Esta cuestión no es especialmente grave, pero sí es cierto que contribuye enormemente a sacarnos de la historia. Además, se ha abusado en el uso de ciertas expresiones demasiado modernas que bien podrían haberse sustituido fácilmente por otras más acordes y que hubiesen dado una mayor coherencia al tono del juego.

De forma similar, la forma en la que está narrado The Waylanders resulta caótica y poco clara. Durante los primeros compases del juego nos encontraremos con una elipsis que rompe la narración de forma abrupta y sin explicación. El problema no es la elipsis en sí, sino la forma en la que está ejecutada. Y no es la única que encontraremos a lo largo del juego, lo que nos dará la sensación de estar perdidos en esta historia.

A continuación os dejamos con un pequeño gameplay en el que os mostramos algunos de los elementos mencionados en este análisis de The Waylanders.

Apartado sonoro

The Waylanders cuenta con una banda sonora bastante buena que nos acompañará de forma discreta a lo largo de nuestras aventuras. En general, la música es bastante buena, tanto los temas principales como las tonadillas ambientales, algo que sin duda se agradece y es un punto a favor de este título. A pesar de haber sido un videojuego desarrollado en España, no está doblado al castellano y únicamente están disponibles las voces en inglés.

Y aquí precisamente encontramos otro de los elementos discordantes. A pesar de que el juego está traducido al español, hay fragmentos que inexplicablemente no lo están. Concretamente se encuentran sin traducir aquellos añadidos que se incorporaron a The Waylanders en la última fase de su early access y que se corresponden a misiones adicionales y similares. Como resulta evidente, la sensación del producto final que crea es descuidada, aunque por sí misma no tenga un impacto directo en la jugabilidad.

Conclusión

The Waylanders es un RPG que no ha sabido estar a la altura de las expectativas creadas por sus autores. Las comparaciones directas con Dragon Age han hecho bastante daño y querer emular a este y otros juegos parecidos han llevado a sus creadores a un nivel de ambición imposible de materializar. La sensación generalizada que tenemos al jugar a The Waylanders es la de un producto a medio hacer, con ideas muy buenas ensombrecidas por una torpe ejecución.

La narrativa y el tono que hemos mencionado quedarían en un segundo plano si el núcleo jugable fuese sólido, pero no es así. El combate es interesante pero la falta de control de nuestros personajes y de la cámara hacen que la ejecución sea tosca. Y en un título en el que la mayor parte del tiempo lo pasamos combatiendo esto se traduce en un contra muy importante que se ve agravado por el resto de componentes que darán forma a The Waylanders.

A día de hoy es difícil recomendar la obra de Gato Studio. El estudio gallego trabaja por mejorar los distintos aspectos de este RPG y un mal comienzo no significa necesariamente que haya un mal final. Sin embargo, queda mucho trabajo por hacer en este título y los cambios necesarios no son precisamente pequeños. En cualquier caso, seguiremos expectantes por ver el camino que sigue este estudio y para comprobar si es capaz de llevar a buen puerto esta ambiciosa obra que es The Waylanders.

The Waylanders ya disponible para PC.