thief

Los reinicios de sagas clásicas están a la orden del día, quizá no tanto en el mundo de los videojuegos, pero sí es una práctica que está siendo cada vez más común. Como ya hicieron Eidos y Square Enix con Tomb Raider, el turno le ha tocado en esta ocasión a Thief, una saga que definió prácticamente a los juegos de infiltración y sigilo.

Esta tarea de reimaginar un clásico y adaptarlos a nuestros días no es algo fácil, ya que hay que lidiar con los seguidores de los títulos originales, pero también hacerlos atractivos para las nuevas generaciones de jugadores. En el caso de Thief, creo que es aún más difícil, pero creo que en líneas generales se ha hecho un trabajo bastante aceptable como intentaré reflejar a lo largo del próximo análisis realizado en base a la versión de PS3.

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Irónicamente, el mayor desafío al que se enfrentará Thief es Dishonored, un juego que irónicamente se inspira en él, pero al que la mayor parte de los jugadores pondrán sus miradas y pasarán a compararlos. Hay que señalar que aunque ambos juegos se parezcan son distintos y con conceptos diferentes, aunque haya mucha inspiración mutua. Dicho esto, no es justo comparar ambos juegos y es un pensamiento que hay que desechar desde el primer momento.

Apartado técnico

A pesar de que no estamos ante un título demasiado exigente, el resultado se ha traducido en un apartado gráfico absolutamente desastroso. Las texturas son de muy baja calidad en la práctica totalidad del juego, no llegándose a salvar ni los modelos de los personajes principales, los cuales resultan toscos. Unido a esto, en determinados momentos Thief muestra un «popping» exagerado en el que las texturas van apareciendo a trompicones lo que reduce de forma notable nuestra inmersión en el juego.

Además, hay situaciones en las que la tasa de frames no resulta estable, produciéndose algunos bajones notables que consiguen enturbiar aún más la experiencia de juego. Por otro lado, hay presentes algunos bugs de índole técnica que pueden resultar molestos y afectar a la jugabilidad, como por ejemplo atravesar una zona y caer irremediablemente al abismo. Estos errores, por fortuna, son anecdóticos, pero evidencian los problemas técnicos que ofrece Thief en su versión para PS3 y casi seguro, para 360.

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Obviando lo anterior, hay que señalar que el diseño artístico es bastante bueno y la recreación de La Ciudad, casi la verdadera protagonista del juego, es excelente. Quizá lo único negativo que podemos encontrar al respecto es que esté compartimentada y que no podamos ir de un lugar a otro con total libertad, teniendo que esperar a que se cargue la siguiente zona.

El diseño de los personajes también ha sido bastante cuidado, aunque por desgracia, visualmente no resulten demasiado atractivos debido al pobre acabado técnico de esta versión.

En cuanto a la iluminación y la proyección de sombras, algo imprescindible en un juego de sigilo como Thief, se ha hecho un gran trabajo, ya que funciona bastante bien y el resultado es muy sugerente. El problema, una vez más, es que esta versión no da más de sí, y presenta algunos problemas visuales, que aunque no afectan a la jugabilidad, sí resultan molestos.

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Jugabilidad

Thief se fundamenta en el sigilo y en pasar inadvertido, y esto es algo que sí ha logrado plasmar satisfactoriamente Eidos Montreal. Todo el juego ha sido desarrollado teniendo en cuenta esta mentalidad y eso se refleja de forma directa en casi todos los elementos de este título. De hecho, Garret, el protagonista, es increíblemente débil, por lo que los enfrentamientos con guardias quedan prácticamente descartados, teniendo que utilizar la astucia y el entorno para lograr pasar desapercibidos.

Evidentemente, todo esto está más suavizado que en los títulos clásicos, pero aún así, tiene suficiente de ellos como para que la fórmula siga resultando atractiva. Para realizar nuestros robos, tendremos que valernos de las sombras para escondernos, aunque también tendremos que utilizar un completo set de herramientas, junto a nuestro inseparable arco, para poder avanzar en el juego. En este sentido, Thief no es demasiado lineal, ya que nos permite generalmente varias formas de resolver las diferentes situaciones a las que nos enfrentamos.

Por ejemplo, podremos dedicarnos a apagar luces y envolvernos en las sombras de las calles de La Ciudad para pasar desapercibidos, o bien escalar por los tejados y gozar de la seguridad de las alturas, o también podemos dedicarnos a noquear a los guardias y enfrentarnos a ellos. Todo es posible en mayor o menor medida en Thief, y esto es uno de sus grandes aciertos.

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Como ladrones que somos, otro de los alicientes del juego será ejecutar robos arriesgados y de piezas únicas. Esta faceta está un poco de lado en relación a seguir la historia principal del juego, pero aún así, es interesante. Realizar robos y hacernos con todo lo que se ponga al alcance de nuestra mano, nos proporcionará dinero que podremos utilizar posteriormente en adquirir mejoras para Garret de muy diversa índole. Una vez más no son necesarias, pero sí útiles y capaces de abrirnos nuevas rutas.

Además, la perspectiva en primera persona que nos ofrece Thief nos garantiza una gran inmersión en el juego, logrando transmitir al jugador ciertos “subidones” de adrenalina cuando intentamos forzar alguna cerradura con guardias cerca, o simplemente tratando de robar alguna cartera.

Podríamos enumerar muchas de las virtudes de Thief en el plano jugable, pero es cierto que también hay algunos elementos que le restan atractivo. El no poder desplazarnos de un distrito de la ciudad a otro sin pantallas de carga es uno de ellos, ya que rompe el ritmo del juego sobre todo por que el tamaño de los distritos no es que sea abrumadoramente grande. Además, los tiempos de carga se antojan un tanto elevados, por lo que se coarta de algún modo el ensayo y el error o llegar a ser frustrante en algunas fases.

La campaña de Thief, por llamarlo de alguna forma, está compuesta por ocho capítulos en los que se va narrando la historia. Hasta el número siete, tenemos cierta libertad para movernos por La Ciudad, pudiendo realizar encargos secundarios y otras tareas. La trama no es nada del otro mundo realmente y en líneas generales, está muy vista, pero desempeña bien su función.

Completar Thief nos llevará unas 9 o 10 horas, sin dedicarle mucho tiempo a la exploración o a las misiones secundarias. La dificultad en nivel normal es adecuada, aunque la IA haya veces que se comporte de forma extraña. En cualquier caso, el juego nos permite configurar muchos de los parámetros del mismo, por lo que podemos tener una aventura prácticamente a la carta llegando a poder crear una experiencia de juego totalmente desafiante.

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Sonido

El sonido es un gran protagonista en Thief, no tanto por la calidad de su banda sonora, sino por el peso que tiene en la jugabilidad. Escuchas las pisadas de los guardias o su respiración será crucial para poder pasar desapercibido. En este sentido, Thief funciona a la perfección, y nos permite escuchar con mucha claridad todos estos elementos. Además, la calidad de los efectos sonoros y sonidos ambiente es muy buena.

En cuanto a la banda sonora, tiene un papel muy discreto que viene a ser el de acompañarnos en nuestras aventuras y acentuar los momentos de calma o de tensión. Si hemos sido detectados, la música toma un tono diferente, más acelerado, que únicamente retomará la tranquilidad cuando el peligro haya pasado. Realmente, la música no es gran cosa, pero en ningún caso llega a resultar molesta ni estridente.

Por último, Thief se encuentra totalmente doblado al español, algo de agradecer ya que las conversaciones de los guardias y las gentes de La Ciudad pueden ser reveladoras en muchos casos, proporcionándonos pistas para futuros robos, o simplemente, información de los sucesos que van aconteciendo a lo largo del juego. La calidad de las voces es buena, aunque tienen el problema endémico de que los dobladores son siempre los mismos en todos los juegos, lo que termina causando cierto hartazgo al oído, pero esto no es un problema de Thief realmente.

Conclusión

Thief es un buen juego, quizá le falta algo de garra, pero en líneas generales, es un título excelente de sigilo e infiltración. Su problema es que el apartado técnico es desastroso, transformándolo en un título feo y en ocasiones molesto de jugar. Los gráficos no son determinantes, ya que el núcleo jugable es bueno, pero el inconveniente es que sus problemas son difíciles de ignorar. Se me antoja difícil recomendar las versiones de PS3 o 360 dado el lamentable espectáculo visual que ofrecen, lo cual es una lástima, porque Thief tiene potencial y creo que puede ser un juego bastante entretenido. En cualquier caso, estamos ante un título pausado en el que la acción es algo anecdótico, por lo que no es un título para todos los públicos.

Si podéis elegir entre versiones, la de PC sea probablemente la mejor, o en su defecto, las versiones de ONE y PS4.

Puntuación: 6

Thief está disponible desde el 28 de febrero de 2014 para PC (40,75 euros), Xbox 360 (47,41 euros), Xbox One (56,90 euros), PS3 (60.99 euros) y PS4 (56,90 euros).