Si hay un término que está definiendo a la BlizzCon de 2021 ese es sin duda el de la nostalgia. La palabra “clásico” ha sido una constante durante la presentación de este evento en en el que Blizzard suele desvelar sus grandes novedades de cara a los próximos meses y al futuro más inmediato de la compañía.

Lejos han quedado los grandes anuncios o novedades de peso para las franquicias de Blizzard. En su lugar, la compañía californiana ha optado por un enfoque directo a las emociones de sus seguidores más veteranos para volver a rescatar los juegos que los convirtieron en todo un referente.

Un año más la novedad más destacada ha sido la de un remaster de un título clásico de Blizzard como ya ocurrió con WarCraft III: Reforged. En esta ocasión, la compañía ha desvelado, o más bien confirmado lo que era un secreto a voces, el desarrollo del remaster de Diablo II. Un título que será publicado previsiblemente este 2021 y que llegará a PC y por primera vez a consolas.

Al contrario que con el remaster de WarCraft, Blizzard se ha mostrado más cauta a la hora de mostrar su entusiasmo ante este proyecto. Nada de discursos grandilocuentes y promesas. Diablo II: Resurrected ofrecerá una experiencia de juego adaptada a nuestros días intentando mantener la esencia del clásico, mejorando su apartado gráfico y renovando sus cinemáticas. Lo poco que se ha podido ver es interesante aunque nada rompedor.

En lo que se refiere a Diablo IV, no ha habido novedades de peso salvo la presentación de un nuevo personaje que se suma al elenco de héroes que podremos elegir. Y como esta está siendo la edición del recuerdo, no estamos ante ningún arquetipo nuevo, ya que es la adaptación de la clásica Rogue del primer Diablo. Eso sí, con más habilidades y opciones.

Hearthstone quizá ha sido el juego que más novedades ha puesto sobre la mesa. Eso sí, tampoco se ha librado de la etiqueta “Clásico” ya que Blizzard ha aprovechado la ocasión para presentar en sociedad este modo de juego que nos permitirá disfrutar de este título tal y como fue publicado originariamente.

Más allá de su nueva expansión, Forged in the Barrens, lo más interesante es la próxima llegada de una modalidad de juego adicional, llamada Mercenarios, que transformará Hearthstone en algo cercano a un RPG de corte roguelike. 

En cuanto a World of WarCraft, Blizzard desveló la trama del primer gran parche de contenidos para Shadowlands así como algunas de las novedades que aportará esta actualización. La otra gran “sorpresa” ha sido la presentación oficial de Burning Crusade: Classic. Otro viaje más a la nostalgia en el que los jugadores podrán regresar a la primera expansión de este MMORPG y que también verá la luz a lo largo de este año.

Respecto a Overwatch, sorprendentemente no ocupó ni un minuto de la presentación de la BlizzCon. Un hecho realmente atípico que pone de evidencia la falta de novedades de peso relacionadas con este shooter del que todavía no hay una fecha de lanzamiento definitiva y que parece seguro que no será lanzado este año.

Eso sí, Blizzard no se ha olvidado de este título y ha mostrado algunos de los mapas que llegarán que estarán presentes en Overwatch 2 junto a los árboles de talentos con los que podremos dar un carácter único a nuestros personajes.

Cerramos este pequeño resumen con otro de los productos que fue desvelado durante la ceremonia de apertura de la BlizzCon y que ya está disponible. Se trata de Blizzard Arcade Collection. Se trata de una recopilación de tres de los primeros juegos desarrollados por la compañía, The Lost Vikings, Rock N Roll Racing y Blackthorne adaptados a los dispositivos actuales y con pequeñas novedades para hacerlos más accesibles.

Como habéis podido apreciar, la BlizzCon ha sido todo un viaje a los orígenes de Blizzard y a sus títulos de más éxito. Algo que sin duda los aficionados agradecen, pero que al mismo tiempo genera cierta incertidumbre sobre lo que está por llegar. Mirar al pasado es interesante, pero no hay que olvidarse de lo que está por llegar en un futuro. Veremos si Blizzard nos sorprende de cara a las próximas ediciones, porque su archivo no es tan extenso como para vivir de las rentas indefinidamente.