Hace unos días saltaba la noticia, Keiichiro Toyama, creador de Silent Hill, Siren o Gravity Rush y enrolado en el Japan Studio desde hace muchos años, dejaba su puesto para crear su propio estudio, Bokeh Game Studio. Llevaba desde 1999 en Japan Studio y siguiendo los pasos de muchos otros creadores, ha creído conveniente que el paso de crear algo propio desde los cimientos era ahora.

No creo que haga falta repasar la vida y obra de este genio, ni de lamentarse por no volver a ver un nuevo Silent Hill con su firma, tal y como se rumoreaba desde hace meses. Un Silent Hill, en la forma que sea, todavía puede estar en producción, aunque con otra dirección. Toyama ya se encuentra trabajando en una nueva IP de aventuras y acción que sería multiplataforma. Quien sabe si en unos años dada la buena relación que todavía mantiene con Sony si veremos una IP de estos desarrollada bajo el prisma de Bokeh Game Studio. Quien sabe, pero ahora -un ahora que será dentro de años- nos ofrecerán algo nuevo.

Dado el currículo del japonés está claro que no es el tipo de creativo que debe vincularse a una saga en exclusiva o a una tipología de juego en concreto, a Keiichiro hay que disfrutarle con lo que sea capaz de crear, porque estoy seguro que será diferente a lo que ha hecho hasta ahora. Al igual que otros creadores, su siguiente paso no lo da al frente, simplemente lo da en otra dirección y a este tipo de gente hay que permitirles precisamente eso, crear con la máxima libertad posible, algo que tiene totalmente asegurado al ser el capitán de su barco.  

Entiendo que para un sector de los jugadores, entre los que debería incluirme por ser un seguidor de la Colina Silenciosa, esta noticia genera cierta decepción por esperar un resurgir del terror de mano de su creador primigenio, pero confío plenamente en las capacidades de otro equipo para devolver la gloria a la franquicia de Konami. Es más, Silent Hill 2, que me parece soberbio, no estuvo desarrollado Toyama, ni el innovador Silent Hill 4, que incluso me pareció rompedor en su momento y que creo ha dado más de lo que se le reconoce, tampoco contó con el cincel y el martillo del japonés. Silent Hill, o el ente que sea que se esté gestando en Japan Studio si los rumores eran acertados, puede ser innovador y acojonante, en todos los sentidos de la palabra, sin el sello del maestro.

Valorando toda esta situación con la serenidad de una persona que espera seguir jugando y disfrutando de grandes juegos de creadores con los que ha crecido, sinceramente opino que la situación actual nos beneficia. Nos beneficia porque Toyama va a seguir al pie del cañón haciendo nuevos mundos con jugabilidades que seguro nos sorprenden y porque posiblemente, en Japan Studio, aunque sea sin él, están involucrados en algo que a buen seguro vamos a disfrutar también. Todos ganamos, porque ganamos a un Keiichiro sin ataduras y en su antiguo estudio sigue habiendo potencial para grandes cosas.

Buena suerte y sobre todo, gracias Keiichiro-san, espero que nos veamos pronto en la siguiente pantalla de “press start”.