Mejorar la comunicación entre las empresas del mundo del videojuego y los usuarios es una de las batallas que todavía quedan por libar en esta industria. Es muy frecuente que todos los proyectos de este sector se encuadren en un profundo secretismo causado por la fuerte competencia existente, pero también como una especie de resguardo ante los propios aficionados. Las compañías desvelan los aspectos que quieren de sus juegos y ocultan otros de cara a crear y mantener unas expectativas que se materialicen en un gran volumen de ventas durante los primeros días en los que se producen sus lanzamientos.

Este es uno de los motivos por los que cada vez son más raras las demos de videojuegos ya que según un estudio que se hizo público durante la Gamelab celebrada en Barcelona en el año 2013 desvelaba que estas demostraciones reducían sensiblemente las ventas de dichos juegos. Y es que conocer de primera mano cómo es un título en cuestión es una información extremadamente valiosa para el jugador, ya que puede decidir si lo que está probando le gusta realmente o no. En cualquier caso, las demos ofrecen datos muy valiosos y en general, nos permiten determinar si nos están dando gato por liebre.

En el caso de Darksiders, la información proporcionada por THQ Nordic ha tenido sus altibajos. En el caso del primer juego de la saga, pudimos contar con una demo larga y entretenida que nos regalaba el primer “templo” del juego. Gracias a esta demostración, muchos pudimos conocer de primera mano las desventuras de Guerra y quedar atrapados por la magia de esta franquicia. Si bien es cierto que las ventas no acompañaron del todo a este videojuego, sí que supo cautivar a muchos jugadores y convertirlos en adeptos de la saga.

Tras este episodio, los creadores de Darksiders han intentado modificar las bases jugables para intentar dar con la calve del éxito. El último ejemplo lo encontramos con Darksiders III y cuyo enfoque cercano a Darksouls no ha terminado de convencer a muchos de los seguidores de las aventuras de los jinetes del apocalipsis. Y en nuestra opinión esto se debe a que no se ha sabido comunicar estos cambios desde THQ Nordic a los jugadores. Los cambios en las franquicias no están mal y podemos encontrar multitud de ejemplos de sagas que cambian sus bases fundacionales en cada entrega, siendo Final Fantasy la más representativa de todas ellas.

En el caso de Darksiders III es imposible no tener la sensación de que THQ Nordic ha jugado al despiste durante el desarrollo de este título. La información antes de su lanzamiento no fue demasiado amplia y únicamente pudimos tener un contacto real con lo que se nos venía encima cuando se pudo probar en distintas ferias del videojuego. Y aunque sí es cierto que la esencia de la saga se mantiene, también lo es que esta ha quedado diluida en medio de muchos cambios, especialmente los relacionados con el combate, que han sido los principales causantes del desencuentro entre los fans y el juego.

Aunque cada vez es más complicado que alguien no esté al tanto de las novedades y cambios que introduce un videojuego en concreto, sí parece conveniente poner el foco en aquellos que resultan más destacados. En el caso de Darksiders III, THQ Nordic debería haber realizado un esfuerzo “pedagógico” importante en mostrar los cambios para que nadie pudiese sorprenderse después. Como hemos señalado, las empresas del sector son muy cautas y con una gran aversión al riesgo, pero en este caso es posible que mucha de la incomprensión y críticas recibidas se hubiesen mitigado, o incluso no hubiesen llegado a producirse.

Algo parecido le ha ocurrido a Valve con Artifact, que en poco más de un par de meses desde su lanzamiento ha perdido más del 95% de sus jugadores debido a no haber sabido explicar en qué consistía este título exactamente, amen de otras decisiones relacionadas con el mismo que ahora mismo no vienen al caso. En lo que se refiere a THQ Nordic con Darksiders III, es diferente a lo ocurrido con Valve, pero sí pone de manifiesto que en ocasiones puede ser útil comunicar mejor en qué consiste tu juego o los cambios introducidos en aras de conseguir evitar el posible rechazo de tus fans.

Precisamente, esto hubiese evitado a Lars Wingefors, CEO de THQ Nordic, el tener que haber salido a defender Darksiders III ante las críticas de usuarios y prensa por los cambios introducidos en el juego. Pese a todo, lo cierto es que Darksiders III es un título interesante y que explora nuevos conceptos e ideas dentro de la saga, algo que muchas veces los jugadores demandamos ante el inmovilismo de las compañías cuando una fórmula funciona y que en ocasiones no sabemos apreciar las modificaciones que se realizan. En nuestro análisis de Darksiders III animábamos a probar este título sin prejuicios, ya que creemos que más allá del ruido generado a su alrededor es un juego competente y que evoca las sensaciones causadas por los anteriores títulos de la saga.

Desconocemos si habrá más entregas de Darksiders o no, pero lo que sí nos gustaría saber es el enfoque de THQ Nordic con la franquicia. Volver a los orígenes puede ser una opción, pero también explorar nuevas opciones y que cada nuevo juego sea diferente al anterior. Eso sí, todas estas cuestiones deberían quedar claras de cara a que nadie se lleve a engaño ni las expectativas se desaten, ya que estas últimas son un arma de doble filo, pudiendo catapultar las ventas o arrastrar por el fango cualquier producción. En cualquier caso, la mejor forma de evitarlo es mejorar la comunicación entre empresas y usuarios. Una particular guerra en la que todavía quedan muchas batallas por librar.