Parecía complicado que 2018 pudiese competir con 2017 a nivel de lanzamientos. Recuerdo que en 2017 tuvimos Nioh, Persona 5, Horizon Zero Dawn, The Legend of Zelda: Breath of the Wild o Super Mario Odyssey entre tantos otros. Y en ese año que ya miramos desde el retrovisor han aparecido auténticos superclase de diferentes géneros. Ni mejor, ni peor, pero ha sido un curso redondo.

Me gustaría destacar lo mejor y lo peor de ese 2018. Lo haré sin ceñirme a productos típicos, porque no tiene mucho sentido que diga que God of War es buenísimo –ya lo sabéis- o que Red Dead Redemption 2 es mastodóntico y toda una experiencia. Resaltaré grandes productos, pero me voy a alejar un poco del costumbrismo típico de los “Game of the Year”.

Empiezo viperino con las decepciones.

Decepciones del 2018

No soy un ser humano demasiado apegado al hype, supongo que cuando llevas tantos años jugando ciertas cosas las ves venir y además no queda tiempo entre lanzamientos para sentarte e inflar una burbuja que luego puede estallar. Me he hecho mundado con los años, pero eso no quiere decir que no vaya a desempolvar mi Vampire Killer para soltar unos cuantos latigazos:

Battlefield V. No es el primer producto de alto presupuesto que sale escaldado en esta gen, ni tampoco lo va a ser en este capítulo de decepciones. El juego funciona en las mecánicas, el multijugador es divertido, aunque no llega a ser tan florido como el de BF 1, pero le ha faltado tiempo para incluir más contenido y quizá habría necesitado más tiempo en la mesa de diseño para diseñar mejor la propuesta. Este año nos llegará el Battle Royale y el modo para un jugador seguirá expandiéndose. Demasiados extras que tendrían que haber aparecido de salida.

The Inpatient. Parece mentira que este juego provenga de la misma gente que creó Until Dawn. The Inpatient desconecta al jugador por su sistema de juego (básico y tosco) y por su trama incongruente y poco satisfactoria. Lo peor es que había fondo para crear una precuela con jugo de Until Dawn.

Far Cry 5. Un mundo grande, con muchas opciones de juego, buenos momentos y ambición. No me he equivocado, porque ha supuesto una decepción. El juego se torna aburrido y sin fuelle a las pocas horas de juego. Un aislamiento que también aparecía en Far Cry 4 y que se solucionó en Primal, posiblemente de los mejores Far Cry de la saga.

Dynasty Warriors 9. En el papel teníamos un musou en un mundo abierto y con el mando en mano lo que hemos tenido ha sido un producto de acción sin alma. El mundo abierto carecía de sentido y no le daba a este tipo de subproducto de la acción una función clara o determinada. Para olvidar.

Metal Gear Survive. No esperaba un Metal Gear convencional, ni mucho menos. Simplemente esperaba algo entretenido, gratuito y excesivo –huelga decir que esperé demasiado-. Konami nos ha colado una especie de mamarrachada barata y casposa con profundidad de juego de móviles que lleva el nombre de Metal Gear.

The Quiet Man. Brutalmente defectuoso, inacabado y deficiente, pero un cachondeo que os animo a probar a precio de absoluto derribo como pasatiempo de costra si os gusta lo cutre.

Y ya, ahora vamos con lo bueno, lo juro.

Destacados del 2018

PlayStation VR. Esperaba que esta tecnología que trae una nueva forma de sentir el juego y de explotarlo no diese un salto hasta la siguiente generación, pero este año han aparecido productos que merecen que la realidad virtual se tenga ya en cuenta. Destaco para esta plataforma Moss, un juego único y que integra perfectamente lo que debe traer en mecánicas jugables la realidad virtual, el mínimo exigible. Firewall Zero Hour, una experiencia táctica centrada en el multi competitivo que ofrece una gran precisión y libertad de desplazamiento. Tetris Effect, disfrutable también sin VR, pero con esta tecnología la inmersión auditiva y visual disparan la experiencia a otro nivel. Astro Bot Rescue Mission, un plataformas que abre un mundo de posibilidades. El juego más innovador del género desde Super Mario 64, un torrente de grandes ideas y una genialidad de propuesta. Quizá mi Game of the Year particular.

The Messenger. Hemos disfrutado de grandes juegos de acción en 2D y de Metroidvanias en los últimos años y este aúna ambas cosas. Una parte del desarrollo propone un juego de acción con plataformas como los primeros Castlevania y otra, un Metroidvania. El diseño es superlativo y consigue sorprender integrando además dos estilos gráficos. No paré de jugarlo hasta completarlo al 100%. No digo más.

Héroes de Papel. La editorial sevillana realiza un trabajo inconmensurable como estudiosos de la cultura del videojuego. Un arte que gana en madurez con un sello como Héroes. Han cerrado 2018 con la publicación de obras como Metal Gear Solid: Project Rex, Zelda, detrás de la Leyenda, La Ciudad Doliente, El Soñador de Providence, Replay o La Leyenda de Final Fantasy X. Mucho nivel que se perpetuará en 2019 con la publicación del tercer volumen de la Historia de Nintendo o un libro de recetas para paladares frikis, Cocina Geek.

Microsoft. Nunca les he dado por muertos, pero parecía que su sitio en el mercado iba a definirse con una presencia más parcelaria y menos arriesgada. Y de repente llega E3 2018 y anuncian la adquisición de varios estudios y la apertura de un estudio de primer nivel con The Iniciative. Ese terremoto sumó un nivel más de magnitud con la posterior compra de Obsidian e inXile. Vuelven a la senda de la ambición.

Gran Turismo Sport. Un Gran Turismo que abraza el modelo de servicio de otros productos y que salió con una propuesta bien definida que necesitaba más contenido. Ese contenido ha llegado de forma gradual y desde su salida ha añadido 32 pistas en siete localizaciones y 103 coches. Sin olvidar que el modo GT League sigue creciendo y que el juego tiene mucha vida. Es mejorable en muchas parcelas, pero me parece una propuesta que a día de hoy debe probarse por su solidez.

Dragon Quest XI: Ecos de un Pasado Perdido. Posiblemente, el mejor JRPG de los últimos años. Un juego largo con una capa de configuración desbordante que permite adecuar su fórmula a varias alturas con un aire renovado manteniendo la impronta de título clásico.

Yoku’s Island Express. Un pinball de plataformas que me sorprendió muy gratamente por su control y su fluidez. Fusiona de tal forma ámbitos tan lejanos que asombra lo flexible que es.

Return of the Obra Dinn. Pensaba que Lucas Pope, un antiguo trabajador de Naughty Dog, ya había tocado techo con Papers, Please. Pero ese juego era solo una pequeña muestra de lo que era capaz el diseñador. Obra Dinn es un juego de rompecabezas que absorbe y que atrapa por construir un puzle enorme en el que todos los elementos están involucrados.

Y hasta aquí hemos llegado. Espero que hayáis disfrutado de la lectura de esta entrada tanto como yo al recordar todos los momentos de calidad que nos ha dejado 2018. Esperemos que 2019 esté a la altura, mínimo empieza fuerte.

Nos leemos.

Borja L.