Los premios, al igual que las listas de “Los mejores juegos de _ _ _ _ ” y aquí puede uno añadir lo que quiera, siempre generan debate porque es imposible que se ajusten al criterio de cada individuo. Asumo que son eso, compendios que aglutinan determinados productos y que van a chocar. Por definición su publicación busca eso, el golpeo de parecer, la ola de opinión. Ese aumento de temperatura lo experimenté al leer la lista a “Mejor Juego del Año” de The Game Awards.

Los seleccionados me parecen grandes juegos. Sin duda, ha sido un año superlativo en términos de calidad con títulos de un nivel cojonudo. Y tampoco quitaría uno de los productos, pero añadiría uno que creo que merecía estar entre esos nominados por calidad pura y por el progreso que supone dentro de su propia franquicia. Hablo de Dragon Quest XI: Ecos de un Pasado Perdido.

Da la sensación que un JRPG no puede ganar un premio de esta categoría en este formato. En el año 2017, Persona 5 fue nominado a “Juego del Año”, era evidente que no era rival para Breath of the Wild. En el apartado a “Mejor Juego de Rol” se nominan juegos de rol nacidos en Japón, aunque en los últimos años solo Persona 5 se ha hecho con el galardón en esta categoría. Juegos como Dragon Age: Inquisition o The Witcher 3 evitaron que Bravely Default o Xenoblade Chronicles X pudiesen alzarse con este premio.

Este año, el subgénero de rol tiene una buena representación en el apartado a “Mejor Juego de Rol” con Dragon Quest XI, Octopath Traveler y Ni No Kuni II. Se acuerdan de estos juegos es evidente, pero sigo pensando que Ecos de un Pasado Perdido merecía trascender esa categoría y escalar también a la del galardón más importante, al “Juego del Año”. No iba a ganarlo, pero la mención y la inclusión en esa lista creo que dejarían patente que no solo es un gran juego de rol, sino que también es uno de los mejores lanzamientos del año.

Hablamos de un producto que ha remodelado su sistema de turnos clásicos para incluir opciones que permiten agilizar y personalizar en profundidad este sistema. Prácticamente, la mayoría de opciones jugables incluyen mecánicas que se pueden flexibilizar, pero se dinamizan sin obligación dejando que sea el propio jugador el que construya su experiencia. La trama es posiblemente una de las mejores de la saga, los personajes están bien construidos y su jugabilidad tiene una segmentación bien diseñada.

Ecos de un Pasado Perdido es una alegría para el JRPG, un juego completo -a día de hoy con tanto DLC esto es para remarcar-, definido y pulido. La nominación estaría más que justificada y eso es lo que creo que merecía, porque consigue muchas cosas, pero sobre todo, evoluciona su propia fórmula sin afectar a lo que representa un Dragon Quest.

Que no se pierda en el olvido.