«París en otoño, los últimos meses del año y el final del milenio. Tengo muchos recuerdos de la ciudad; los cafés, la música, el amor… y la muerte.»

Cualquier aficionado a las aventuras gráficas que se precie habrá reconocido de inmediato la frase con la que comienza este artículo. Como habréis podido adivinar, se trata de la introducción Broken Sword: La leyenda de los templarios, narrada por el polémico Tomás Rubio que daba su átona e ínsula voz al protagonista del juego: George Stobbart.

En esta sección dedicada a los juegos clásicos y que ya van teniendo unos añitos vamos a rendir homenaje a esta obra desarrollada y publicada por Revolution Software en 1996 en PC y dos años más tarde PlayStation. Un juego que con el paso de los años se ha ido convirtiendo en un símbolo de la aventura gráfica por sus entrañables personajes, pero también por sus tramas en las que el trasfondo histórico tenía un peso de gran importancia.

De hecho, no sería difícil comparar a la saga Broken Sword con las obras del autor de El Código Da Vinci, ya que como ocurre con las obras de Dan Brown, en estos juegos historia, aventura y conspiraciones milenarias se dan la mano en perfecta armonía. Sin embargo, la obra de Revolution Software se inspira en libros como El Péndulo de Foucault, de Umberto Eco, o El enigma sagrado, de Henry Lincoln, Michael Baigent y Richard Leigh, entre otras.

Como señalamos al principio, uno de los elementos más recordados de Broken Sword: La leyenda de los templarios, es su introducción. El ritmo pausado inicial no nos hacía presagiar en ningún momento que todo terminaría con una potente explosión tras la cual tomaríamos el control de George Stobbart para dar comienzo a un viaje irrepetible.

En este sentido, Charles Cecil y Revolution Software supieron crear uno de los ganchos más adictivos que hemos visto en todos los años que llevamos jugando aventuras gráficas. A eso hay que añadir un diseño de los puzzles iniciales muy bien llevado que nos hacía progresar de forma bastante rápida y a través de los cuales íbamos desenmarañando la madeja que conforma la trama de este título.

Del mismo modo, la presentación de Nicole Collard servía de aliciente adicional para ayudar en la investigación de la súbita explosión que había sacudido lo que se supone iban a ser unas tranquilas vacaciones en París. A partir de ahí, comenzaría un periplo por todos los rincones del mundo para intentar resolver el misterio de los templarios y acabar con una temible conspiración.

Además de la trama, uno de los aspectos más atractivos de esta primera entrega de Broken Sword fue su puesta en escena gracias al uso del motor gráfico Virtual Theatre. Los lugares que visitamos estaban llenos de color y detalle, y en general, Revolution Software realizó un trabajo sobresaliente a la hora de dar vida a todos los mapas y personajes que pueblan esta aventura gráfica. Las secuencias animadas también eran muy atractivas, aunque sería en Broken Sword II: Las fuerzas del mal donde alcanzarían su cénit.

A pesar de que Broken Sword: La leyenda de los templarios no es una de las aventuras gráficas más difíciles que podemos encontrar, sí que sus acertijos tienen cierta complejidad. Esta curva tiende a pronunciarse en torno a la mitad del juego, pero hay un puzzle por el que este título es especialmente famoso y que está considerado como uno de los más infames del mundillo.

Se trata del acertijo de la cabra, que con el paso del tiempo se ha convertido en un “meme” dentro de la propia saga y del género de las aventuras gráficas. Este acertijo que encontrábamos en el segundo capítulo de Broken Sword: La leyenda de los templarios, supuso infinidad de quebraderos de cabeza para todos los jugadores que llegaban hasta él.

A pesar de intentar aplicar la lógica y probar infinidad de combinaciones, la cabra impedía nuestro acceso al área del castillo custodiada por ella. La solución era poco intuitiva y requería interactuar rápidamente con un elemento del entorno para que el protagonista del juego realizase una acción fugaz que impedía que la cabra pudiese embestirnos indefinidamente.

Una solución sencilla, aparentemente sencilla, pero muy poco intuitiva que ha servido para ejemplificar cómo no debe hacerse un puzzle. De hecho, el propio cofundador de Revolution Software, Charles Cecil, pidió disculpas por este puzzle al considerarlo que fue algo así como “hacerle trampas al jugador”. Además de estas disculpas, debido al gran impacto que tuvo el mencionado puzzle fue simplificado en la versión “Director’s cut” de Broken Sword: La leyenda de los templarios.

Una versión que fue publicada en 2009 y que no está exenta de polémica al introducir multitud de cambios en la trama y puzles enfocados a los controles dinámicos de plataformas como Wii o Nintendo DS. Si bien es cierto que la historia se expandía, y Nicole tomaba más protagonismo, estos arcos argumentales adicionales no llegaban a estar a la altura del juego original y se percibieron como poco inspirados.

Por si eso no fuera suficiente, el estilo artístico de Broken Sword: La leyenda de los templarios en esta versión también cambiaba. El pixel art se dejaba de lado y se abrazaba un enfoque más “cartoon” y limpio que no terminaba de encajar con la estética que los jugadores más veteranos recordaban.

Otro elemento que también fue modificado en esta versión fue el doblaje de Tomás Rubio. El motivo fue la polémica que rodeó al actor por supuestas presiones y movimientos poco éticos para acaparar contratos poniendo voz a personajes de videojuegos. Además de los aluviones de críticas que los aficionados lanzaban hacia su trabajo por su falta de calidad.

En cualquier caso, una decisión que privó a esta versión de la voz española de George Stobbart, que, si bien no era de una calidad destacable, sí se había llegado a convertir en un símbolo.

A día de hoy, podemos encontrar ambas versiones del juego ya que la “original” ha sido incluida en la mayoría de las tiendas online como un extra para Broken Sword: Director’s Cut. Desde nuestro punto de vista, os animamos a probar primero el título que vio la luz en 1996 por ser su versión más auténtica. Si disfrutáis de ella, podréis valorar en su justo contexto si los añadidos incorporados a posteriori fueron acertados o no. Lo que sí está fuera de toda duda es que Broken Sword: La leyenda de los templarios, es un clásico de las aventuras gráficas que ningún jugador se debería perder.